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¡El Atlántico norte arde! Una ola de calor marina alimenta a Danielle

En sentido literal, en las últimas horas hemos tenido a la tormenta tropical Danielle en la latitud de 37ºN amenazando con convertirse en huracán sobre aguas atlánticas inusualmente cálidas. Si no lo vemos, no lo creemos. Ahora ya parece haberlo conseguido.

Danielle
Aspecto de Danielle este mediodía a través del canal infrarrojo.

Como todos ya sabemos, que se formen huracanes en el Atlántico norte no es inusual en estas fechas. Recordemos que la temporada de ciclones tropicales comenzó el pasado 1 de junio y durará hasta noviembre. Pero, lo que es realmente poco habitual es la formación de estos fenómenos atmosféricos a altas latitudes tan altas (40 ºN). Normalmente, y si la ciencia lo permite, este tipo de ciclones tropicales suelen formarse en latitudes tropicales, de ahí su nombre, en torno a las 25 ºN.

Aparte de la excepcionalidad de su posición, este ciclón ha sorprendido a la comunidad científica por su rápida intensificación. El aumento de la actividad convectiva y sus vientos asociados, típicos de latitudes tropicales, nos lleva a señalar, como uno de los posibles responsables de su formación, a un parámetro que hoy es común en nuestras latitudes y en las tropicales: la temperatura de la superficie del océano Atlántico.

Los ciclones tropicales son bajas presiones sin frentes asociados que se generan en latitudes tropicales. Dependiendo de la intensidad de sus vientos evolucionan como (de menos a más): depresión, tormenta tropical y huracán.

El sustento de Danielle

Además de unas condiciones atmosféricas favorables para su formación, la contribución de la temperatura superficial del mar es crucial para su desarrollo y evolución. Actualmente el Atlántico norte está más caliente de lo habitual, es más, lo lleva estando durante casi todo el verano. Y no es de extrañar, tras haber sufrido un trimestre anormalmente cálido.

Temperatura Atlántico
Temperaturas previstas para las próximas horas en el océano Atlántico.

Todo ello repercute en el mar, una atmósfera más cálida propicia un océano más caliente. Durante el mes de agosto, las temperaturas del océano estuvieron más de 8 ºC por encima de lo normal y ahora, a principios de septiembre con toda la energía acumulada, la anomalía asciende hasta los 14 ºC. El océano Atlántico a nuestras latitudes (40 º N) está rondando los 28 o 29ºC.

Estas altas temperaturas del océano son uno de los principales alimentos de Danielle, el que, gracias a estos datos y a la energía que emanará del océano, se convertirá en huracán. Recordemos que las temperaturas marinas propicias para la formación de un huracán son de en torno a los 27 ºC, cifras que actualmente se manejan e incluso se superan en nuestro Atlántico.

Indicador del cambio climático

La temperatura del océano también nos evidencia del actual calentamiento global que está sufriendo nuestro planeta. El último informe del IPCC afirma que entre el 84 y 90% de todas las olas de calor marinas que se producen a nivel mundial en la actualidad son atribuibles al aumento de la temperatura desde la época preindustrial.

Es más, el número total de días con olas de calor marinas en todo el mundo ha aumentado en un 50% durante el último siglo. Concretamente, desde finales de los 80 hasta la actualidad se han contabilizado alrededor de 11 olas de calor marinas en el atlántico, de las cuales, cinco han tenido lugar en los últimos cinco años.

¿Qué nos deparará el futuro?

Un oceáno más cálido, además de la degradación de los ecosistemas marinos y pérdida de especies, disminuirá la capacidad de absorción de dióxido de carbono de la atmósfera, emporando notablemente el problema con los gases de efecto invernadero que hoy sufrimos.

En cuanto a meteorología se refiere, los fenómenos extremos cada vez serán más probables debido al exceso de calor del sistema climático. Entre ellos, olas de calor y de frío más intensas y extensas, posibilidad de que huracanes (como el futuro Danielle) se formen y desarrollen a latitudes más altas a consecuencia de las altas temperaturas del océano atlántico y con ello, mayor probabilidad de que puedan llegar a nuestro país.