Los picos nevados españoles se broncean por el polvo

Dos días después de que fuera transportado por el aire desde el desierto del Sahara el 20 de febrero 2017, el polvo sopló hacia el norte en España y Europa.

Colaboraciones de la RAM Colaboraciones de la RAM 03 Mar 2017 - 19:59 UTC

A medida que las partículas de polvo se asentaron en masa sobre los picos nevados de Sierra Nevada, dejaron las montañas de un color muy diferente.

Desde arriba, los satélites capturaron imágenes de las montañas antes y después de que el polvo se asentara. El satélite Sentinel 2-A de la Agencia Espacial Europea capturó una imagen de la nieve el 18 de febrero de 2017, antes de que llegara el polvo. El Landsat 8 de la NASA muestra la misma zona el 27 de febrero. Las pistas de esquí en Pradollano, España (lado izquierdo de la imagen superior) destacan con rayas blancas en medio del polvo de bronceado. A continuación se muestra una vista más amplia de las dos imágenes.

Fotógrafos terrestres capturaron imágenes del polvo que decoloraba la nieve sobre la Sierra Nevada, cerca de Granada, España. Los escaladores encontraron el polvo mientras caminaban por las montañas, y los esquiadores enfrentaban condiciones polvorientas.

No es raro que el polvo africano llegue a España, dijo Colin Seftor, científico atmosférico que trabaja para el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. "A veces ves el polvo en Italia o todo el camino a Grecia", dijo, al analizar las imágenes de satélite. "Verás este patrón meteorológico que parece una tormenta, con esa forma de coma clásica de nubes. El polvo se arrastra y se mueve junto con el sistema de presión. "

El polvo transportado por el viento puede viajar lejos de su fuente. También puede tener efectos sobre el albedo de la nieve. Cuando el polvo blanco está cubierto por material más oscuro, como por ejemplo hollín o partículas de polvo, pierde parte de su capacidad para reflejar la luz solar de nuevo al espacio.

Imágenes de NASA Earth Observatory por Joshua Stevens, usando datos de Landsat de U.S. Geological Survey y datos de Sentinel de European Space Agency. Texto de Pola Lem.

Instrumento (s): Landsat 8 – OLI y Sentinel-2

NASA Earth Observatory

Esta entrada se publicó en Reportajes en 03 Mar 2017 por Francisco Martín León
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