Unos investigadores del CSIC revelan que las lluvias mediterráneas se han mantenido estables en los últimos 150 años

¿De verdad llueve cada vez menos en el Mediterráneo? Un análisis de 150 años de datos científicos pone en cuestión una de las ideas más repetidas sobre su clima.

Las lluvias en la cuenca mediterránea se han mantenido estables durante los últimos 150 años
Las lluvias en la cuenca mediterránea se han mantenido estables durante los últimos 150 años

El Mediterráneo suele aparecer en los informes climáticos como una de las regiones más vulnerables del planeta. Sequías recurrentes, episodios de lluvias torrenciales y una fuerte presión humana han consolidado la idea de que las precipitaciones están disminuyendo de forma progresiva. Sin embargo, un estudio reciente ofrece una lectura más matizada y basada en datos históricos de largo recorrido.

La investigación, liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), concluye que las lluvias en la cuenca mediterránea se han mantenido estables durante los últimos 150 años. Un resultado que obliga a replantear algunos discursos ampliamente aceptados.

Mirar más allá de las últimas décadas

Una de las claves del estudio es su escala temporal. Los investigadores han analizado registros de precipitaciones desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, combinando datos instrumentales y reconstrucciones climáticas. Este enfoque permite distinguir entre variabilidad natural y cambios estructurales del clima.

Según los autores, centrar el análisis solo en periodos recientes puede conducir a interpretaciones erróneas. El Mediterráneo es una región caracterizada históricamente por fuertes oscilaciones, con alternancia de años secos y húmedos que no implican necesariamente una tendencia a largo plazo.

Lluvias estables, pero muy irregulares

El trabajo del CSIC no afirma que el régimen de lluvias sea homogéneo. Al contrario, subraya que la irregularidad es una de las señas de identidad del clima mediterráneo. Existen grandes diferencias entre regiones y entre años consecutivos, tanto en cantidad como en distribución de las precipitaciones.

Muchos de los fenómenos considerados hoy excepcionales ya se producían hace más de un siglo
Muchos de los fenómenos considerados hoy excepcionales ya se producían hace más de un siglo

Episodios de lluvias intensas, seguidos de periodos prolongados de sequía, aparecen de forma recurrente en los registros históricos. Esto indica que muchos de los fenómenos considerados hoy excepcionales ya se producían hace más de un siglo, aunque ahora sus efectos sean más visibles.

Matices al cambio climático

El estudio no niega la influencia del cambio climático global, pero introduce importantes matices. Hasta el momento, el calentamiento no se ha traducido en una disminución sostenida de la precipitación media anual en el Mediterráneo. Sin embargo, otras variables sí están cambiando de forma clara.

El aumento de las temperaturas incrementa la evaporación y reduce la disponibilidad real de agua, incluso cuando la lluvia total se mantiene. Además, las precipitaciones tienden a concentrarse en episodios más breves e intensos, lo que dificulta su aprovechamiento y eleva el riesgo de inundaciones.

Impacto sobre recursos hídricos y territorio

Estos resultados tienen implicaciones directas para la gestión del agua. Si el problema no es tanto cuánto llueve, sino cómo y cuándo lo hace, las estrategias deben adaptarse a esta realidad. La planificación hídrica necesita centrarse en eficiencia, almacenamiento y reducción de pérdidas.

La planificación hídrica necesita centrarse en eficiencia, almacenamiento y reducción de pérdidas.
La planificación hídrica necesita centrarse en eficiencia, almacenamiento y reducción de pérdidas.

También es clave adaptar las infraestructuras urbanas y agrícolas a un contexto de mayor irregularidad. Sistemas de drenaje, embalses y prácticas agrícolas deben diseñarse teniendo en cuenta la variabilidad natural del clima mediterráneo, reforzada por el calentamiento global.

Ciencia para un debate más preciso

El estudio liderado por el CSIC invita a rebajar simplificaciones. El Mediterráneo no se está secando de forma uniforme ni constante desde el punto de vista de las lluvias. Lo que está cambiando es el contexto térmico y la forma en que el territorio responde a esas precipitaciones.

Comprender esta diferencia es necesario para tomar decisiones informadas. En ese sentido, disponer de datos históricos sólidos permite separar percepción y evidencia, y diseñar políticas de adaptación ajustadas a la realidad climática de la región.

Referencia de la noticia

Sergio M. Vicente-Serrano et Al. High temporal variability not trend dominates Mediterranean precipitation. Nature.

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