No es sólo luz: el secreto detrás de los cuadros veraniegos más famosos de Sorolla
Las escenas cotidianas veraniegas en las playas valencianas son una de las principales señas de identidad del ilustre pintor Joaquín Sorolla (1863-1923), el pintor de la luz. por excelencia.

De toda su vasta producción pictórica (más de 4.000 obras), las primeras imágenes que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Joaquín Sorolla (1863-1923) son las luminosas escenas de playa de su Valencia natal. Este genio de la pintura universal, conocido por derecho propio como “el pintor de la luz”, alcanzó la excelencia pintando la luz del Mediterráneo, distinta en cada momento del día y generadora de una compleja trama de reflejos en el agua, luces y sombras.
Para cualquier paisajista que se precie, trasladar la luz de una escena al aire libre (de un momento fugaz, pues va cambiando constantemente) a un cuadro, tiene una enorme dificultad técnica. Sorolla se enfrentó a ese desafío y lo superó con éxito. Buscó la luz y brilló con luz propia. «Odio la oscuridad ‒afirmó el artista‒. Monet dijo una vez que la pintura, en general, no es lo suficientemente brillante. Estoy de acuerdo con él. Pero nosotros los pintores nunca podemos reproducir la luz del sol como realmente es. Sólo puedo acercarme a la verdad.»
El inmenso reto de pintar la luz
Sorolla fue un estudioso de la luz, convirtiéndola en la protagonista de su obra. Las escenas alegres y cotidianas de las playas valencianas en verano a finales del siglo XIX y principios del XX, con niños y niñas jugando, barcas, pescadores, mujeres con vaporosos vestidos a merced de la brisa, lo mismo que las henchidas velas de las embarcaciones conforman una brillante serie de pinturas luministas y postimpresionistas, de ejecución técnica impecable.

Tenemos un buen ejemplo de ello en Corriendo por la playa. Valencia, pintada en 1908. Es una composición armónica, concebida a modo de friso, en la que Sorolla despliega todo su talento en el tratamiento del color, los reflejos de los niños en la orilla del mar, el oleaje, las distintas tonalidades de la ondulada superficie marina y la envolvente luz que emana de la escena. Por si todo eso fuera poco, la pintura también traslada al espectador el movimiento de los protagonistas de la escena.
En este cuadro, lo mismo que en otros muchos de esta y otras series pictóricas de Sorolla, no aparece el cielo. El meteorólogo Manuel Mora ofrecía la explicación en su exhaustivo y recomendable trabajo: La meteorología en la vida y obra de Joaquín Sorolla, que publicó en varias entregas en el blog de AEMET, en 2023, coincidiendo con el primer centenario del fallecimiento del artista.
En palabras de Mora: «En sus obras al natural [refiriéndose a Sorolla] no siempre nos muestra el cielo, una característica de muchas de sus obras es el singular “encuadre fotográfico”, con mayor o menor picado, dando protagonismo a la orilla del mar y los reflejos en la arena y los cuerpos mojados (Joaquín Sorolla en su juventud trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, su futuro suegro, por lo que conocía las técnicas empleadas en la composición y encuadre de las fotografías)».
Luz de mañana y luz de tarde
Son muchos los ejemplos donde Sorolla pone de manifiesto la maestría con la que trasladó al lienzo la luminosidad de su tierra, sus gentes y sus costumbres. Aparte de Corriendo por la playa (1908), no podemos olvidarnos de Niños en la playa (1910), Paseando a orillas del mar (1909) o Los pescadores valencianos (1895). Las tramas de luces y sombras cuentan también con notables ejemplos en su obra, como Las redes. Valencia (1893), El columpio (1894), Cosiendo la vela (1896) o La siesta en el jardín (1904).

En las famosas escenas de playa, es fascinante comprobar el momento del día que aparece representado en ellas, por la luz que Sorolla se ha encargado de capturar y mostrarnos. En Mediodía en la playa de Valencia (1904), el título de la obra ya nos está indicando que el sol se encuentra en todo lo alto, en la vertical, lo que tiene su reflejo en los destellos luminosos que refleja el mar.
El modus operandi de este genio de la pintura lo describe Federico García Serrano en su imprescindible libro sobre el pintor, Sorolla en 30 claves (Larousse, 2023): «[Sorolla] observa bien la dirección de las sombras y los valores cromáticos, para lo cual al comienzo 'fija una luz', ya sea la de mañana, la del mediodía, la tarde o el anochecer. Sea cual sea la hora que trabaje, la luz fijada en el lienzo es inalterable, porque el resultado final siempre responde al concepto de captura o instantánea fotográfica».

«En el caso de la luz de la costa valenciana ‒prosigue García Serrano‒, se la sabe de memoria y controla todos los efectos del dorado de los cuerpos, la reverberación de la luz, el contraste, el cromatismo de la mañana o la tarde, o la intensidad y dirección de las sombras». En su cuadro Verano (1904) el artista nos traslada la luz de la tarde en la playa, una de sus favoritas.
Allí, a la orilla del mar, le toca lidiar a veces con «el sol de justicia, vertical», para lo cual busca la protección de una sombrilla (lo vemos en Mediodía en la playa de Valencia); otras se debe enfrentar al «sol que ciega los ojos, a contraluz», o al que «nos ilumina desde la espalda, encendiendo los colores. El del amanecer anaranjado, y el de la caída de la tarde, la luz crepuscular que lo tiñe todo de violeta».
Joaquín Sorolla
— El Club del Arte (@Arteymas_) March 14, 2026
Pescadores, barcos de playa, Valencia, 1910
Joaquín Sorolla (1863 - 1923) fue un pintor español famoso por su extraordinaria habilidad para capturar la luz y el movimiento. Se hizo famoso por sus luminosas representaciones de las playas mediterráneas, la vida pic.twitter.com/xlzr5E3Ypj
Joaquín Sorolla fue “el pintor de la luz” por excelencia. Si viviera en la actualidad y siguiera en activo, nos seguiría deleitando con sus pinturas del luminoso verano mediterráneo. En algunos de los cuadros donde dejara ver el cielo, seguramente observaríamos unas tonalidades que se alejan del azul celeste, debido a la presencia de calima, que es un litometeoro que está ganando protagonismo los últimos años.