El hombre y el desgaste de la tierra: nos quedamos sin recursos

El clima está cambiando y el ser humano tiene gran culpa de ello. Otro de los afectados es el suelo, que acaba sobreexplotado y desgastado. Algo preocupante porque nos da de comer.

Marc Redondo Marc Redondo 17 Jun 2019 - 07:22 UTC
Tierra seca
La desertificación es un problema que nos afectará a todos

Todo lo que nos rodea está cambiando. Solo con fijarnos un poco nos daremos cuenta de ello. Los inviernos y los veranos ya no son como los de antes, los bosques están cambiando y los animales se comportan de otra manera. Si de esto nos hemos dado cuenta en apenas diez años, ¿qué pasará dentro de cien?

Hoy, como cada 17 de junio, se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Son las grandes olvidadas del cambio climático porque poca gente les hace referencia en sus discursos y publicaciones, más pendientes de otras evidencias como los cambios climatológicos. Y no estamos en disposición de pasarlas por alto. Dependemos del suelo para alimentarnos.

Qué es la desertificación

La desertificación consiste en la degradación del suelo fértil hasta que deja de ser productivo. Puede ser un proceso que tiene lugar de forma natural por culpa de variaciones en el clima y por la actividad humana. Ojo, la palabra desertificación no quiere decir que se forme un desierto, solo que el suelo queda inservible para las cosechas.

La pregunta que muchos se hacen es cómo puede el ser humano ser capaz de secar una zona que anteriormente era fértil. Muy sencillo: agotando el agua. Las prácticas agrícolas que requieren cada vez más agua, así como las prácticas ganaderas cada día más insostenibles, hacen que la tierra sufra una sobreexplotación hasta que se queda sin su recurso más apreciado: el agua.

A todo lo anterior hay que añadir los cambios evidentes en el régimen de la precipitación que tiene al cambio climático como culpable. No llueve igual que antes. Los periodos sin lluvia se hacen cada vez más largos. La lluvia siempre acaba llegando, aunque luego lo hace de forma demasiado intensa, provocando escorrentía. El agua no se filtra y acaba circulando únicamente por la superficie. Los efectos del cambio climático se notarán cada vez más año tras año.

Por qué es tan importante evitar la desertificación

El ser humano tiene un gran problema: se queda sin alimento. Puede parecer una frase apocalíptica, pero la problemática es real y debe afrontarse lo antes posible. Con una población que aumenta a un ritmo de casi 88 millones de personas anualmente según la ONU, llegaremos a un punto de colapso en el que no habrá comida para todos.

Crear comida para alimentar a todo el mundo provocará un estrés aún mayor al suelo. De sobras es conocida la huella hídrica de producir carne. Se necesitan 15.000 litros de agua para producir un kilo de ternera. Si queremos comer más carne, tocará tener más cabezas de ganado y más secaremos nuestro planeta.

Aun así, si queremos ser más sostenibles, no nos libraremos de sobreexplotar nuestros suelos. Tocará aumentar la superficie de cultivo de cereales, de árboles... y cada una de estas explotaciones aún reducirá más la cantidad de agua de la tierra.

Desertización vs desertificación

Son dos palabras que la gente suele utilizar como sinónimos, y en ningún caso lo son. Desertización hace referencia al proceso natural y desertificación el que tiene al ser humano como actor principal.

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