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¿Quién es el responsable si me cae un cohete encima? Esto dice la ley

El viernes vivimos una situación de emergencia en España provocada por un nuevo cohete espacial chino que cayó de forma descontrolada. ¿A quién deberíamos haber reclamado si hubiera provocado un accidente?

Despegue del cohete chino Long March-5B
Despegue del cohete chino Long March-5B. Imagen: CNSA

Este pasado viernes 4 de noviembre uno de los componentes del cohete chino Long March-5B hizo su reentrada en la atmósfera de forma descontrolada. La península ibérica se encontraba bajo la última parte de la trayectoria que seguiría, convirtiéndose en un posible punto de impacto. Tan real fue el peligro que se cerró parte del espacio aéreo español durante unos minutos.

Este tipo de cohete es usado por la Administración Espacial Nacional China (CNSA) para transportar partes de su nueva estación espacial bautizada como Estación Espacial Tiangong, que traducido al español significa Palacio en el cielo. Es decir, se trata de un cohete potente.

Según el Ejército de los Estados Unidos, y tras toda una mañana pendiente del posible impacto en nuestro país, a las 11:01 h los restos del cohete que la atmósfera no pudo desintegrar se precipitaron al océano Pacífico, poniendo fin así a las alertas activadas. Pero... ¿qué hubiera pasado si el cohete se estrella y provoca algún daños, o incluso peor, alguna víctima?

¿A quién habría que reclamar si se produce un accidente?

Las leyes que rigen todos los movimientos aéreos están muy definidas desde hace muchos años, y no solo los que hacen referencia a los aviones. También al mundo espacial. De esta manera, desde 1966 hay firmado un tratado internacional de la ONU denominado “Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes”. En el apartado 7 indica lo siguiente:

Cada estado parte en el Tratado que lance o procure el lanzamiento de un objeto al espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, y cada estado parte desde cuyo territorio o instalación se lanza el objeto, es internacionalmente responsable por daños a otro estado parte al Tratado o a sus personas físicas o jurídicas por dicho objeto o sus componentes en la Tierra, en el aire o en el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes.

Si no se cumple, no hay establecido ningún tipo de sanción, solo recae sobre el país la responsabilidad de cubrir los daños producidos. Así que si alguna vez nos cae un cohete encima, nuestro país reclamaría en nuestro nombre al país de origen de este cohete.

Restos de un cohete desintegrándose
Restos de un cohete desintegrándose. Imagen: ESA

Es el cuarto cohete descontrolado chino que pone en alerta al planeta desde 2020. Tanto la NASA como la ESA han manifestado su malestar con lo que está sucediendo, e incluso denunciando la poca transparencia a la hora de compartir al resto del mundo la trayectoria concreta que iba a realizar su cohete.

China lo podría haber evitado

Con la tecnología que hay es inadmisible que un cohete caiga de forma descontrolada y solo hay una explicación para que esto ocurra: el ahorro económico. Es menos costoso que un cohete caiga de esta manera, teniendo en cuenta que casi toda la superficie del planeta es agua, aproximadamente un 70%, que dirigiéndolo de forma controlada.

El ahorro económico está detrás de estos cohetes que caen sin control: es un 70% más barato que dirigirlos de forma controlada.

Hasta ahora el método que se usaba para la reentrada de este tipo de cohetes era también su caída, pero siempre controlada y en una zona delimitada del mar. Salvo algún caso aislado, nunca ha entrañado peligro.

Sin duda el mejor método es el usado por la compañía Space X de Elon Musk en el que los cohetes son reutilizados. Descienden de forma controlada y aterrizan verticalmente en unas plataformas como si de ciencia ficción se tratara.

Teniendo en cuenta la nueva carrera espacial, todo hace pensar que en el futuro serán más frecuentes situaciones como la del viernes, así que cuanto antes debería regularse, porque tarde o temprano ocurrirá una desgracia.