Entrevista del mes: José Jaime Capel Molina


Geógrafo y climatólogo. Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Almería (ya jubilado)

 


¿Cuándo nació en Vd. la vocación por la Geografía y en particular por la Climatología?

Mi preferencia por el clima, fue casi simultáneo e incluso anterior a la Geografía Física. Nací en un cortijo de Andalucía, al piedemonte de Sierra de Gádor, lo que propició el contacto con el medio natural. A los diez años, ya conocía el lenguaje de las nubes, y preferentemente convectivas, que durante el estío se desarrollan en los Sistema Béticos. Especialmente los altos relieves de sierra de  Gádor, Sierra Nevada y sierra de Filabres, con preferencia, en ésta última, donde a pesar de su altitud ligeramente menor, se formaban con mayor asiduidad augustas torres “Cumulonimbus”, cuyas cimas encumbradas lograban alcanzar los niveles altos de la atmósfera. No comprendía entonces el por qué adoptaban la forma de yunque. Con el paso de los años entendí, que era el límite de la Tropopausa, inversión térmica cálida que impedía seguir su ascenso.

Para mí era todo un enigma, por qué no desencadenaban lluvias, o en todo caso eran escasas y dispersas, tanto en intensidad como en lo durable.

 

Figura 1.- Cb "calvus", sobre Sierra Madre del Sur. Estado de Guerrero (México). Fotografía tomada por el autor a las 14 h. 13´, del 7 de julio de 1980, (hacia el SSW).

Durante tres años anoté en un cuaderno, entre los 9 y 12 años de edad, anotaciones sobre las nubes de tormenta, que  divisaba desde mi casa. Su desarrollo, la hora, coloración y, posteriormente, oía el parte de las 8:00 de la tarde, Radio Nacional de España, la radio, única distracción posible, corrían los años, 1959, 1960 y 1961, pues la televisión no llegó aquí, hasta años más tarde (1964). A partir de ese momento quedé asombrado por los mapas de tiempo, que el meteorólogo Mariano Medina ofrecía en TVE. Años después le conocí personalmente en el Instituto Nacional de Meteorología (1971) cuando me fui al Servicio Meteorológico Nacional, a tomar datos para mi tesis doctoral, aunque la relación con él, fue cortés y áspera, tenía como buen toledano, sangre templada de acero. Realmente mi vocación fue siempre hacia la climatología, más que a la geografía.

¿Le hubiera gustado ejercer como meteorólogo?

La verdad es que sí, pero no lo hice. A los 17 años ingresé en la Universidad de Granada, matriculándome en Filosofía y Letras. Recién cumplidos 21 años me fui a Madrid al Instituto Nacional de Meteorología. Fue imposible, por circunstancias económicas, ir a la capital del Reino a estudiar Física, aunque realicé el bachillerato y preuniversitario de ciencias. No obstante ya leía por entonces Termodinámica de la atmósfera, al alemán  Hermann Flohn, a Rossby, a P. Queney y P. Pedelaborde. Y entre los años 1968 y 1971, había leído la mayor parte de los artículos de Meteorología y Climatología que aparecían en la Revista de Geofísica, que existía en la biblioteca del Observatorio de La Cartuja (Granada), del que fue director Due Rojo. Los artículos de investigación de Alberto Linés, I. Font Tullot, P. Rodríguez Franco, J Mª Jansá Guardiola, A. Due Rojo, me ilustraron. Algunos de ellos, de puntos geográficos, muy alejados, como Fernando Poo, cuando Inocencio Font, estuvo de meteorólogo, en la antigua Colonia española. Por cierto, allí se da uno de los máximos pluviométricos de la Tierra, con 13.000 mm anuales; continuación, a su vez, del máximo pluviométrico africano de las Montañas del Camerún (10.000 mm.)

¿Cuáles han sido sus principales referentes en los campos de la Geografía, la Climatología y la Meteorología?

