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El relámpago perpetuo del Catatumbo

En la zona de la desembocadura del río Catatumbo, en el lago Maracaibo (Venezuela) tiene lugar una frenética actividad tormentosa que ilumina la noche muchos días al año. Te explicamos este curioso fenómeno. 

Jose Miguel Viñas Jose Miguel Viñas 12 Dic 2017 - 09:36 UTC
Catatumbo
Fotografía del Lago Maracaibo con una descarga eléctrica asociada al fenómeno del relámpago del Catatumbo. Crédito: Miguel 972.

En ocasiones, la actividad eléctrica de una tormenta es incesante, produciéndose rayos de forma casi continua, lo que ilumina el cielo nocturno gracias a los constantes fogonazos. Hay un lugar del mundo donde esto ocurre de forma habitual y relampaguea casi sin cesar. Localizamos ese tormentoso enclave en las inmediaciones del lago Maracaibo, en Venezuela; en una extensa zona pantanosa situada al sur y al oeste del citado lago, donde desemboca el río Catatumbo.

Mapa de localización (izquierda) de la zona donde se observa el relámpago perpetuo del Catatumbo (derecha), en el estado venezolano de Zulia.

Las referencias más antiguas al fenómeno proceden de las tribus indígenas que habitan la región, como los Wari, que desde antaño identifican el fenómeno con una concentración de millones de luciérnagas que se reunían todas las noches para rendir tributos a los padres de la creación. Lope de Vega citó al singular relámpago perpetuo en su poema épico “La Dragontea”, que data de 1597, y la primera descripción científica se la debemos al naturalista Alexander von Humboldt, que describió el fenómeno como “explosiones eléctricas que son como fulgores fosforescentes”.

Ese raro fenómeno meteorológico recibe el nombre de “relámpago del Catatumbo” o también “Faro de Maracaibo”. Aquel lugar es, seguramente, el de mayor actividad tormentosa de toda la Tierra, y no sólo por el número de días al año con tormenta –que alcanza los 160–, sino por las 50 descargas eléctricas por minuto que, en promedio, llegan a producirse en cada episodio, cuya duración oscila entre 7 y 10 horas. Dicha circunstancia, aparte de mantener los cielos por la noche prácticamente encendidos, genera una enorme cantidad de ozono, nada menos que el 10% del que se produce en toda la Tierra.

Espectacular fotografía nocturna de las aguas del lago Maracaibo iluminadas por un par de rayos ligados al fenómeno del relámpago del Catatumbo.

Tan inusual actividad eléctrica parece deberse, por un lado, a un efecto orográfico local, que sería responsable de canalizar y desplazar aire húmedo de procedencia marítima (que llega al lago Maracaibo empujado por los vientos alisios), a la zona en cuestión y, por otro, también se ha especulado el papel que podría desempeñar en el proceso el metano que abunda en las ciénagas de la zona donde tienen lugar esas tormentas. El resultado es un resplandor que ilumina la noche en una vasta región, llegándose a observar a varios cientos de kilómetros de distancia y permitiendo, en tiempos de los barcos a vela, la navegación nocturna en aguas del Maracaibo.

En los últimos años se han detectado algunos períodos prolongados de tiempo en los que el fenómeno prácticamente desapareció, lo que se ha relacionado con la incidencia de varias sequías intensas en la zona y la consecuente degradación de las ciénagas por la falta de agua. Dicha circunstancia hace que disminuyan los aportes de ozono a la atmósfera, lo que tiene su implicación a escala global, dada la gran producción de ese gas debida exclusivamente al relámpago perpetuo del Catatumbo.

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