Si se diera un "Super El Niño" en 2026: ¿Cómo impactaría en América Latina y el Caribe?

Los modelos meteorológicos indican que un "Super El Niño" podría ser inminente a lo largo de la segunda mitad de 2026. Este hecho podría tener efectos devastadores en ciertas zonas de América.



Cinco puntos clave para ayudarte a comprender este fenómeno climático y cómo la Cruz Roja está tomando medidas para proteger a las comunidades vulnerables.

Los modelos meteorológicos indican que un "Super El Niño" podría ser inminente, lo que podría provocar aumentos de temperatura de más de 2 °C o 3 °C en el Océano Pacífico.

Si bien cada evento de El Niño es único, los registros históricos indican que su inicio conlleva un mayor riesgo de sequías severas en Centroamérica y lluvias torrenciales en el Cono Sur. En este contexto, la acción proactiva y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para afrontar este fenómeno.

En este artículo, basado en una conversación reciente entre Juan Bazo, meteorólogo del Centro Climático de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y Estefany Jiménez, Oficial de Comunicaciones de la FICR en las Américas, analizamos la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario de múltiples peligros.

1. ¿Por qué se habla de un "Super El Niño" este año?
Para que el fenómeno de El Niño se declare oficialmente, la temperatura del océano Pacífico solo necesita aumentar 0,5 °C por encima del promedio histórico. Los pronósticos indican que podríamos esperar aumentos de entre 2 °C y 3 °C en el Pacífico central en 2026.

Son estos valores esperados los que han dado lugar al uso de términos como «Super El Niño», como ocurrió en 2015 con «Godzilla El Niño». La transición de condiciones de enfriamiento (La Niña) a un calentamiento extremo ha sido mucho más rápida de lo habitual, lo que ha obligado a organizaciones humanitarias como la FICR a aumentar de inmediato sus niveles de preparación.

2. ¿Qué impacto tendría un 'Super El Niño' en Centroamérica y el Caribe?
El Niño no afecta a todo el continente de la misma manera. Una de las mayores preocupaciones en el norte es la disminución de las precipitaciones. En Centroamérica y el Caribe, El Niño se manifiesta típicamente como una reducción significativa de las precipitaciones acumuladas. Esto no significa que no llueva en absoluto, sino que el patrón de precipitaciones es irregular e insuficiente para mantener los ciclos agrícolas tradicionales.

El Corredor Seco Centroamericano es una de las regiones donde el impacto es particularmente grave, con déficits hídricos prolongados que amenazan directamente la seguridad alimentaria y el sustento de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta a los cultivos, sino que también incrementa los riesgos para la salud pública relacionados con el acceso a agua potable e higiene.

3. ¿Qué efectos cabría esperar de un 'Super El Niño' en Sudamérica?
A diferencia del norte, El Niño tiene el efecto contrario en el sur del continente. Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil se enfrentan a condiciones más secas y a un mayor riesgo de incendios forestales, las regiones del sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones superiores a la media.

Este contraste geográfico dentro del mismo continente implica que la Cruz Roja y sus socios deben implementar estrategias diferentes.

4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo el fenómeno del 'Super Niño'?
Históricamente, se ha observado una correlación directa entre la presencia de un fuerte fenómeno de El Niño y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico. Sin embargo, esta estadística no debe interpretarse como una señal para bajar la guardia.

Aunque el número total de tormentas sea menor, las condiciones atmosféricas actuales son muy dinámicas. Una sola tormenta tropical que se forme y toque tierra puede devastar comunidades enteras.

En el Pacífico, donde también se producen huracanes, el aumento de la temperatura del mar, combinado con los cambios en los patrones de viento causados por El Niño, puede crear condiciones más favorables para la formación de tormentas.

Independientemente del pronóstico, décadas de apoyo de la Cruz Roja a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que el enfoque más eficiente, eficaz y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de subsistencia.

5. ¿Cómo podemos prepararnos antes de que se produzcan los impactos?
La principal estrategia de la red de la Cruz Roja para abordar este fenómeno es la acción anticipatoria, que se refiere a cualquier medida que se tome antes de que ocurra una crisis con el objetivo de prevenir o reducir los posibles impactos de un desastre.

El Centro Climático colabora con las Sociedades Nacionales para actualizar los Protocolos de Acción Temprana, lo que permite la liberación inmediata de fondos de emergencia cuando se cumplen determinados umbrales científicos.

Para los países que aún no cuentan con estos protocolos formales, la red de la FICR ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (FICR-DREF) para eventos inminentes.

El objetivo es anticipar los riesgos, reforzar la preparación y utilizar la evidencia científica para proteger a los hogares, garantizar una asistencia humanitaria eficaz y salvaguardar la salud de la comunidad antes de que los efectos de El Niño alcancen su punto máximo.

Fuente: UNDRR PreventionWeb

Esta entrada se publicó en Actualidad en 19 May 2026 por Francisco Martín León

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