El observatorio de Izaña, azotado por un fuerte temporal de invierno del 15 al 18 de febrero de 2014
El Observatorio Atmosférico de Izaña se vio afectado por un fuerte temporal invernal que además de provocar un descenso extraordinario de las temperaturas, trajo consigo nevadas, vientos con rachas huracanadas, tormentas aisladas y una importante acumulación de hielo y cencellada desde la madrugada del 15 de febrero hasta la mañana del día 18.

Durante varias semanas, la circulación de borrascas atlánticas se situó en latitudes ligeramente superiores a Canarias, afectando a la Península Ibérica con las ya populares "ciclogénesis" que tuvieron lugar en numerosas ocasiones sobre el Atlántico Norte. En Canarias se mantenía una bonancible situación anticiclónica, con vientos alisios de intensidad débil. Esta situación finalmente se interrumpió el 14 de febrero, cuando se produjo uno de éstos procesos ciclogenéticos rápidos sobre las Islas Azores, que además vino precedido de una fuerte advección de aire frío polar sobre la costa Este americana. Todo ello derivó en una ondulación de la circulación en altura, elongada hacia el sur en forma de vaguada larga con frente frío activo y potente descarga fría post-frontal que, alimentada por ese aire de origen polar, produjo fuerte inestabilización de la atmósfera sobre el océano templado y un repentino y acusado descenso de temperaturas sobre el Archipiélago.
La mayor parte del archipiélago canario se vio afectado por esta situación. La cota de nieve, debido a las bajas temperaturas, se situó por encima tan sólo de los 1.300 metros aproximadamente, aunque en algunas zonas llegó a nevar por debajo de ese nivel.
El cambio de tiempo provocado por la llegada de la masa de aire frío fue muy brusco: a últimas horas de la jornada del día 14 de febrero se produjo un descenso térmico de casi 4ºC en aproximadamente media hora; la humedad relativa subió desde el 25% al 100% y el cielo, que previamente estaba despejado, quedó completamente cubierto por la nubosidad que alcanzó el observatorio. Las precipitaciones comenzaron de manera casi inmediata y fueron en un principio en forma de lluvia, pero la temperatura continuó descendiendo y pronto dicha lluvia se transformó en nieve.

Gráfico con los parámetros atmosféricos registrados por el instrumental del Observatorio de Izaña el pasado día 14 de febrero. Se observa el brusco descenso térmico a últimas horas del día, así como el aumento de la humedad relativa, el incremento de la fuerza del viento (que se produjo desde la tarde) y el descenso de la presión barométrica desde aproximadamente el mediodía.
El descenso de la temperatura se prolongó durante toda la madrugada del día 15, llegándose a alcanzar ese día una temperatura de -4ºC a las 5:10 aproximadamente. La máxima del día 15 tuvo lugar a la una de la madrugada, es decir, cuando estaba comenzando el temporal. La temperatura máxima del día 14 fue de 14,2ºC, esto es, 12,6ºC más alta, por lo que hablamos de un descenso extraordinario de las temperaturas máximas, ya que la diferencia entre los valores de ambos días fue superior a los 12ºC. Pero todavía es más destacable la diferencia de temperatura que hubo a primeras horas de la tarde: a las 15:40 del día 14 se registraban 13,6ºC, mientras que a la misma hora del día 15 la temperatura era de -4,3ºC. La diferencia de temperatura en 24 horas fue, por lo tanto, de prácticamente 18ºC.

Gráfico con la temperatura registrada en Izaña desde las 00 horas del día 14 a las 24 horas del día 18. Los valores se mantuvieron por debajo de los cero grados durante 84 horas, aunque la acumulación de hielo en la garita meteorológica pudo falsear los datos del día 17, que se mantienen sospechosamente estables durante más de doce horas.
Mención aparte merece el viento, que estuvo soplando con una fuerza inusitada, registrándose rachas huracanadas (superiores a los 120 Km/h) no previstas inicialmente por los modelos meteorológicos. Durante la mañana del día 15 se registró una racha máxima de más de 142 Km/h. La acumulación de hielo en el instrumental afectó de manera importante a la medida de viento desde la tarde del día 15, pero se mantuvieron las rachas muy fuertes durante toda esa jornada y buena parte de la siguiente.
La precipitación, como se ha comentado, pronto tomó forma sólida, y ayudada por las bajas temperaturas comenzó a cuajar en el suelo, acumulándose un espesor de unos 10 cm a primeras horas de la tarde del día 15, superándose 24 horas después los 40 cm. En algunas zonas resguardadas del fuerte viento que soplaba, se acumularon más de 80 cm de nieve. Estas nevadas tuvieron en general un carácter moderado, con algunos incrementos puntuales de intensidad, y durante la tarde del día 15 vinieron acompañadas de descargas eléctricas, algunas de las cuales cayeron en el entorno del observatorio, afectando a las comunicaciones con el exterior y a la recepción de datos desde las estaciones meteorológicas.


Aun tratándose de una nevada de cierta importancia, sin duda el fenómeno más llamativo de este episodio, y también el que más daños causó, fue la cencellada, hidrometeoro consistente en la acumulación de hielo en superficies expuestas al viento, en la dirección desde la que sopla. Para que se acumule cencellada son necesarios tres factores: viento fuerte o muy fuerte, temperatura por debajo de los 0ºC y presencia de niebla o nubosidad baja. Bajo estas condiciones, las gotitas de niebla se encuentran en estado de subfusión, es decir, son líquidas a pesar de que la temperatura es inferior a los 0ºC. Estas gotitas son empujadas por el viento, y al impactar contra una superficie sólida (por ejemplo, un mástil o una torreta) se congelan inmediatamente, quedando adheridas a dicha superficie. Si las condiciones de viento, bajas temperaturas y presencia de niebla se mantienen, pueden formarse depósitos de considerable espesor en la dirección desde la que sopla el viento.
En este temporal, las condiciones para dar lugar a la cencellada fueron favorables durante muchas horas, lo cual dió lugar a depósitos de gran tamaño que dejaron imágenes de una gran belleza, aunque también provocaron algunos daños en algunos instrumentos dado el enorme peso que se vieron obligados a soportar.






Según el personal más veterano del Observatorio, este episodio de intensa cencellada pudo tratarse de uno de los más intensos de los últimos 18 años, y a pesar de los desperfectos, permitió disfrutar de imágenes de una gran belleza:

Se pueden ver más imágenes del temporal de nieve y cencellada que afectó al Observatorio de Izaña haciendo clic aquí
Fuente: AEMET Observatorio de Izaña
www.aemet.es
http://izana.aemet.es/index.php
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