Hablemos de sequía

El invierno de 2019 será recordado por sus valores elevados en las temperaturas medias máximas, por la escasez de precipitaciones y por los incendios forestales. ¿Será el inicio de una sequía histórica?

Fernando Llorente Fernando Llorente 30 Mar 2019 - 01:30 UTC
Incendios forestales España Invierno
Los incendios forestales durante el invierno de 2019 superan en 20 veces el número habitual en estas fechas.

Aunque no es un fenómeno meteorológico propiamente dicho, sí se trata de una situación que acontece por circunstancias meteorológicas. La precipitación riega los suelos, agua pluvial, proporcionando el tempero necesario para la germinación de semillas y el crecimiento de plantas; refuerza la fuente de los ríos que luego se represa en pantanos y embalses, agua fluvial. Y por último, recarga y alimenta los pozos y manantiales, acuíferos subterráneos.

Tipos de sequía: fisiológica y meteorológica

Cuando hablamos de sequía podemos referirnos a términos puramente ecológicos, con lo que tendremos una sequía fisiológica, que utiliza la variable agua líquida disponible para las plantas y en el momento idóneo. Esta se puede dividir en meteorológica, agrícola o hidrológica. Pongamos un ejemplo actual para diferenciar estos tres tipos.

Durante el invierno 2018-19 en la mitad sur peninsular las precipitaciones han sido, en general, muy escasas, por lo que hay una sequía meteorológica; pero como el otoño había sido lluvioso y la evapotranspiración de las plantas aún no es muy intensa, el suelo mantiene un cierto nivel de humedad sin que aún se produzca sequía agrícola. Y por otro lado, las reservas de agua en los ríos o embalses es media, por lo que aún tampoco hay una sequía hidrológica.

Pero también podemos hablar de una sequía meteorológica, donde se utiliza la variable precipitación en cantidad y en momento de producirse. Donde asimismo podemos considerar dos tipos, una sequía antropogénica o provocada, que es la que se produce cuando el hombre rebasa el gasto de agua por encima de las condiciones naturales medias, extendiendo sus demandas y necesidades más allá de los intervalos de riesgo; lo que puede suponer res­tricciones en el abas­tecimiento de agua a poblaciones y para las necesidades de riego. Y otra natural o atmosférica, que se manifiesta cuando las precipitaciones no se producen en la cantidad suficiente ni en el momento oportuno; o incluso ante la falta del aporte de la humedad del aire por enfriamiento directo (rocío, escarcha, gotitas de niebla, etc.). Situación en la que nos encontramos en estos momentos.

Factores que influyen en la sequía

Hay cuatro factores principales que pueden agravar cualquiera de los dos tipos de sequía, los cuales son:

  • Cultivos no específicos para los medios hídricos que tenga la zona en cuestión o la mala utilización de dichos recursos.
  • Tala incontrolada e incendios forestales que provocan pérdida de humedad, aumento de la temperatura y hacen que el agua de las precipitaciones sea menos utilizada, ya que correrá con más facilidad por la superficie y no tendrá tiempo de filtrarse para mojar capas más inferiores e incluso, en las zonas de más pendiente, provocará una pérdida de la parte más superficial del terreno influyendo en la degradación de los suelos.
Desierto de las Bárdenas Reales, Navarra, al norte de España
Este paraje semidesértico corresponde a las Bárdenas Reales, Navarra, España. Fuente: Wikipedia.
  • Pastoreo abusivo, relacionado con el punto anterior, ya que contribuirá también al aumento de la fragilidad de la cubierta vegetal, lo que provocará a la larga una pérdida de suelo productivo y un aumento de la aridez de la zona.
  • Aumento de la población, con construcciones incontroladas, mayores consumos de agua y de alimentos, sobrepasando los límites naturales.

En un próximo artículo aplicaremos todos estos puntos a nuestro país para ver en qué momento nos encontramos y cuáles pueden ser las consecuencias a las que nos enfrentemos.

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