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Previsión para el verano 2020 en España: más sofocante de lo habitual

La movilidad interprovincial y las vacaciones volverán este verano tras el final de la desescalada por coronavirus. ¿Cómo se espera que sea? Aquí te contamos lo que puede suceder.

El inicio del verano climatológico coincidirá con el final de la desescalada. Las playas, con ciertas medidas de seguridad e higiene, de nuevo serán los lugares más demandados.

Estamos a las puertas de un verano climatológico (que transcurre entre el 1 de junio y el 31 de agosto) muy esperado por gran parte de la población española tras unos meses muy duros por la pandemia del COVID-19, el nuevo coronavirus que tiene en vilo a todo el planeta. Afortunadamente, parece que la situación va mejorando en nuestro país y, si sigue esta evolución positiva, podremos disfrutar del verano con la llamada "nueva normalidad", siempre y cuando se respeten las medidas de higiene y distanciamiento social.

Temperaturas por encima del promedio

Según las previsiones a largo plazo del ECMWF, cuyo modelo es de referencia para nuestro Departamento de Meteorología por su mayor fiabilidad respecto a los de otros organismos, parece que nos espera un verano que será más cálido de lo habitual en gran parte del país.

De acuerdo con las tendencias del organismo europeo, las anomalías más significativas de temperaturas, que podrían ser hasta 1 ºC más altas respecto al promedio del verano, las encontraremos en gran parte de Extremadura, valle del Guadalquivir, extremo occidental de Castilla-La Mancha, zonas de Ávila o Salamanca y en Baleares.

En el resto de España, las temperaturas estarían ligeramente por encima de la media, excepto en algunos puntos de la Meseta Norte, donde los valores esperados rondarían sus respectivos promedios. La distribución de las anomalías nos hace pensar que los vientos predominantes serán los de primer y segundo cuadrante (levantes), además de las calmas tan típicas que favorecen el recalentamiento de las masas de aire en el interior peninsular.

Precipitaciones escasas, pero época de grandes tormentas

En cuanto a las precipitaciones, es bien conocido por todos que el verano es la estación más seca del año, como consecuencia de la subsidencia subtropical, debido a la cercanía del anticiclón de las Azores. Sin embargo, en algunos sectores del Pirineo y del Sistema Ibérico esta época es una de las más lluviosas del año, principalmente por las tormentas que descargan con intensidad, en ocasiones con consecuencias catastróficas. Precisamente, es en estas zonas donde nuestro modelo de confianza anticipa menos lluvias de lo habitual, junto con el Sistema Central y el extremo noroeste.

El verano suele ser sinónimo de calor y estabilidad, aunque en ciertas zonas del Pirineo y del Sistema Ibérico es una de las estaciones más lluviosas del año gracias a las tormentas.

Aunque podemos tener algunas lluvias de origen advectivo, las convectivas (tormentas) son las responsables de las precipitaciones que se registran en esta época en buena parte del país. Una sola tormenta puede echar por tierra la previsión y la tendencia pluviométrica del verano, además no hay que olvidar que son muy irregulares. Las precipitaciones más escasas entre junio y agosto se suelen registrar en el sur y en el litoral mediterráneo.

Ojo al Mediterráneo: está más caliente de lo que debería

Según los últimos datos aportados por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), la temperatura de dicho mar ya supera los 20 ºC en ciertos sectores situados frente a las costas españolas, que es un valor entre 1,5-3 ºC más alto de lo que tocaría en estas fechas. Este factor es muy importante en lo que respecta a las noches tropicales, sin olvidar que también se traduce en un mayor potencial para que se generen lluvias intensas en las últimas semanas del verano climatológico en caso de producirse descuelgues de aire frío, algo que ha sucedido en los últimos años.