Ese mar de nubes que llenan los valles de España no son lo crees: así se forman las nieblas de radiación

Las nieblas suelen ser muy habituales en los grandes valles de la España peninsular durante los meses más fríos: cómo se forma este fenómeno que en ocasiones deja estampas muy impresionantes.

La niebla de radiación es uno de los tipos de niebla más comunes en el interior peninsular, especialmente en otoño e invierno, dejando estampas impresionantes.
La niebla de radiación es uno de los tipos de niebla más comunes en el interior peninsular, especialmente en otoño e invierno, dejando estampas impresionantes.

Hay mañanas en las que los valles y algunos puntos de España amanecen cubiertos por un auténtico mar de nubes, ofreciendo un paisaje que parece sacado de una posta. En la mayoría de los casos, ese fenómeno tan fotogénico y muy típico de los meses invernales tiene nombre propio: niebla de radiación.

No son nubes que bajan, es aire que se enfría

La clave está en entender que la niebla no “cae” desde el cielo, se forma desde el suelo hacia arriba. ¿Cómo? Durante las noches despejadas y en calma, el suelo pierde calor rápidamente por radiación, situación favorecida por la ausencia de nubes que actúen como manta térmica, provocando que la superficie terrestre se enfríe con rapidez.

Ese enfriamiento del suelo se transmite al aire que está en contacto directo con él, haciendo que también pierda temperatura. Cuando ese aire húmedo alcanza el llamado punto de rocío, el vapor de agua que contiene comienza a condensarse en diminutas gotas que quedan suspendidas en el aire, siendo precisamente esos millones de microgotas las que, al acumularse, dan lugar a la niebla.

¿Por qué son más frecuentes en los valles?

Las nieblas de radiación son especialmente frecuentes en valles, depresiones y zonas orográficamente hundidas. El aire frío es más denso y pesado que el aire cálido, y durante la noche, el aire enfriado en las laderas desciende lentamente hacia el fondo del valle, donde se acumula.

Este proceso se conoce como inversión térmica: en lugar de disminuir la temperatura con la altura, ocurre lo contrario.

El resultado es una especie de “bolsa” de aire frío atrapada en el valle. Si la humedad es suficiente, la niebla se forma y puede permanecer durante horas, incluso días, si el sol no logra romper esa estabilidad.

Las condiciones anticiclónicas propician su formación

Este fenómeno suele aparecer bajo situaciones de alta presión atmosférica. Cuando domina un anticiclón...

  • El cielo permanece despejado.

  • El viento es débil o inexistente.

  • La atmósfera es estable.

Estas condiciones favorecen el enfriamiento nocturno del suelo y la formación de nieblas densas al amanecer.

Es por eso que, en pleno invierno, mientras en las montañas luce el sol, muchas ciudades situadas en valles permanecen cubiertas por un manto gris hasta bien entrado el día.

En invierno pueden tardar horas o días en disiparse

La niebla de radiación, como otro cualquier tipo de niebla, suele disiparse cuando el sol calienta el suelo lo suficiente como para romper la inversión térmica. Al aumentar la temperatura en superficie...

  1. El aire frío se mezcla con capas más templadas.

  2. Las gotitas se evaporan.

  3. La visibilidad mejora progresivamente.

Sin embargo, en invierno, cuando el sol es más débil y los días son cortos, la niebla puede persistir durante horas o incluso jornadas completas, algo que por ejemplo es más habitual en ciertas zonas de Castilla y León.

Cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los 0 ºC, puede aparecer la niebla engelante.

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