tiempo.com

El calor actual tiene dos finales posibles, ¡y ambos son muy adversos!

Durante los próximos días el ascenso térmico será generalizado y desembocará en la más que probable primera ola de calor de 2022. Sin embargo, el final de este episodio de calor intenso está plagado de incertidumbres y puede ser especialmente adverso.

Cada vez es más probable que este próximo episodio de calor desemboque en la primera ola de calor de este 2022.

Durante esta segunda mitad de la semana se ha ido estableciendo una potente dorsal anticiclónica sobre la Península Ibérica. Esta dorsal queda muy bien reflejada en los mapas de niveles medios y altos como una gran cuña de geopotenciales altos que nos indican básicamente que la atmósfera se encuentra dilatada en esta región; es más cálida, menos densa y más gruesa.

En este tipo de situaciones predominan los descensos de aire, al disminuir su altitud el aire estable y relativamente cálido que hay en altura se comprime y aumenta de temperatura favoreciendo un episodio de calor en superficie. Sin embargo, a partir de este fin de semana contamos con algo más: un nuevo sistema meteorológico entrará en juego y hará de esta situación de altas temperaturas un episodio de calor muy intenso y con un final especialmente incierto.


Este sistema meteorológico concretamente será una DANA situada en el Atlántico que se aislará en el entorno de las Azores durante este fin de semana y que se irá aproximando poco a poco a la Península. Esta depresión aislada empujará una masa de aire cálido desde el norte de África, incrementando aún más las temperaturas a partir del domingo y durante los primeros días de la próxima semana, alcanzando valores muy poco habituales para un mes de junio.

Dos desenlaces posibles, muy diferentes y adversos

Actualmente, los modelos barajan dos finales diferenciados para esta situación con un nada despreciable abanico de situaciones intermedias. En el primer caso, la DANA atlántica se aproximaría a mediados de la próxima semana, dejando un descenso térmico importante a partir del miércoles y un episodio de tormentas que podría afectar especialmente a la mitad norte peninsular. El calor seguiría siendo intenso y la ola de calor más que probable, pero tendría un abrupto fin entre el martes y el miércoles. Sin embargo, sólo un pequeño grupo de escenarios del modelo europeo respalda este desenlace, siendo más partidario del mismo el modelo americano (GFS).

La otra opción contempla que la DANA no llegue a alcanzar la Península al menos hasta finales de semana. En este caso el calor seguiría siendo bombeado desde el norte de África contribuyendo a que las temperaturas sigan ascendiendo hasta valores extremos. Esta situación está contemplada actualmente por la mayoría de escenarios previstos por el modelo europeo y en 10 de los 30 escenarios que posee el modelo americano.

Si estos escenarios se cumplen, es probable que las temperaturas a 850 hPa (unos 1500 metros de altitud) excedan los 30 ºC en zonas del interior garantizando mínimas tropicales, superiores a 20 ºC, en amplias regiones y máximas que rozarían récords del mes de junio si la nubosidad y la calima lo permiten. Sin embargo, no es ni mucho menos una situación garantizada.

En los mapas previstos a 850 hPa por el modelo europeo se aprecia la importancia de la DANA atlántica en este episodio y la magnitud que puede alcanzar esta irrupción de aire cálido.

Actualmente, la prioridad de las previsiones para la próxima semana consistirá en observar cómo se resuelve la evolución de esa DANA y si finalmente logrará alcanzar la Península Ibérica a mediados de semana o por el contrario se mantendrá estacionaria en el Atlántico unos días más. Ya sea por las fuertes tormentas en el primer caso o por el calor extremo en el segundo, es un desenlace que puede tener gran impacto y del que tendremos que estar pendientes.