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¡Los continentes fueron formados por meteoros gigantes!

Los científicos encuentran pruebas sólidas de que los continentes de la Tierra se formaron como resultado del impacto devastador de meteoritos gigantes, que golpearon la Tierra cuando el planeta aún era joven.

Los científicos descubren evidencia de que los continentes se formaron debido al impacto devastador de meteoritos gigantes cuando la Tierra aún era joven. (imagen: Trifonov)
Los científicos descubren evidencias de que los continentes se formaron debido al impacto devastador de meteoritos gigantes cuando la Tierra aún era joven. (imagen: Trifonov)

La formación y evolución de nuestro planeta es todavía un gran misterio. Si el planeta tuviera hoy 100 años, podríamos decir que el ser humano nació hace apenas un mes. Los 6 millones de años del ser humano son sólo eso si se comparan con los 4.500 millones de la Tierra.

Así que la verdad es que solo podemos imaginarnos y especular sobre toda esta larga historia que no hemos presenciado. ¿Cómo era el planeta hace mil millones de años? Nunca sabremos. Pero aún así, de vez en cuando la ciencia descubre cosas sorprendentes sobre el pasado de la Tierra.

La investigación llevada a cabo en la Universidad de Curtin y publicada en Nature encontró una evidencia abrumadora de que lo que creó los continentes en el planeta Tierra fue, sorprendentemente, el impacto de meteoritos gigantes en sus primeros mil millones de años de vida.

¿Te has parado a pensar que la Tierra es el único planeta conocido, entre los del sistema solar y los exteriores, donde hay continentes? Y dado que los continentes albergan la mayor parte de la biomasa de la Tierra, casi todos los depósitos minerales importantes del planeta y, por supuesto, son el hogar de los humanos, comprender su formación también podría ser crucial para entender la evolución de nuestra propia especie.

Tim Johnson, investigador de la Escuela de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Curtin, menciona que la idea de que los continentes se formaron originalmente en sitios de impactos de meteoritos gigantes ha existido durante décadas, pero que había poca evidencia para respaldar la teoría, hasta ahora.

¿Cómo descubrieron los científicos que los meteoros gigantes pueden haber formado los continentes de la Tierra?

Los investigadores analizaron diminutos cristales de circón en rocas encontradas en Pilbara Craton de Australia. Estos cristales son las únicas cortezas arcaicas antiguas identificadas en el planeta, es decir, restos vivos de lo que era el planeta hace casi 4 mil millones de años.

Pilbara Craton en Australia Occidental, donde se tomaron muestras de la corteza arcaica más intacta del planeta utilizada en el estudio. (imagen: Steve B. Freo)
Pilbara Craton en Australia Occidental, donde se tomaron muestras de la corteza arcaica más intacta del planeta utilizada en el estudio. (imagen: Steve B. Freo)

El estudio reveló un proceso de fusión que comenzó en la superficie y luego avanzó hacia el fondo, y no al revés, lo que es consistente con el efecto geológico causado por el impacto de meteoritos gigantes.

Nuestra investigación proporciona la primera evidencia sólida de que los procesos que dieron como resultado la formación de continentes comenzaron con impactos de meteoritos gigantes, similar al meteorito que causó la extinción de los dinosaurios, solo que miles de millones de años antes. Tim Johnson.

Ahora que sabemos que las nuevas tecnologías de mitigación en contra del cambio climático necesitan productos que se extraen directamente de la corteza terreste, como litio, estaño y níquel, es necesario comprender, con urgente necesidad, cómo se formaron los continentes y qué ocurrió con el proceso denominado diferenciación de la corteza.

Los científicos se plantean comprobar los hallazgos en otras áreas de la antigua corteza continental alrededor del planeta, con el objetivo de averiguar si el modelo es, de hecho, universal. Por ahora, solo podemos imaginar el gran efecto que tuvieron estos meteoros cuando golpearon nuestro planeta y formaron su superficie, y pensar cuánto queda por descubrir.