Cuando el Padre Orcolaga salvó a los pescadores de Guipúzcoa

Bermeo recordó a los 143 pescadores vizcaínos que murieron en la galerna de la noche de Santa Clara de 1912. No hubo tal desgracia en Guipúzcoa.

Bermeo homenajea como suele hacer anualmente, a los 143 pescadores fallecidos en aquel desastre, en la galerna sucedida el 12 de agosto de 1912 de la que se cumplen 103 años, con distintas actividades. Mañana mismo a las 10 se hará la recepción de embarcaciones tradicionales, en el puerto frente a la escultura La Ola (“Olatua”) donde hasta las dos podrán verse en seco.

Por otro lado, del 8 al 16 de agosto tiene lugar en el Museo de los Pescadores de Bermeo la exposición “La galerna de la noche de Santa Clara de 1912”. Todos los que se acerquen tendrán ocasión de conocer cómo fue la terrible tormenta de la noche de Santa Clara de 1912 y cuáles fueron sus consecuencias. El día 12 la entrada será gratuita.

Foto tomada del libro "San Sebastián Marítimo" (2008, diversos autores) publicado por el Museo Naval de San Sebastián, y que corresponde a un cuadro en el mismo. La conversión de los pesqueros al vapor ya había comenzado hacia finales del XIX pero primeramente para los arrastreros (más grandes), por lo que bastantes embarcaciones menores todavía serían a vela y remo, como la representada, al producirse la galerna de 1912.
Foto tomada del libro "San Sebastián Marítimo" (2008, diversos autores) publicado por el Museo Naval de San Sebastián, y que corresponde a un cuadro en el mismo. La conversión de los pesqueros al vapor ya había comenzado hacia finales del XIX pero primeramente para los arrastreros (más grandes), por lo que bastantes embarcaciones menores todavía serían a vela y remo, como la representada, al producirse la galerna de 1912.

Precisamente en Bermeo y la costa de Vizcaya, estos son días para recordar a aquellos que se llevó el mar, porque fueron verdaderamente grandes los daños y pérdidas. Según lo presentado en Bermeo, 143 pescadores que se encontraban faenando a 45 millas del faro de Matxitxako, murieron en la noche del 12 al 13 de agosto, de los cuales 116 eran de allí. En Elantxobe, Lekeitio y Ondarroa también hubo pérdidas dolorosas causadas por “olas más grandes que casas” y los fuertes vientos. Concretamente murieron 16 de Lekeitio, 8 de Elantxobe y 3 de Ondarroa. Tomando a todos en cuenta, el promedio de edad era de 29 años. También quedaron muchas viudas y huérfanos.

El aviso del Padre Orcolaga

A la de 1912 se le dio el título de mayor catástrofe del Cantábrico, pero ya antes soportaron los hombres de mar desde Galicia hasta Guipúzcoa grandes catástrofes. Se citan con frecuencia los 144 fallecidos que dejó la tempestad del 20 de abril de 1878; otra terrible sucedió en julio de 1881; la de 1892 en la que entre otros desapareció el patrón donostiarra Luis Carril (ver nota final *). La de 1912 sin embargo, fue de características especiales y tuvo por ello una influencia especial.

Precisamente con las tragedias del siglo XIX en el recuerdo y por saber de los nuevos medios que estaban creando en otras provincias, los pescadores de la costa vasca llevaban años insistiendo a las autoridades –principalmente a los jefes de la institución denominada Junta de Salvamentos Marítimos- que merecía la pena dar importancia a la seguridad de los pescadores. Consecuencia de lo de 1912 por lo tanto, fue hacer rebosar el vaso antes incluso ya muy lleno, y también los medios hicieron duras acusaciones a las autoridades que con tan poca responsabilidad se habían comportado.

Foto del Padre Orcolaga
Foto del Padre Orcolaga

Y porque además, había quedado bien demostrado lo que valía la prevención. En efecto, la galerna no dañó a ningún pescador ni barco guipuzcoano. No fue suerte, sino un aviso dado a tiempo. Al igual que los de Vizcaya, los pescadores guipuzcoanos anhelaban aprovechar los últimos días de pesca de una campaña del atún que había empezado mal. Sin embargo, el día 12 de agosto no se hicieron a la mar, aunque estuvieran muy necesitados de una buena jornada de pesca, porque desde el Observatorio de Igueldo Juan Miguel Orcologa (Hernani 1863 – Igueldo 1914), jesuita y meteorólogo, había visto lo que venía.

Desde el pequeño observatorio abierto en junio de 1905, notó el Padre Orcolaga que algo no iba normal incluso si el día era soleado y el mar estaba apacible. En el plazo de pocas horas el barómetro bajó enormemente, y bien sabía Orcolaga lo que traía tal cambio.

Por lo que sobre el seguimiento realizado por el Observatorio se recuerda en la Web de este, con casi 24 horas de adelanto anunció la tempestad el de Hernani, desde los puntos de vista de la meteorología científica. Envió la alerta a los puertos desde Galicia hasta Bayona aunque en aquél tiempo las comunicaciones distaban de la inmediatez actual. Si en el caso de San Sebastián pusieron un cartel en el puerto y los pescadores decidieron quedarse, en otros muchos no tenían tanta confianza en los anuncios del vicario de Zarautz.

Aparentemente los más escépticos fueron los vizcaínos aunque algunas fuentes dicen que el aviso no les llegó a tiempo. Otros en cambio dicen que pescadores vascofranceses que faenaban en parecidas aguas se volvían a puerto al mostrarse unos a otros los barómetros; los de Vizcaya no hicieron al parecer mayor caso. En cualquier caso, en aquellos tiempos los avisos llegaban a Madrid; la mayoría solo cuando la tempestad había pasado alcanzaban la zona costera.

Haber salvado a muchos marinos en la tragedia de 1912 dio finalmente credibilidad a Orcolaga ya por entonces débil, porque las autoridades se la negaron anteriormente. Además, quedó clara y evidente la necesidad de disponer de observatorios cerca de los puertos por tardar tanto en llegar las noticias de un punto a otro en aquellos tiempos. Y en los versos reunidos en la parte superior del monumento al Padre Orcologa en Igueldo, quedó escrito el recuerdo de su sabiduría.

* Asturiano de origen pero afincado en San Sebastián como pescador, era ya célebre por haber dirigido la trainera donostiarra (seguramente similar a aquella en la que perdería la vida) a una victoria considerada mítica en las Regatas de La Concha de 1890 (N. del T.).

Traducido de “AitaOrkolagak Gipuzkoako arrantzaleak salbatu zituenekoa” por M.Imaz, aparecido en www.diariovasco.com, 11/08/2015, Sociedad

Fuente: http://www.diariovasco.com/sociedad/201508/11/aita-orkolagak-gipuzkoako-arrantzaleak-20150811110321.html

RAM. Las fotos han sido cambiadas del artículo original sin que por ello se pierda el objetivo original.

José Miguel Fernandez Serdán ex- meteorólogo de AEMET

Esta entrada se publicó en Reportajes en 29 Abr 2016 por Francisco Martín León

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