Revista del Instituto de Estudios Económicos, nos 3 y 4; año 2006Varios autores. Estudio introductorio de Juan Velarde FuertesISSN: 0210-9565
La Revista del Instituto de Estudios Económicos (IEE) dedica su último número monográfico al cambio climático. “Mitos y realidades del cambio climático” da título al número 3-4 de 2006 de la citada Revista (IEE), recientemente aparecida. Recoge los once trabajos que se presentaron a un ciclo de conferencias sobre el cambio climático que tuvieron lugar en el Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos de Madrid. Y supone una aproximación doble, desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista económico, a las causas y consecuencias, no ya del fenómeno en sí, sino del hecho de que en torno a él estén pivotando decisiones políticas de gran trascendencia. Como ejemplo más notable, el Protocolo de Kioto. (IEE), recientemente aparecida. Recoge los once trabajos que se presentaron a un ciclo de conferencias sobre el cambio climático que tuvieron lugar en el Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos de Madrid. Y supone una aproximación doble, desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista económico, a las causas y consecuencias, no ya del fenómeno en sí, sino del hecho de que en torno a él estén pivotando decisiones políticas de gran trascendencia. Como ejemplo más notable, el Protocolo de Kioto.
Presenta el volumen Juan Velarde, quien enumera los cinco “pánicos” que precedieron al actual, todos ellos consecuencia de los desajustes creados por avances sucesivos en la Revolución Industrial, y solucionados por avances ulteriores: pánico a un incremento de población por encima de la capacidad de alimentarla (Thomas Malthus), al agotamiento del carbón (William Stanley Jevons), a que la democracia de masas desbocase sin remedio el gasto público (José Ortega y Gasset, John Maynard Keynes), al colapso de los servicios públicos (John Kenneth Galbraith) y al agotamiento de las materias primas (Club de Roma).
Dado el impacto económico del sexto pánico (el calentamiento global), en forma de medidas restrictivas como las que postula el Protocolo de Kioto, el IEE solicitó la opinión de una serie de expertos geógrafos, meteorólogos y economistas para valorar los riesgos que se nos anuncian. Por encima de todo, prudencia
Las conclusiones de los estudios, algunos de ellos sectoriales, no son uniformes, y en ese sentido permiten al lector recoger argumentación en un sentido y en otro. Asumiendo la parcialidad de la selección, destacamos los puntos de vista cuya presencia en los medios es menos frecuente.
Javier Martín Vide afirma que “las anomalías y los episodios meteorológicos extremos no tienen que ver con el cambio climático”, aunque puedan ser un indicio del mismo. Asimismo, “la percepción climática difiere a menudo de la realidad climática, por lo que los presuntos cambios climáticos percibidos casi nunca cuentan con el aval de los registros instrumentales”. Dos buenas prevenciones para no andar viendo cambios climáticos en cada estación que viene, aparentemente, “rara”.
María Eugenia Pérez Gonzálezparte de la disparidad de tendencias de las temperaturas medias medidas en los últimos dos siglos para establecer que “no es posible apoyar, basándose en los datos de la temperatura media anual de las estaciones meteorológicas, la tesis del cambio climático, reciente y antropoinducido”, pareciendo más probable que el incremento térmico detectado en algunas ciudades se deba a su propio crecimiento.
Enrique San Martín González y Javier García-Verdugo Sales destacan que en el Protocolo de Kioto han primado más razones políticas que científicas, y sobre todo que no se han evaluado suficientemente sus consecuencias: “Teniendo en cuenta el elevado coste económico que puede llegar a originar el Protocolo de Kioto, su escasa incidencia en el control del clima y el hecho de que hay otros problemas con mayores costes no monetarios, parece necesario plantearse la posibilidad de destinar esos recursos a tareas más urgentes”.
Otros trabajos abordan posteriormente la naturaleza del mercado de derechos de emisión que fija el Protocolo, y también el riesgo de deslocalización de empresas hacia lugares donde sus exigencias son más suaves.
Estamos, en definitiva, ante un conjunto de estudios relevantes, de elevado nivel, con los que fundamentar una opinión u otra sobre el calentamiento global y el cambio climático. La polémica, pese a la aparente uniformidad de criterio que flota en el ambiente, es muy intensa entre la comunidad científica, y acabará abriéndose paso.
Esta entrada se publicó en Libros y Revistas en 06 Nov 2007 por Francisco Martín León
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