Las nubes convectivas y bacterias

Las nubes de tormenta contienen bacterias típicas de plantas.

Es conocido que las fuertes corrientes ascendentes, las rotaciones, vórtices, tornados, remolinos, etc., en capas bajas que genera la convección son capaces de barrer e introducir ciertos elementos de la superficie terrestre y de los mares dentro de las nubes de desarrollo vertical (elementos del suelo y la tierra, peces, plantas, frutas, polen, etc.) Después de ser engullido este material de detritus es devuelto al suelo o al mar, no sin antes realizar un viaje vertiginoso dentro de la nube y soportando condiciones extremas. El material más grande cae por su peso y el más pequeño se incorpora a la precipitación sólida o líquida, y viajando a veces grandes distancias.

En esta línea un grupo de científicos europeos han analizado la presencia de bacterias y componentes orgánicos en nubes convectivas analizando el granizo generado dentro de la nube, y han descubierto, como era de esperar, que existe gran diversidad microbiana en este hábitat extremo. La investigación se publica esta semana en la revista PLOS ONE.

Tina Šantl Temkiv, que ha participado en el trabajo, que ya se conocían que la aspiradora de las nubes de tormentas llevaban mucho marcial orgánico e inorgánico en ellas y “ya habían sido estudiados previamente, pero las nubes de tormenta, con corrientes de aire muy violentas, son prácticamente inaccesibles para la toma directa de muestras”.

Los autores han analizado el granizo recogido después de una tormenta ocurrida en mayo de 2009 y han encontrado varias especies de bacterias típicas de la superficie de las plantas. También han hallado bacterias procedentes del suelo, pero en menor medida. Lo llamativo es que después de un viaje tan extremo y cambiante (frío, calor, viento y cambios en las condiciones ambientales) dentro de las nubes de tormentas la vida bacteriana siga sobreviviendo

Esto se debe, según Šantl Temkiv, a que normalmente “las bacterias procedentes de plantas se enfrentan a condiciones más extremas, similares a las que tienen que hacer frente en la atmósfera”.

Por otra parte el transporte de microorganismos en la atmosfera debido a los grandes sistemas nubosos es un hecho fuera de toda duda. Muy posiblemente este transporte bacteriológico se haya podido realizar en condiciones más extremas y extraplanetaria.

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Esta entrada se publicó en Noticias en 25 Ene 2013 por Francisco Martín León

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