Un modelo de costes para la meteorología oficial en España, 2006

Un modelo de costes para la meteorología oficial en España, 2006.  Dr Benito Rodríguez Mallol. Publicación A-161 del INM y MMA. ISBN  84-83220-352-9. 212 pp.Nota de la RAM. Textos tomados del portal d...

Colaboración Francisco Martín Colaboración Francisco Martín 30 Oct 2006 - 08:27 UTC

Un modelo de costes para la meteorología oficial en España, 2006.  Dr Benito Rodríguez Mallol. Publicación A-161 del INM y MMA. ISBN  84-83220-352-9. 212 pp.

Nota de la RAM. Textos tomados del portal del INM (www.inm.es)

¿Cómo se puede identificar el coste de cada una de las actividades que desarrolla un organismo oficial de la complejidad del Instituto Nacional de Meteorología? ¿Qué parte debe ser imputada al concepto “servicio público” y qué parte no? ¿Cómo se deben distribuir los costes de las nuevas tecnologías (satélites, radares, sistemas de procesos) a los diferentes sectores beneficiarios de la información? Estas son algunas de las cuestiones que se abordan en la obra “Un modelo de costes para la meteorología oficial en España”, recientemente editada por el Ministerio de Medio Ambiente, y cuyo autor es Benito Rodríguez Mallol, doctor en Ciencias Económicas.

La Administración española se esfuerza cada vez con mayor intensidad en conocer y controlar los costes de los diferentes servicios que presta a la sociedad. Una de las herramientas clave en este empeño es la contabilidad analítica que, aunque es de uso común en la empresa privada, es más raro por el momento en el sector público. Fundamentalmente,  por los problemas intrínsecos que conlleva su implantación (diversidad de sectores afectados, identificación de los flujos de trabajo, ausencia de criterios de rentabilidad y de indicadores de beneficios, etc.).

Sin embargo, los criterios de economía, eficacia y eficiencia, que tanto se repiten en la actual normativa del sector público, exigen un cambio radical en el control de costes de sus servicios. El sector meteorológico, paradigmático de la complejidad por distribución geográfica, interacción entre medios humanos y tecnológicos y multiplicidad de actividades auxiliares y finalistas, podría servir de modelo a otros muchos.

Esta entrada se publicó en Libros y Revistas en 30 Oct 2006 por Francisco Martín León
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