En Geografía, los escritos del naturalista Alejandro de Humboldt, y gran viajero por el Mundo, y de ahí mi pasión por los viajes hacia otros paisajes  profesor de la Universidad de Berlín. Entre geógrafos españoles, ante todo la figura excepcional de Manuel de Terán Álvarez, que fue catedrático de Geografía de la Universidad de Complutense de Madrid, y sin duda el mejor escritor que ha dado la geografía española. Orlando Ribeiro  en Lisboa. Los franceses Élisée Reclus, Enmanuel de Martonne, Pierre George, Pierre Birot, entre otros.

En Climatología, Pierre Pedelaborde, H. Gaussen, Alain Reynaud, Pierre Pagney, Hermann Lautensach, Austin Miller y R. Lamb.

En Meteorología, Rossby, Hermann Flohn, S. Petterssen,  W. Zimmerschied, R.G. Barry y W. Schwerdtfeger.

Los españoles: J. Mª Lorente, A. Biel Lucea, P. Rodríguez Franco, A. Due Rojo, Alberto Linés, I. Font Tullot, M. Medina, Dana, M. Palomares Casado, Jansá Guardiola, L.  García de Pedraza, F. Huerta y  Ángel Rivera.

 

Figura 2.- Vista de Valparaíso (Chile). José Jaime Capel Molina

 

Ha sido un gran viajero, ¿qué le han aportado los viajes a su vida?

Los viajes han contribuido, entre otras cosas, a una mayor compresión de la realidad tan compleja de las sociedades, del medio natural, paisajes distintos y singulares de ámbitos latitudinales diversos, desde el Ecuador, pasando por los Trópicos de ambos hemisferios, las latitudes subtropicales, templadas, frías y polares. Un punto de vista diferente ante la vida, relativizar el entorno donde nos movemos. Los cocimientos de climatología y botánica, me asistieron y, en mucho, a entender los territorios por donde iba.

El ser humano puede adaptarse a medios naturales muy hostiles, como observé en el desierto de Arabia o el de Siria junto al Éufrates, o bien espacios desolados y fríos  junto a Magallanes, ó a elevadas altitudes, como en los Andes de Perú, de Ecuador o Bolivia, Nepal, ó El Tibet. Las selvas infranqueables de Birmania, Vietnam, la India, Chiapas o Brasil. Igualmente, comprendía como los antiguos imperios coloniales, Español, Inglés, Francés u Holandés, sus principales ciudades se situaban en las Zona Intertropical, a altitudes superiores a Los 1000-1500 m, como sucede en México, D.F., Guatemala, San José de Costa Rica, Quito, La Paz, Bogotá, Nairobi, Ouro Preto, etc, donde el rigor  de la temperatura  de los Trópicos se amortigua.

 

Figura 3.- Vista de punta Arenas (Chile), a las 12 h. de 9 de julio de 191. Avenida de Colón con nieve en la calzada, caída a primeras horas, con viento WSW.

¿Qué libros o artículos suyos recomendaría a una persona interesada por la Climatología pero que no conoce todavía su obra?

Yo más bien recomendaría trabajos de investigación de otros autores mucho más  doctos que los míos; mas ya puestos en esa tesitura, entre  otros: “Los climas de España”, editorial Oikos-Tau, 1981; El clima de la España Cantábrica. Las Inundaciones de agosto de 1983 en el País Vasco, Cantabria y Navarra Atlántica”. Ed. La crónica, 1983. (Que fue el primer estudio que se presentaba, con interpretación de fotografías de satélite – canales, infrarrojo, visible y vapor de agua-, que habían llegado recientemente al Instituto Nacional de Meteorología, España);  Climatología de la Península Ibérica, Ariel, Barcelona, 2000. O bien “El Niño y el Sistema Climático Terrestre”, Ariel, 1999.

