Como temían los galos, el cielo estuvo a punto de caérseles encima esta semana a unos vecinos de Barakaldo. Una bola de hielo del tamaño de dos puños venida, aparentemente, de ninguna parte impactó el pasado miércoles en el tejado del portal número 1 de la calle Ganekogorta y abrió un boquete en el tejado