tiempo.com

Hoy el Sol hará un "hat-trick": dos conmemoraciones y ¡el verano!

Hoy se inicia el verano en el hemisferio norte, se celebra el Día del Solsticio y también, el Día del Sol. En el día 21 de junio el protagonista es el astro rey, por eso se celebran eventos destinados a concienciar sobre su importancia para nuestro planeta.

Sol
Se celebran dos días internacionales y se produce el cambio de estación. ¡Aquí llega el verano!

Hoy 21 de junio, a las 11h 14’ hora peninsular, una menos en Canarias, comienza el verano. Como hemos visto en anteriores artículos, es la estación que tiene una mayor duración: este año será de 93 días, 15 horas y 50 minutos, hasta el día 23 de septiembre a las 3 horas y 4 minutos. Esta mayor duración es debido a que nos encontramos muy cerca de la mayor distancia al Sol, el afelio, que se producirá el próximo 5 de julio, cuando estemos a 152.098.499 km.

Hoy, a las 11 horas y 14 minutos en la península, una hora menos en Canarias, comienza el verano. Es la estación más larga del año.

En nuestro hemisferio, esta estación comienza en el instante en que la Tierra pasa por el punto de su órbita desde el cual el Sol presenta su máxima salida (declinación) al norte. Por tanto, esta misma jornada llega a su máxima elevación sobre el horizonte, describiendo en el cielo el arco más largo, considerado desde el momento de su salida al de su puesta. Así nos trae los días más largos, con mayor número de horas de luz y las mayores temperaturas. Durante varios días el Sol parece que no se mueve, que se mantiene quieto en el mismo punto referido al orto y al ocaso, de ahí el nombre puesto por los romanos “solstitium” o sol quieto.

El solsticio, una fiesta pagana

Oficialmente se celebran todos los 21 de junio desde 2019 el Día Internacional de la celebración del Solsticio, cuando las Naciones Unidas instituyeron esta jornada a propuesta del gobierno de Bolivia. De todas maneras, es un día que desde tiempos inmemoriales ha sido celebrado por la humanidad. Las distintas culturas han tenido festividades relacionadas con los cambios de estaciones, las llegadas de los días más largos o los más cortos. Eran momentos en los que las comunidades se reunían para agradecer a la madre naturaleza o a los Dioses por las cosechas y la fertilidad de la tierra.

Uno de estos lugares “mágicos” donde unirse con la naturaleza se encuentra en Inglaterra y es el monumento megalítico de Stonehenge, con fechas probables de construcción entre el 3100 a.C. al 2000 a.C. Mucho se discute de su finalidad, pero se piensa que su utilidad era como observatorio astronómico para predecir las estaciones, ya que en el solsticio de verano el Sol salía atravesando el eje de la construcción.

En la actualidad, en muchos de los países cristianos estas costumbres han sido adoptadas y transformadas en la Noche de San Juan, si bien es cierto que con unos días de diferencia, ya que se celebra entre el 23 al 24 de junio. En todos los casos se realiza el encendido de hogueras. Para unos se intenta dar fuerza al sol antes de que las noches se hagan más largas, y para otros es la celebración del nacimiento del santo.

El Día Internacional del Sol

Es la estrella de nuestro sistema planetario, esfera casi perfecta que se formó aproximadamente hace 4600 millones de años. Casi las tres cuartas partes de su masa son hidrógeno, el resto es principalmente helio, con cantidades mucho menores de otros elementos. Su masa representa el 99,86% de toda la masa del sistema solar y se encuentra a unos 150 millones de kilómetros (lo que ha sido definido por la Unión Astronómica Internacional como 1 UA = 149 597 870 700 metros) de nosotros, tardando su luz en llegar algo más de 8 minutos.

Salto de una hoguera en la Noche de San Juan
Las hogueras de la Noche de San Juan es uno de los símbolos característicos de esta celebración, se suelen quemar objetos viejos para atraer lo nuevo y posteriormente se salta el fuego para que se cumpla el propósito. En otras partes se acude a las playas o a los ríos para darse un baño después de la media noche como símbolo de salud.

La energía del Sol es imprescindible para casi todas las formas de vida en nuestro planeta, además de determinar el clima y la meteorología de la Tierra. Es decir, vivimos gracias a nuestra estrella, por lo que cualquier alteración suya puede producir un gran problema en nuestro planeta, y más ahora que la era de los satélites y de la comunicación es tan sensible a la actividad solar.

En la actualidad nos encontramos en el Ciclo solar 25 desde 1755, cuando comenzó el registro continuo de la actividad de las manchas solares. Son ciclos de 11 años en los que el Sol pasa por un período turbulento, con un máximo de actividad y por tanto de manchas, que es el momento más propicio para las temibles tormentas solares. De todas maneras, lo habitual es que nuestra estrella se mantenga en una relativa tranquilidad.

La Península Ibérica, dentro de Europa, es una de las zonas donde más horas de Sol hay al año, más de 2500, junto con el sureste de Francia, el sur de Italia y la mayoría de Grecia. En los últimos años el auge de la energía solar es continuo, pero no igualmente desarrollado por países. Si queremos ayudar a la Tierra, para ayudarnos a nosotros, es evidente que hay que exigir más energías renovables como la eólica o la solar.