Lo que “barren y llevan” los frentes: el caso del 10 de octubre de 2014
Fuertes lluvias, inundaciones locales y otros efectos adversos fuero provocados por el paso de un frente en la península Ibérica el 10 de octubre de 2014 ligado a una borrasca profunda situada al noroeste peninsular. Pero eso no basta para justificar la situación adversa.
Madrid, Sevilla, Huelva, Málaga y otras zonas del Mediterráneo se vieron afectadas por intensas y persistentes lluvias generando caos circulatorio, inundaciones locales, etc.
Todo ello generado por una borrasca de latitudes medias que llevaba asociado un frente frío activo. El sistema borrasca-frente era capaz de poner en juego, junto con otras estructuras de latitudes más bajas, y en movimiento en su parte delantera a una masa de origen subtropical que en forma de río de humedad/agua precipitable y que aparecía en forma de lengua con inestabilidad embebida (tema tratado anteriormente en la RAM). Estas masas de aire de procedencia atlántica eran captadas y engrosadas en la parte delantera de la borrasca donde se promueven los ascensos generalizados de tipo sinóptico: amplios y “suaves”. Parte de esa masa llegó al arco mediterráneo en su parte norte e hizo que se disparara, además, la convección en esa zona.

En última instancia no es ni el frente ni la borrasca los que generaron las precipitaciones en las zonas aludidas sino las estructuras convectivas multicelulares, algún sistema convectivo de mesoescala y estructuras convectivas en general las causantes últimas de las precipitaciones intensas. Esta masa de aire potencialmente inestable llegó desde el oeste y latitudes más bajas, fue captada por la borrasca y lanzada sin piedad sobre la península. Fue una vez más la convección profunda y organizada, conducida por una estructura de latitudes medias, la causante en última instancia de las lluvias intensas y torrenciales.

Fuente: EUMETSAT
Cuando un frente barre la Península puede llevar y traer muchas singularidades en su seno: precipitaciones generalizadas y ligeras, polvo en suspensión, nubes altas y medias, y en algunos casos masas de aire potencialmente inestables que generan en ellas mismas convección húmeda, profunda y organizada. Todo bajo la atenta batuta de la borrasca o vaguada en niveles altos que dirige los acontecimientos.
Nota. Hay que dar gracias a los medios de comunicación y a los buenos aficionados que muy mayoritariamente no utilizaron el término de “gota fría” en este tipo de situaciones otoñales.
RAM
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