En cuanto a artículos de investigación, entre otros:

 “Génesis de las inundaciones de octubre de 1973 en el sudeste de la Península Ibérica”.  Revista Cuadernos Geográficos, nº 4,  Universidad de Granada, 1974, pp. 149-166.
“Los mecanismos de la precipitación en la España Atlántica y el flujo a los 500 mb”.  Boletín de la Real Sociedad Geográfica, Madrid, 1982, pp.41-50.
-“Reflexiones  geográficas  acerca del clima frío oceánico del Hemisferio Sur: Punta Arenas, Chile”. Rev. Norte Grande, Universidad Católica de Chile, tomo X, 1983, pp.3-16.
 -“El ritmo estacional de las precipitaciones en el continente africano: Equinoccios y Solsticios” En, Volumen Homenaje al profesor Manuel de Terán,  revista Paralelo 37º, Diputación de Almería, l985, pp.141-164.
-“Las perturbaciones tropicales en el Atlántico Norte y su incidencia en la Europa occidental”. Rev. Papeles de Geografía, , nº 14, Universidad de Murcia, 1988, pp. 9-33.
-“Riesgos climáticos. Desertificación y fluctuación climática actual”. Rev. Boletín Geológico y Minero”, V, 1014, Madrid, 1990, pp.612-620.
-“El fenómeno  ENSO (El Niño/Oscilación del Sur) en 1997-1998: Alteraciones climáticas inducidas en el Mundo”. Rev. Nimbus, nº 3, enero-Junio, Universidad de Almería, 1999, pp. 37-62.
-“La presión atmosférica y los vientos en la península Ibérica. Reflexiones sobre el Monzón ibérico”.  Rev. Nimbus, nº 4, julio-diciembre, Universidad de Almería, 1999, pp.5-60
-Acerca del cambio climático: los efectos medioambientales, sinópticos  y climáticos de El Niño”. En, Mitos y Realidades del Cambio Climático, Ed. Instituto de Estudios Económicos, Madrid, 2006, pp. 77-126.

¿Qué opina sobre el cambio climático, del que tanto se habla en los últimos años?

Es una magnífica pregunta, y una muy complicada respuesta. En 1990, escribía por primera vez sobre esta temática, y por entonces, nadie en la Universidad nos hacía el más mínimo caso. Y ahora, desde hace unos 8 o 10 años, Cambio climático y su alarma social está en boca de todos. Muchas voces prestigiosas del mundo científico se han alzado en este sentido y están incidiendo en los gobernantes de las grandes potencias industriales y organismos internacionales (PNUMA, OMM, UNESCO, Banco Mundial).

No se puede, o no se debería de hablar de Cambio Climático, y si, en cambio, de Caldeamiento Global, o al menos un recalentamiento térmico que si es cuantificable, para gran mayoría de observatorios, sobre todo los referidos al Hemisferio Boreal, principalmente a partir de 1980. Aunque ello estaría presumiblemente dentro de la fluctuación natural de la propia definición de clima. En el Hemisferio Austral, todo queda más mitigado, por el papel de sumidero de las aguas, al ser eminentemente marítimo, y todos los procesos asociados  van  más retardados.

Las variaciones observadas, o cambios de los diferentes parámetros meteorológicos que constituyen la Atmósfera, apenas se han movido ostensiblemente, a excepción de la Temperatura. La Nubosidad y la presión atmosférica apenas son perceptibles, y la precipitación por ser un elemento extremadamente irregular y anárquico en su pronóstico, es impredecible. Las proyecciones del Sistemas Climático Terrestre, y los modelos numéricos que lo sustentan (que están en continua revisión) son siempre proyecciones, aunque cada vez más ajustados.

A principios de los años noventa del pasado siglo, se hablaba de una subida térmica imparable, e igual un  alarmante ascenso del nivel oceánico. Mas con la aparición de sumideros naturales, como fue por ejemplo las emisiones (de millones de toneladas de aerosoles) a la  atmosfera provocadas por el Volcán Pinatubo (Filipinas), en 1991, hubo un enfriamiento a nivel mundial en ese año, lo que dejó en evidencia lo poco ajustados que estaban los modelos numéricos. Recordar siempre que la Meteorología no es una ciencia exacta.

