La corteza de la vertiente atlántica de la cordillera vasco-cantábrica se ha elevado 88 m más que la mediterránea
Un grupo de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea, EHU, ha determinado las causas que explican la elevación de 255 m de la corteza de la vertiente atlántica y de 167 m de la mediterránea, así como el desarrollo de los ríos de dichas zonas.

Investigadores de los departamentos de Geografía, Prehistoria y Arqueología y de Geología de la EHU, y el Departamento de Geología de la USAL, han cuantificado por primera vez la diferencia de relieve entre las dos vertientes de la cordillera que se extiende desde Castro Valnera (en la frontera entre Burgos y Cantabria) hasta los Pirineos. Desde la formación de la cordillera, las vertientes han sufrido una erosión desigual, lo que ha provocado que la corteza de la vertiente atlántica se eleve más que la mediterránea.
Del mismo modo que los barcos ascienden sobre el agua al descargar peso, el nivel de la corteza terrestre se eleva al perder el peso de las rocas superficiales. El choque entre placas tectónicas da lugar a la formación de las cordilleras, pero su relieve continúa elevándose posteriormente. De hecho, las placas tectónicas se encuentran flotando sobre el manto terrestre, en la astenosfera (una capa que se extiende desde la base de la corteza a 100 km hasta los 660 kilómetros de profundidad) y, según ha explicado Iván Martín Martín, investigador del departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), “cuando las placas tectónicas pierden carga, el relieve se eleva poco a poco, de forma similar a como les ocurre a los barcos, para mantener una cierta estabilidad”. A esto se lo conoce como ajuste isostático. Se trata de un fenómeno muy notable en las zonas en las que desaparecen los glaciares, por ejemplo.
El ajuste isostático en las zonas analizadas
Comprender el ajuste isostático es fundamental para entender los cambios del nivel del mar y la evolución del paisaje terrestre. La cordillera vasco-cantábrica separa las dos vertientes fluviales del norte de la península, es decir, la que desemboca en el mar Cantábrico y la que lo hace en el mar Mediterráneo. Por tanto, esta cordillera conforma una línea divisoria de dos vertientes bien diferenciadas: la vertiente atlántica y la mediterránea. El objetivo del grupo de investigación de la EHU consiste en explicar el contraste entre ambas vertientes.
De esta manera, Iván Martín ha estimado que, desde la formación de la cordillera vasco-cantábrica hasta la actualidad, en la vertiente cantábrica se han erosionado 2.019 km3 de roca, mientras que en la mediterránea la cifra es de 1.408 km3. Según ha indicado el investigador de la EHU, “ha tenido lugar una erosión diferencial; la vertiente atlántica se ha erosionado más, lo que ha provocado una mayor elevación isostática. El relieve de la vertiente atlántica se ha elevado aproximadamente 255 m, en comparación con la vertiente mediterránea, que se ha elevado 167 m. Por tanto, existe una diferencia de 88 m entre las dos vertientes”. Además, añade que “a pesar de que se trata de una erosión considerable, la descarga por erosión continuará en el futuro, es decir, se erosionarán más rocas de la superficie y, por consiguiente, el relieve continuará elevándose”.

Se han analizado los ríos de 35 cuencas de ambas vertientes (13.190 km2) mediante metodologías clásicas y modernas. “Hasta ahora, a nivel global, no se han llevado a cabo muchos estudios sobre este tema. Se han realizado, sobre todo, en zonas glaciares. Sin embargo, casi todo el ajuste isostático que ha tenido lugar en estas zonas ha sido provocado por la erosión de los ríos, y apenas hay estudios relacionados con la erosión fluvial”, comenta.
Un gran contraste evolutivo en un área muy pequeña
Un ejemplo de ello son los acantilados de Jaizkibel y del cabo Punta Galea, así como el salto del Nervión: “En estos casos, la elevación del relieve es muy palpable”, señala. El investigador de la EHU se muestra fascinado: “Existe un gran contraste en la evolución de la topografía en un área muy reducida, a una distancia de unos 40 o 50 km”.
Durante la investigación se ha calculado por primera vez la descarga de las dos vertientes, así como sus consecuencias. Iván Martín ha indicado que gracias a esto “hemos logrado comprender cómo se han formado los ríos de ambas vertientes; cómo ha cambiado el relieve; por qué existen estas diferencias entre las dos vertientes; por qué los ríos de la vertiente atlántica son transversales y los de la mediterránea longitudinales; por qué hay llanuras en determinadas cotas y no en cotas más bajas, etc.”.
La cordillera vasco-cantábrica, formada por sedimentos marinos plegados, se formó como consecuencia del choque entre Iberia y Eurasia. “Los ríos son tan sensibles como las venas de nuestro cuerpo; se desequilibran con facilidad y conservan la huella de todo lo que les ocurre”, comenta. Se sabe que la red fluvial de la vertiente atlántica está más desarrollada que la de la vertiente mediterránea: los ríos son más cortos, tienen una mayor pendiente y, además, es una zona donde llueve más. Asimismo, “es muy importante conocer el cambio sufrido por el nivel del mar a lo largo de la historia de la Tierra”, explica el investigador de la EHU. “Al fin y al cabo, cuando el nivel del mar baja, los ríos se desequilibran, las pendientes se vuelven más pronunciadas y la erosión aumenta. Como el mar Mediterráneo se encuentra más lejos, en su vertiente la erosión es menor; sin embargo, hace alrededor de 6 millones de años, el mar Mediterráneo se secó (a este fenómeno se lo conoce como la crisis salina del Messiniense), el nivel del mar bajó más de un kilómetro y hemos observado que en aquella época la erosión en los ríos de la vertiente mediterránea era elevada”.
Por otro lado, el investigador se ha centrado en la basculación de la elevación: “Es cierto que ha habido una elevación, pero no ha sido totalmente vertical, ya que se encuentra basculada. En general, todo bascula hacia occidente. No obstante, en la zona central (que comprende Bilbao y Vitoria-Gasteiz, en el área donde se encuentran el Zadorra y el Nervión) la elevación es bastante horizontal. Por otro lado, se ha observado que la elevación isostática es mayor en cuencas pequeñas; de hecho, es muy difícil que un río de gran tamaño sufra cambios, pero en ríos pequeños resulta más fácil. Resulta muy interesante observar cómo los ríos más pequeños basculan hacia el lado opuesto”.
Información complementaria
Este estudio forma parte de la tesis doctoral de Iván Martín Martín. Los directores de la tesis son Antonio Tarriño y Fernando Sarrionandia, del Servicio de Cartografía y Sistemas de Información Geográfica (SGIker) de la EHU, y Pablo G. Silva, de la Universidad de Salamanca. Iván Martín estudia la evolución geomorfológica del río Zadorra, y, para ello, ha analizado todo el territorio y observado cómo ha cambiado el relieve de la zona en su conjunto.
Fuente: Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea