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El ciclo del agua: te envuelve, aunque no te des cuenta

Borrasca Ana con precipitaciones abundantes, sequía con pantanos casi vacíos y escarcha en nuestros coches por las mañanas, ¿qué tienen en común todas estas cosas? 

Fernando Llorente Fernando Llorente 14 Dic 2017 - 10:59 UTC
El higrómetro es el instrumento que se utiliza para medir el grado de humedad del aire y uno de los más usados en nuestras casas es el higrómetro del fraile.

En las capas bajas de la atmósfera el aire tiene distin­tas cantidades de vapor de agua, es decir, nunca está total­mente seco, oscilando entre valores muy bajos para las zonas desérticas, del 5 a 15%, y valores muy elevados en las zonas de nieblas y en las nubes, del 90 al 100%.

Este gas llega a la troposfera procedente, principalmente, de todos los puntos en que el agua está en contacto con el aire, mediante la evaporación, que es "el paso de líquido a vapor". Para que este fenómeno tenga lugar el agua debe absorber calor del aire, por este motivo, es mucho mayor la evaporación en las zonas cálidas que en las frías o en verano que en invierno. Otro aporte importante, es la transpiración vegetal.

Por el contrario sale de la atmósfera por la condensación, que es "el paso de vapor a líqui­do" y que se produce con una cesión de calor al aire circundan­te. Para que esto suce­da, se debe alcanzar previamente el estado de saturación, que es "la cantidad máxima de vapor de agua que puede contener el aire a una temperatura dada sin que tenga lugar la condensación".

Humedad relativa

En Meteorología es muy importante el concepto de humedad del aire atmosférico, que la definiremos como el "contenido de vapor de agua en el aire". Existen varios métodos de medir la humedad, siendo el más usado, y probablemente el más representativo, el de humedad relativa, que es "la relación porcentual entre la canti­dad de vapor de agua que tiene el aire y el máximo que podría contener a una tempe­ratura y presión determinada". Para el ser humano lo ideal es que se encuentre entre el 50 y el 70%.

El contenido de agua en la atmósfera depende principal­mente de la temperatura. Cuanto más caliente se encuentre una masa de aire, mayor cantidad de vapor de agua puede contener en su seno; por el contrario, a temperaturas bajas podrá "almacenar" menos cantidad de este gas. Por tanto, si el aire se enfría lo suficiente, alcanzando la saturación, no podrá mantener todo su vapor de agua y éste comenzará a condensarse, ya sea en forma de gotitas muy pequeñas sobre las superficies exteriores, por ejemplo el rocío, ya sea en forma de gotículas casi microscópicas suspendidas en el aire para formar las nubes o las nieblas.

Estamos ante una humedad cercana al 100% y el valor termo­métrico al que se produce este fenómeno se llama temperatura del punto de rocío, que es "la temperatura que debe alcanzar el aire para que esté saturado".

Ciclo del agua
Representación gráfica del ciclo del agua. Fuente: USGS.

Como vemos se establece una repetición, que en Meteo­ro­logía se llama ciclo del agua o ciclo hidrológico. El vapor de agua es aportado a la atmósfera, como ya sabemos, por la transpiración vegetal y por la evaporación de las superficies líquidas del planeta. El calenta­miento solar provoca el as­censo de este aire húmedo, que al disminuir su temperatura con la altura y alcanzar la saturación, provoca la condensación de parte de este vapor de agua, que irá for­mando las nubes y que posterior­mente darán lugar a la precipitación, que se reparte en la mayoría de las zonas del planeta y por tanto, regresando el agua a la superficie de la Tierra.

De este aporte, una parte se quedará bien en forma de hielo en las zonas muy frías del planeta, bien en forma de nieve en las montañas que luego con el deshielo provocará la escorrentía y la formación de ríos y otra parte muy importante, mediante la percolación o infiltración, penetrará en el suelo y formará los acuíferos y corrientes subterráneas.

Antes o después esta agua será aprovechada por la cubierta vegetal o llegará a las grandes masas de agua y se iniciará nuevamente el continuo viaje del líquido elemento, entre la superficie de la Tierra y su atmósfera.

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