Segundo radar meteorológico en Canarias ¿servirá para prevenir las inundaciones?

Tal y cómo está hecha la pregunta, la respuesta es que no. Pero hay que aclarar conceptos sobre el uso y aplicaciones del radar. Se presentan unas preguntas y respuestas asociadas al nuevo radar.

¿Qué es un radar meteorológico?

Un radar meteorológico es un sistema de teledetección activa que permite caracterizar y monitorizar las estructuras precipitantes y otros “blancos iluminados” por dicho radar. Los radares meteorológicos permiten estimar groseramente la precipitación, su tipo (lluvia, granizo, nieve seca, nieve húmeda), su cobertura, sus desplazamientos, intensidad, interacciones, la estructura tridimensional de sus elementos, etc. Es una potente herramienta de observación tridimensional, 3D (o 4D si se incluye el tiempo)

Los predictores y vigilantes de fenómenos adversos usan los datos de radar como una herramienta poderosa en los procesos de vigilancia y extrapolación a unas horas vistas de las zonas precipitantes.

El uso de los datos de radar pasa también por su ingestión en los modelos numéricos de predicción atmosféricos no hidrostáticos de asimilación rápida. Este proceso se hace en muy pocos centros de predicción de cálculo de forma operativa. La idea es empelar los datos de radar como uno más para inicializar las cadenas de predicción en zonas donde hay pocos datos, como es el caso de Canarias.

¿Para qué sirve el radar y cuáles son sus limitaciones?

Sirve, en primera instancia para caracterizar en tiempo real las estructuras precipitantes de diferentes escalas, y analizar la estructura radial de los blancos iluminados (viento radial). Es una fuente de datos fundamental en zonas desprovistas de otra fuente de información.

La ventaja de los datos de radar es su buena cobertura espacio-temporal sobre una zona. Cubre una amplia zona (de radio de 240 km-120 km), allí donde muchas veces no hay estaciones meteorológicas medidoras de o que acontece en superficie, realizando barridos en periodos cortos de tiempo (10- 5 min, o menos). El radar meteorológico no mide la intensidad de precipitación por donde explora, y mucho menos en el suelo ya que el radar suele situarse en zonas algo elevadas: el haz se curva en generalmente hacia arriba a medida que nos alejamos de él y, en las zonas de gran complejidad orográfica, posé zonas ciegas no iluminadas (total y parcialmente): detrás de una montaña ocultadora no puede verse nada. Además los radares subtropicales, deben evitar las inversiones térmicas y de humedad de los alisios, debiéndose de ubicar por encima de ella. Por lo tanto el radar debe situarse por encima de dicha inversión (1000-1500 m).

Canarias es una zona compleja para ubicar adecuadamente un radar

¿Hace falta un segundo radar en Canarias? ¿Dónde se ubicará?

Sí rotundamente, desde el punto de vista de la vigilancia meteorológica. El primer radar de Gran Canarias está muy alto, está parcialmente bloqueado por montañas y pinos, las exploraciones más bajas (PPI) en los extremos de su cobertura (islas más occidentales) se hacen a más de 6000 m de altura: lo que ve, y si algo, nada tiene que ver con la realidad en la superficie.

La ubicación de un radar en general no es fácil. Hay que garantizar que el radar posea una buena cobertura o capacidad de visión, que este alejado de obstáculos cercanos (pinos, edificios, antenas, montañas) sea de fácil acceso y haya una infraestructura dada, debería evitar lugares sensibles por razones ecológicas y protegidas, etc. Además este radar debe evitar la inversión de los alisios. La tarea no es fácil y al final hay que sopesar muy bien los pros y contras. Para este segundo radar de Canarias se baraja la zona de Teno en Tenerife, zona este de dicha isla que posee un área natural protegida (Parque Rural de Teno). Los problemas medioambientales y el papel de los grupos conservacionistas pueden retrasar o impedir la instalación de un radar en dicha zona.

¿Mejorará las predicciones meteorológicas?

Estrictamente hablando no mejorará las predicciones a 6h y varios días vista pero si mejorará la fase de vigilancia (que forma parte de la predicción en sus momentos iniciales) de las estructuras precipitantes que llegan por el oeste de las Islas mejor que con un solo radar, como hasta ahora.

A falta de estudios de apantallamiento de la señal, y siempre que el radar se emplace en la zona de Teno, algunas zonas de Tenerife estarán a oscuras y no serán iluminadas por el radar. Habrá que analizar cuál será el grado de ocultación o falta de visión sobre zonas muy pobladas como la capital tinerfeña.

¿Se evitarán las inundaciones en ciertos lugares de las islas?

Las inundaciones obedecen o dependen de dos factores importantes: el meteorológico y el hidrológico. Y dentro del hidrológico aparecen elementos relacionados con la cuenca o lugar donde llueva: estado del suelo, tipo de suelo, pendiente, grado de urbanización, etc. El radar puede estimar groseramente un elemento meteorológico (la precipitación) y nada más.

Por otra parte, el impacto de un evento, como el de las precipitaciones intensas, sobre la población y la sociedad en general va a depender del grado de la amenaza (meteorológica, en este caso) y del grado de vulnerabilidad del individuo, lugar o sociedad, en general. Una formula conceptual que ayude a entender el problema podría ser:

Impacto= amenaza*vulnerabilidad

La amenaza meteorológica es “cuantificada” por los organismos competentes (AEMET) que avisa de forma oportuna. El grado de vulnerabilidad es consustancial en donde y cómo se viva en el área en cuestión: una zona deshabitada y sin construcciones humanas tiene una vulnerabilidad 0 y el impacto de lluvias intensas o torrenciales es 0 en ese lugar. Pero zonas de alta densidad de población, con casas construidas en zonas de pendiente, barrancos, antiguos causes ocupados por la actividad humana, áreas con malas canalizaciones, etc., posee una vulnerabilidad muy alta. Por lo tanto, lluvias muy intensas y “amenazantes” sobre zonas de alta vulnerabilidad tendrán un alto impacto social.

La vulnerabilidad alta en ciertas poblaciones canarias por un no apropiado ordenamiento urbanístico NO será disminuida con un nuevo radar.

Los datos del nuevo radar deben propiciar una nueva forma de “defensa” frente alas precipitaciones torrenciales.

El nuevo radar podrá cuantificar mejor la amenaza de lluvias en tiempo real y, por lo tanto, servirá para una mejor toma de decisiones por parte de los meteorólogos, y las autoridades, siempre asesoradas por el personal técnico meteorológico de AEMET. Un nuevo radar no servirá solo al personal técnico meteorológico sino que deberá llevar parejo un esfuerzo reorganizativo por parte de las autoridades de protección civil y locales, para actuar rápida y eficientemente frente a una aviso de lluvias potencialmente generadoras de inundaciones detectadas por el radar. Si solo se hacen estos ajustes en el lado meteorológico con el nuevo radar, entonces sus datos revertirán de forma parcial o nula en la sociedad canaria. Las responsabilidades de las autoridades locales y protección civil se deben adecuar a esta nueva información radar que debe estar disponible para todos.

Esta entrada se publicó en Reportajes en 04 Nov 2014 por Francisco Martín León

No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS

+ Seguir a Meteored