Científicos de la Universitat de València desmontan el mito de que el megalodón era más pequeño en el Mediterráneo

Durante años se creyó que el mayor tiburón de la historia se había “encogido” en el Mediterráneo. Una investigación de la Universitat de València demuestra que esa idea nunca fue real.

El megalodón es el tiburón más grande que jamás haya existido.
El megalodón es el tiburón más grande que jamás haya existido.

Durante décadas, la paleontología ha manejado la idea de que algunas especies marinas gigantes pudieron reducir su tamaño al habitar mares cerrados o con recursos limitados, como el Mediterráneo prehistórico. Entre esos supuestos casos se encontraba el megalodón, el tiburón más grande que jamás haya existido.

Sin embargo, una nueva investigación liderada por la Universitat de València cuestiona de forma contundente esta hipótesis y concluye que el llamado “enanismo mediterráneo” del megalodón no fue más que un mito científico.

El origen de una teoría muy extendida

El concepto de enanismo insular o regional es bien conocido en biología evolutiva. Se ha documentado en mamíferos terrestres y también se ha propuesto para algunas especies marinas.

En el caso del megalodón, la idea surgió al encontrarse en el Mediterráneo fósiles, principalmente dientes, de menor tamaño que los hallados en océanos abiertos como el Atlántico o el Pacífico. Esta diferencia se interpretó durante años como una adaptación a un mar más pequeño y con menor disponibilidad de presas de gran tamaño.

Un análisis más riguroso del registro fósil

El equipo de la Universitat de València ha revisado de forma exhaustiva los restos atribuidos al megalodón en el Mediterráneo, comparándolos con materiales de otras regiones del mundo. El estudio demuestra que el tamaño reducido de algunos dientes no implica necesariamente la existencia de individuos más pequeños. Por el contrario, puede explicarse por varios factores, como la variabilidad natural dentro de la especie o la edad de los ejemplares.

El tamaño reducido de algunos dientes no implica necesariamente la existencia de individuos más pequeños.
El tamaño reducido de algunos dientes no implica necesariamente la existencia de individuos más pequeños.

Los investigadores subrayan que, en muchos casos, los restos mediterráneos corresponden a individuos jóvenes o subadultos, no a adultos de menor tamaño. Esto desmonta la base principal sobre la que se apoyaba la hipótesis del enanismo.

El Mediterráneo como área de cría, no de miniaturización

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es la reinterpretación del papel del Mediterráneo en la biología del megalodón. Lejos de ser un entorno que forzara la reducción de tamaño, este mar habría funcionado como una zona de cría y desarrollo temprano. Las aguas relativamente cálidas y protegidas habrían ofrecido condiciones favorables para las crías, mientras que los grandes adultos se moverían por océanos abiertos.

Esta hipótesis encaja con patrones observados en tiburones actuales, cuyas áreas de cría suelen concentrarse en zonas costeras o mares semicerrados, mientras que los ejemplares adultos ocupan amplios rangos oceánicos.

Un mito que se desmonta con datos

El estudio pone de manifiesto cómo algunas ideas científicas pueden consolidarse durante años sin una revisión crítica suficiente del conjunto de datos. La asociación automática entre fósiles pequeños y adultos enanos ha resultado ser una simplificación excesiva. Al ampliar la muestra y aplicar criterios más estrictos, la conclusión es que no hay pruebas sólidas de que el megalodón del Mediterráneo fuera más pequeño que el de otros mares.

La asociación automática entre fósiles pequeños y adultos enanos ha resultado ser una simplificación excesiva
La asociación automática entre fósiles pequeños y adultos enanos ha resultado ser una simplificación excesiva

Este resultado no solo afecta a la imagen popular del megalodón, sino que obliga a replantear interpretaciones previas sobre la ecología marina del Mioceno y el Plioceno en el Mediterráneo.

Más allá del caso concreto del megalodón, la investigación refuerza la importancia de revisar conceptos clásicos a la luz de nuevos métodos y conjuntos de datos más amplios. También subraya la necesidad de cautela al extrapolar teorías bien establecidas en vertebrados terrestres al medio marino, donde las dinámicas ecológicas son distintas.

Referencia de la noticia:

Herraiz, J.L., Ferrón,H.G, Botella, H., Reolid, M. & Martínez-Pérez, C. (2026) “The Iberian fossil record of †Otodus megalodon rejects Mediterranean dwarfism and supports nursery use”, Biol Lett (2026) 22 (1): 20250640. https://doi.org/10.1098/rsbl.2025.0640

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