¿Estamos a tiempo de que caiga una buena nevada?

Enero está siendo heladero pero ya hemos llegado a mediados de mes y nuestras montañas están sin cobertura nivosa, ¿aún estamos a tiempo de la nieve?

Fernando Llorente Fernando Llorente 17 Ene 2019 - 12:57 UTC
Tras varias semanas de anticiclón, y con la mitad del invierno climatológico superado, parece que es imposible que vuelva la nieve.

En las últimas semanas ha aparecido mucho el concepto de bloqueo anticiclónico. Las altas presiones han estado situadas, más o menos de forma continua, en el occidente europeo y su larga permanencia ha provocado una gran inercia atmosférica.

Esta situación obliga a las bajas presiones a situarse bastante alejadas de nuestras latitudes. A medida que avanzan los días, esa misma inercia está provocando que las depresiones tengan que ser más potentes para poder romper el dique anticiclónico, y lograr así que un aporte importante de precipitaciones alcance a la mayoría de nuestras regiones.

Una de las consecuencias más evidentes de esta situación de dominio anticiclónico es la escasez de nieve en muchos de los sistemas montañosos peninsulares y está claro que en “enero la nieve en el alero”. Por tanto nos surge la pregunta, ¿estamos aún a tiempo de ver el blanco elemento en el llano? O como maravillosamente escribió Gabriela Mistral: “ha bajado la nieve, divina criatura, el valle a conocer”.

Vamos a buscar ese período más propicio para la nieve utilizando dos métodos de trabajo: por un lado a través de la recopilación de efemérides meteorológicas que tiene la AEMET y, por otro, el refranero de la temperie.

Efemérides nivosas

Según la RAE una efeméride “es un acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él”. Gracias a las referencias sobre importantes nevadas que nos aporta la AEMET en sus datos meteorológicos, podemos obtener unos puntos de control para las precipitaciones en forma de nieve.

Sin tener en cuenta las olas de frío, que suelen corresponder con episodios bastante secos y, por tanto, con unas nevadas de menor cuantía, se observa que en el período que se extiende desde el 22 de diciembre hasta el 28 de enero casi siempre hay algún evento relacionado con la nieve. Incluso podríamos extendernos hasta mediados de febrero.

Concretando algo más, tenemos los máximos en los días 18, 19 y 20 de enero, y en febrero del 2 al 5 y del 11 al 15. Destacando entre ellos el día 18 de enero con 6 efemérides y el 2 de febrero con 8.

Los refranes sobre el frío y la nieve

Centrándonos en los meses puramente invernales de diciembre, enero y febrero encontramos las siguientes referencias: “Diciembre, hielos y nieves”, que es un comentario muy generalista; concretamos más con “Durante la veintena de Adviento, vienen a tiempo lluvia, nieve y viento”. Según la RAE, Adviento es el período litúrgico de preparación de la Navidad, en las cuatro semanas que la preceden.

Nevada en Málaga en 1954
Vistas de la ciudad y de la catedral de Málaga tras la histórica nevada del 3 de febrero de 1954. Archivo: Universidad de Málaga.

Ya sabemos que por San Canuto, el día 19 de este mes, se producen precipitaciones. Teniendo en cuenta que nos encontramos en la semana de los Santos Barbudos, “De los Santos Frioleros, San Sebastián (día 20) primero; detente, varón, que primero es San Antón (el 17)”, lo que las nubes nos traigan debería ser, en su mayor parte, en forma de nieve.

Pero ya unos días después empezamos a encontramos diferentes opiniones: “Por San Vicente (22), el invierno pierde un diente” y “Por San Pablo (el día 25), el invierno vuelve atrás o alarga el paso”.

Aunque “La nieve febrerina, en las patas se la lleva la gallina”, indicando que su cantidad ya es mucho menor, también tenemos que la “Nieve en febrero, buena si es a primeros”. Y aún podemos concretar algo más porque si “Por la Candelaria (día 2) el invierno está fuera; pero si nieva por San Blas (el 3), treinta días más”.

De todas maneras, “Por Santa Eulalia (día 12), el tiempo cambia” y ya “Por San Matías (24), sácame de esta solana y llévame a aquella ombría y me darás un buen día”, lo que nos indica que las temperaturas ya están claramente al alza y por tanto las posibilidades de ver nieve se reducen.

Conclusión y observación

Vemos que el período que nos indica el saber popular coincide bastante con el de las efemérides, abarcando diciembre, enero y una prolongación hasta el inicio del mes siguiente. Centrando un poco más las fechas, desde Navidad hasta el 3 de febrero.

Uniendo los dos métodos de estudio utilizados, llegamos a la conclusión que las jornadas más propensas para las nevadas en cualquier punto de nuestro país son entre el 18 y el 22 de enero y entre el 1 y el 3 de febrero.

Vemos por tanto que, aunque hemos perdido una parte importante del período más propenso para la nieve, aún nos encontramos en los días con más posibilidades para ver el blanco meteoro. Y como ya estamos en esos días, os propongo que estemos atentos, porque “cuando el cielo está de color de panza de burra, nieve segura” y así podremos decir “buena es la nieve que en su tiempo viene”.

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