Hoy día, al mal llamado, Cambio Climático se han apuntado gran número de personas que se llaman expertas, y también la clase política,(a veces incluso se han manipulado estadísticas), que no han investigado nada o muy poco, sobre el Clima del Mundo, y mucho menos de Meteorología y ciencias de la Atmósfera. Sería más conveniente decir que ha aumentado considerablemente,- a partir de mediados de la década de los años ochenta, hasta la actualidad- la variabilidad del clima, en sus  diferentes parámetros que lo definen y, sobre todo, un incremento ya perceptible entre 0,5 y1 ºC de las temperaturas, a causa de las actividades del hombre, como sería  los gases de Efecto Invernadero.

 

Figura 4.- Volcán Popocatépetl, de 5586m de altitud (Eje Neovolcánico, México). Fotografía tomada por el autor en julio de 1980.


 

Figura 5.- Vista del Popocatépetl l. El entrevistado aparece posando a la derecha, acompañado por un par de profesores, de Chile y Bolivia, respectivamente. En la imagen se pueden apreciar los restos del antiguo glaciar de origen cuaternario, inexistente en la actualidad.

¿Cómo llevó a cabo “Los climas de España”?, ¿Cómo logró recopilar una cantidad tan grande de información como la que incluye ese libro?

Los climas de España de la editorial Oikos Tau, llenó un hueco dentro de la climatología de la Península Ibérica, no porque fueran escasas las aportaciones al conocimiento del clima de España, sino por la inexistencia de una amplia obra de síntesis, además se enriquecía esta edición, con una selecta, profusa y ordenada bibliografía climatológica de España. Fueron cuatro años de recopilación, elaboración y de cartografía de los parámetros meteorológicos, que los hice personalmente. Pasaba temporadas en Madrid, en el Instituto Nacional de Meteorología, y recogí una ingente cantidad de datos, los cuales depuré en algunos casos, que a la sección de Climatología, se le había pasado, o en los Boletines Mensuales Climatológicos, ya desaparecidos.

Por ejemplo: Recuerdo, que el observatorio de Sierra Nevada “El Cerecillo”, a 1800 m en la alpujarra almeriense, durante el año de 1956, no registraba helada alguna. Hasta que descubrí, que durante las tres invasiones de aire polar continental, en el célebre mes de febrero de ese año (El febrero más frío desde que existen registros  térmicos en España), el observador anotaba: 0,13º; 0,11º, 0,14º, o bien 0,15. Se trataba, que lo quería decir era -13, -11, -14 y -15º, respectivamente, aunque con muy buena voluntad el guarda forestal no sabía cómo hacerlo.

Otra anécdota, y a la vez curiosa, al recoger datos pluviométricos de Iznalloz (Granada), me sorprendía como de pronto en pleno mes de julio y agosto, durante algunos años, registraba lluvias de 18o mm, 70mm, en 24 horas, etc., (hecho impensable para Andalucía en esa época del año), unas caídas en esos meses hablaríamos de régimen casi monzónico. La estación termo-pluviométrica la llevaba un militar retirado  del ejército, pero en los meses de verano iban a verle unos adorables sobrinos, que cuando había tormenta, por lo general, “Tormentas secas”, de gran aparato eléctrico y escasa lluvia, añadían agua al pluviómetro.

Figura 6.- Portada del libro del autor: “Los climas de España”

 

¿Hay algún tema de estudio de Climatología que no haya podido abordar con profundidad y que le hubiera gustado hacerlo?

Sí, sobre todo estudios de Climatología Sinóptica, que es lo que siempre me ha gustado hacer, pero después de 20 años de investigaciones, necesitaba un laboratorio, para utilizar tecnología avanzada, y en las dos Universidades donde he estado, todos las peticiones que se hacían no iban a buen puerto, sí en cambio, por abuso de corporativismo, las recibían siempre las facultades de Químicas, Exactas, Físicas e ingenierías.

¿Realmente la climatología de España es diferente a los países similares de nuestro entorno?

Más o menos, está a la altura de los países de su entorno, Inglaterra, Alemania o Francia.

 

Figura 7.- José Jaime Capel Molina en julio de 2010, durante la celebración de un Curso de Verano de la Universidad de Almería.

 

¿Qué balance hace de su trayectoria profesional?

El balance es positivo, hice lo que humanamente pude realizar con los escasos medios que disponía. Cuando quise trabajar sobre la climatología tropical, tuve que ir a México y Centroamérica. Siempre me he puesto en contacto, a través de mis numerosos viajes con los servicios meteorológicos nacionales, de los que recibí un trato inmejorable, igual que con el de España. Desde 1972 he aportado sistemáticamente estudios de investigación de Climatología sobre España en su conjunto, o referidos a distintas regiones del planeta, América (México, Hondura, Perú, Argentina, Chile, Ecuador), la Antártida (Mar de Weddell, Islas Orcadas del Sur), Europa, África, océano Atlántico (sector tropical) y océano Pacífico (El Niño), entre otros. En el campo de la prensa he fundado diversas revistas, En 1977, la Revista de estudios geográficos “Paralelo 37º”, editada por la universidad de Almería y Diputación provincial de Almería; en 1981, “Boletín del Instituto de estudios Almerienses”. Diputación Provincial de Almería y a partir de 1998 la Revista “Nimbus”, Universidad d Almería, de la que he siso director desde su fundación.

Figura 8.- Portada del número 4 de la revista Paralelo 37º, con un Cb Calvus fotografiado por el autor sobre Sierra Alhamilla, el 2 de julio de 1979, a las 15 h y 46´(Hacia el este).

¿Qué conocimiento sobre el tiempo y clima tiene el español de la calle?, ¿es mejor o peor que hace unos años?

El español de la calle confunde tiempo con el clima. Mas no nos engañemos, incluso el universitario, no tiene la menor idea, o al menos muy somera. Hay una mejor comprensión, pero igual de superficial que hace 20 o treinta años. Se oye, así: ¡Qué calor, hace un clima hoy de 35 º. Si se ve nevar en el mes de Abril, un golpe de calor, lluvia de barro, una  fuerte helada, o tormenta severa, todo es culpa del Cambio Climático, y son meteoros dentro de la más que pura y llana normalidad climática. Todo sigue igual o peor, que hace décadas, mas si se le pregunta a un joven por un jugador de futbol, sabe hasta como lleva el color de la camiseta, los zapatos…, se va caminando hacia una globalización de mínimos, en cuanto a los conocimientos.

Entre sus grandes aficiones están la pintura y la poesía, ¿qué les puede contar sobre ellas a nuestros lectores?

Mis aficiones artísticas, están derivadas en parte, de mi filiación en cuanto a la pintura, a mi padre que era un conocido dibujante e ilustrador gráfico y pintor, y por otra parte como escritor, poeta ,ante todo. Comencé a dibujar e 1985, y asistía como amigo, me dejaba verle pintar, al conocido pintor madrileño hiperrealista Enrique Cascajosa entre 1991 y 1995. Mi pequeña obra pictórica así como mi poesía, es una proyección estética para hablar de mí mismo, de los paisajes, de lo efímero de la vida, de la naturaleza. He llevado a cabo cinco exposiciones individuales, en Almería y Murcia, simultaneando con mis viajes y publicaciones, y clases en  la Universidad.
Recientemente, acaba de publicarse, un último libro de poesía clásica “Sonetos”, en Madrid. “Late el tiempo entre los versos”, Editorial Biblioteca Nueva, Grupo editorial Siglo XXI, Madrid, 2013. A modo de muestra, dos sonetos, el primer, aparece en el citado libro Soneto IV, y el segundo, es una primicia, con el que felicito 2014 a todos los lectores de la RAM.

