Las aguas del mar Negro remodelaron la circulación del Mediterráneo oriental hace once mil años, según Nature

Un grupo de científicos, algunos de la Universidad de Barcelona, ha analizando muestras de sedimentos marinos utilizadas para reconstruir los cambios oceánicos y climáticos ocurridos en el Mediterráneo en el pasado.

Imagen de satélite de la zonas citadas en el texto. Fuente: NASA
Imagen de satélite de la zonas citadas en el texto. Fuente: NASA



Un equipo internacional liderado por la Universidad de Barcelona, en colaboración con la Universidad del Egeo y el Centro Helénico de Investigación Marina, ha encontrado pruebas que demuestran que la salida de un flujo masivo de agua de baja salinidad del mar Negro al mar Egeo durante el Holoceno inferior —hace entre once mil y seis mil años aproximadamente— tuvo un papel mucho más decisivo en la configuración del Mediterráneo oriental de lo que se pensaba hasta ahora.

El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, del grupo Nature Portfolio, demuestra que el agua dulce exportada del mar Negro reforzó la estratificación de las aguas superficiales en el mar Egeo. Así, suprimió la formación de aguas profundas y contribuyó al desarrollo del llamado sapropel 1, una capa de sedimentos rica en materia orgánica depositada en el Mediterráneo oriental durante el Holoceno inferior.

Los hallazgos van más allá del pasado del Mediterráneo oriental: el estudio demuestra cómo los grandes aportes de agua dulce pueden alterar la formación de aguas profundas y reorganizar la circulación marina, y ofrece información valiosa sobre los vínculos entre el clima, la hidrología y la circulación oceánica durante los periodos cálidos. Estos resultados permiten una mejor comprensión de las posibles consecuencias del cambio climático en el futuro.

El mar Negro: más importante de lo que se pensaba hasta ahora

Durante décadas, la comunidad científica ha atribuido en gran medida la formación de sapropel 1 al aumento de la aportación de agua dulce procedente de los ríos del norte de África y al aumento de las precipitaciones en la región norte del Mediterráneo. Se creía que estos procesos reducían la formación de aguas profundas y favorecían las condiciones necesarias para la acumulación de sedimentos ricos en materia orgánica en el fondo marino. Los nuevos hallazgos desafían esta visión tradicional e identifican el mar Negro como un factor determinante —anteriormente subestimado— en estos cambios ambientales.

Un estudio dirigido por la Universidad de Barcelona revela que el flujo de agua dulce del mar Negro hacia el mar Egeo desató cambios ambientales en el Mediterráneo oriental.

Los resultados revelan que la combinación de la intensificación de la aportación de agua de deshielo y el aumento de las precipitaciones en la vasta cuenca de drenaje del mar Negro durante el Holoceno inferior intensificó la exportación de agua de baja salinidad a través del estrecho de los Dardanelos. Esta entrada de agua dulce desató una importante reorganización de las masas de agua en el norte y en el centro del mar Egeo, aumentó la estratificación de la columna de agua y redujo la formación de aguas profundas.

«Los resultados muestran que la formación de sapropel 1 no puede explicarse únicamente por los cambios en el caudal de los ríos del norte de África y las precipitaciones regionales», explica Dimitris Evangelinos, autor principal del estudio y miembro del Grupo de Investigación en Geociencias Marinas (Gmar) de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UB. «El mar Negro actuó como una poderosa fuente de agua dulce que alteró fundamentalmente la circulación oceánica del mar Egeo y tuvo un papel decisivo en la transformación ambiental del Mediterráneo oriental», continúa Evangelinos, miembro del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la UB.

Más de 42.000 años de historia ambiental

Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó un núcleo de sedimentos marinos recuperado en el centro del mar Egeo, cerca de zonas clave de formación de aguas profundas en el norte de este mar. En concreto, el archivo de sedimentos analizados preserva más de 42.000 años de historia ambiental. La investigación se ha basado en un conjunto de análisis avanzados realizados en laboratorios de última generación de la UB y sus Centros Científicos y Tecnológicos (CCiTUB). Combinando múltiples enfoques innovadores —como análisis granulométrico, escaneo de fluorescencia de rayos X, isótopos radiogénicos y geoquímica de isótopos estables—, el equipo reconstruyó los cambios pasados en la circulación oceánica e identificó la influencia de la salida de agua del mar Negro de otros procesos climáticos e hidrológicos.

Esta investigación, que se enmarca en el proyecto MORIA (2023-2027), recibió financiación de la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, del Consejo Europeo de Investigación (Consolidator Grant) y del programa Next Generation EU, entre otros.

Fuente: Universitat Barcelona

Referencia de la noticia

Evangelinos, D., Campderrós, S., Trias-Navarro, S. et al. Early Holocene vigorous Black Sea outflow and the onset of sluggish Aegean deep-water convection. Commun Earth Environ.

Esta entrada se publicó en Noticias en 17 Jul 2026 por Francisco Martín León