Un estudio revela cómo la sequedad atmosférica limita las precipitaciones de los tifones y de los ciclones tropicales

El aumento de las temperaturas permite que la atmósfera retenga más humedad, lo que, combinado con la intensificación de las tormentas, debería, en teoría, desencadenar aguaceros más destructivos. Sin embargo, al analizar las proyecciones de los modelos climáticos, los investigadores se topan con un fenómeno desconcertante: algunos modelos proyectan aumentos de lluvia mucho menores de lo que predeciría la termodinámica por sí sola.

Las precipitaciones de los ciclones tropicales están determinadas por la intensidad de la tormenta, la humedad atmosférica y la eficiencia con la que dicha humedad se transforma en lluvia. Ilustración con fines conceptuales únicamente.
Las precipitaciones de los ciclones tropicales están determinadas por la intensidad de la tormenta, la humedad atmosférica y la eficiencia con la que dicha humedad se transforma en lluvia. Ilustración con fines conceptuales únicamente.



En el contexto del calentamiento global, los científicos han anticipado que los ciclones tropicales (incluidos tifones y huracanes) provocarán lluvias más intensas y frecuentes.

La física subyacente parece intuitiva: el aumento de las temperaturas permite que la atmósfera retenga más humedad, lo que, combinado con la intensificación de las tormentas, debería, en teoría, desencadenar aguaceros más destructivos. Sin embargo, al analizar las proyecciones de los modelos climáticos, los investigadores se topan con un fenómeno desconcertante: algunos modelos proyectan aumentos de lluvia mucho menores de lo que predeciría la termodinámica por sí sola. Esta incertidumbre ha dificultado durante mucho tiempo la capacidad de la comunidad científica para proyectar con precisión las futuras precipitaciones de los ciclones tropicales y evaluar los riesgos de inundación asociados.

Recientemente, un nuevo estudio liderado por la Universidad de Hong Kong (HKU) y el Imperial College de Londres (ICL) ha descubierto una pieza clave que faltaba en el rompecabezas: el aumento de la sequedad atmosférica. Publicado en Nature Geoscience, el trabajo revela que, si bien una atmósfera más cálida puede retener más humedad, también se vuelve más seca, lo que suprime las lluvias y actúa como un freno para las precipitaciones de los ciclones tropicales.

La creciente insaturación atmosférica dificulta la formación de nubes y acelera la evaporación

El equipo, integrado por el profesor Dazhi XI y el Dr. Jianan CHEN del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Hong Kong (HKU), y el profesor Ralf TOUMI del ICL, analizó simulaciones climáticas, observaciones satelitales y datos de reanálisis. Descubrieron que, a medida que el clima se calienta, los ciclones tropicales se vuelven menos eficientes en la conversión de humedad en lluvia.

El equipo señaló que la clave reside en un mecanismo físico conocido como el "déficit de saturación de la columna": la diferencia entre la cantidad real de vapor de agua en la atmósfera y su nivel de saturación completa (el umbral para la precipitación). Generalmente, la lluvia se produce cuando el vapor de agua se condensa en gotitas de nubes, se fusiona en gotas de lluvia y cae al suelo. Sin embargo, en un clima más cálido, la capacidad de la atmósfera para retener humedad aumenta exponencialmente. En consecuencia, incluso si la humedad relativa permanece constante, la diferencia con la "saturación completa" se amplía significativamente, lo que significa que el aire se vuelve sustancialmente más seco. Esta sequedad puede desencadenar dos efectos:

- Evaporación previa al aterrizaje: Las gotas de lluvia que se condensan a gran altitud durante un tifón se evaporan rápidamente por el aire seco de la troposfera inferior y media durante su descenso, lo que impide que lleguen al suelo.
- Inhibición de la condensación: A medida que el aire seco del ambiente es arrastrado por la corriente ascendente del tifón, diluye el suministro de humedad, suprimiendo la formación de nubes y lluvia en su origen.

Este efecto restrictivo de la sequedad atmosférica es lo suficientemente potente como para contrarrestar el aumento de las precipitaciones provocado por la intensificación de las tormentas. Esto ofrece una sólida explicación física de por qué muchos modelos climáticos proyectan aumentos de las precipitaciones que son sistemáticamente inferiores a los cálculos teóricos tradicionales.

Pioneros en un “Marco de Evaluación Unificado”

El estudio también propone un marco unificado para comprender las precipitaciones de los ciclones tropicales. Demuestra que las precipitaciones dependen no solo de la intensidad de la tormenta y la cantidad de vapor de agua en la atmósfera, sino también de la eficiencia de la precipitación: la eficiencia con la que esa humedad se convierte en lluvia. Dos efectos opuestos en un clima en calentamiento dan forma a esta eficiencia: una mayor intensidad de la tormenta tiende a aumentarla, mientras que una mayor sequedad atmosférica tiende a suprimirla. Aunque la sequedad atmosférica predomina en algunos modelos climáticos, este marco no descarta un aumento en la eficiencia de la precipitación si la futura intensificación de las tormentas supera el efecto supresor de la sequedad atmosférica.

Los hallazgos podrían tener importantes implicaciones prácticas. Para las comunidades costeras, los gestores de desastres y los planificadores de infraestructuras, las proyecciones más precisas de las precipitaciones de futuros huracanes y tifones son fundamentales para la protección contra inundaciones, la planificación de evacuaciones y la resiliencia climática. Al tener en cuenta el efecto de la sequedad atmosférica, el nuevo marco podría mejorar las evaluaciones de precipitaciones y riesgos de inundación, y respaldar una planificación de adaptación climática mejor fundamentada.

El estudio también señala que los modelos climáticos globales no capturan completamente algunos procesos a pequeña escala. Por lo tanto, se necesitarán futuras simulaciones de alta resolución para refinar las proyecciones. No obstante, múltiples conjuntos de datos y modelos muestran consistentemente que una mayor sequedad atmosférica reduce la eficiencia de las precipitaciones. Esta sólida correlación negativa subraya que la sequedad atmosférica es una limitación termodinámica crítica que debe incorporarse en las futuras proyecciones climáticas.

Fuente: Facultad de Ciencias, Universidad de Hong Kong

Referencia de la noticia

Chen, J., Toumi, R. & Xi. Future tropical cyclone rainfall constrained by increased atmospheric dryness. Nat. Geosci.

Esta entrada se publicó en Noticias en 25 Ago 2026 por Francisco Martín León