Soneto IV

¿No pudo ser? ¿Y ahora qué puedo darte?
condenado a vivir, ¡vida!, sin verte,
¡cuántos años sin ti!, para quererte,
y tantos librados en olvidarte.

Mi duro acero procura apartarte,
regresa el ayer a mi otoño inerte,
un obscuro gemido la brisa vierte,
no ha tiempo de amar, ¡amor!, por mi parte.

¡Te quiero vida mía!, me asegura
tibia voz, suave, dulce y tal encanto,
que rompí cordel y su atadura.

Nunca supe, que me querías ¡ni cuánto!,
tal fue tu huida ayer, tal mi locura,
¡tal no quererte hoy, o el quererte tanto!

 

Soneto “Sin aviso”

Sin aviso, arribó al caer el día,
trémulo no sabía  ¡cómo amarte!,
libre quedó el rocío al abrazarte,
en vuelo de palomas, mi agonía.

Mil y un gladiolos, ó más, a porfía,
a la par blandimos la justa y su arte,
mi cuidado no puse en olvidarte,
si al fin, a amar, el bien me guía.

¡Veinte años y …cautivo, aún criatura!,
creí que el tiempo, la natura muda,
¡tan flaco pensamiento no es cordura!

¡Qué extraña alteza, realidad desnuda!,
en desleal cohorte que te tortura,
ó, en dura soledad, ante la duda.

Después de su jubilación ¿sigue trabajando con temas de climatología?

Tras 40 años, en la investigación, e impartir clases de Climatología del Mundo, y de España, así Como Geografía Física y de España y en la Universidad, he abandonado la Climatología, y me dedico de lleno a lo que me apasiona en este momento de mi vida, la pintura y escribir poesía. El próximo libro va a ser: “Poema de los lirios. Getsemaní”.

Figura 9.- San Sebastián. Cuadro del autor. Técnica: Óleo sobre tabla Medidas: 160 x 125 cm

 

A lo largo de su carrera ¿cómo fue su relación con los aficionados y con el INM/AEMET?

La relación fue magnífica, tanto, con Fernando Huerta, al que le debo mucho, por el apoyo personal, consejos, e interpretación de mapas sinópticos, bibliografía, y acceso a los manuscritos inéditos que había en los sótanos de dicho organismo, facilidades que jamás encontré en la Universidad. Fue igualmente gratificante mi relación con García de Pedraza, Font Tullot, Alberto Linés, Mariano Medina, y, muy especialmente, la ayuda impagable en corrección de artículos, explicaciones de sondeos aerológicos, interpretación de mapas de nubosidad de satélites, de Ángel Rivera Pérez, al que conocí antes de aterrizar definitivamente en Madrid, en el aeropuerto de Almería, y al que me ha unido, desde entonces, una amistad sincera y entrañable.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Desde la RAM queremos agradecer muy sinceramente a José Jaime Capel Molina el habernos brindado esta magnífica entrevista, deseándole una larga y feliz jubilación.

Un pensamiento en “Entrevista del mes: José Jaime Capel Molina

  1. Emilio José Hernández Molina

    Buenas tardes:
    Ha sido una verdadera y grata sorpresa, toparme con esta entrevista al que fue uno de mis mejores profesores en la Universidad de Murcia, durante mis estudios de geografía. Y además, llevada a cabo por J. M. Viñas, al que procuro seguir regularmente en sus intervenciones en RNE. No es la primera vez que me ayuda a recordar las lecciones recibidas en clase por el Dr. Capel, que luego he utilizado en clase con mis alumnos de bachillerato.
    Sólo una curiosidad: ¿Cuál será ahora su parecer acerca de cambio climático cuatro años después?
    Saludos y gracias.

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