Los pelos de la nariz, nuestra medicina contra las alergias

Ya tenemos aquí el momento que todos los alérgicos temían: la llegada del polen. Los pañuelos son nuestros mejores aliados estas semanas. Lo que muchos desconocen es que también lo son los pelos de la nariz.

Marc Redondo Marc Redondo 11 Mar 2019 - 12:31 UTC
Nariz
Los pelos de la nariz tienen una gran utilidad cuando se acerca la primavera.

El ser humano está recubierto de pelo. No deja de ser curioso que en ciertas partes del cuerpo puede llegar a ser atractivo, como en el caso de la barba de los hombres. Y una buena melena en las mujeres produce el mismo efecto. En cambio, en otras partes del cuerpo nos produce hasta cierto rechazo.

Los pelos de la nariz son unos de los más odiados estéticamente. Más aún porque están muy cerca de los ojos. Si estamos hablando con alguien y le sobresale alguno, o algunos, cuesta mantener la mirada donde debemos. Por este motivo la mayoría opta por cortarlos antes de que se vean. Lo que mucha gente no sabe es la gran importancia que tiene cada uno de estos pelos que nos empeñamos en cortar.

Funciones de los pelos de la nariz

Los pelos que tenemos repartidos por todo nuestro cuerpo tienen siempre algún tipo de función. No están solo como elemento decorativo. Los de la nariz tienen básicamente dos funciones: evitar que entren partículas a nuestro sistema respiratorio y humidificar el aire que respiramos.

Cada vez que llenamos nuestros pulmones al respirar, gracias a la presencia de los pelos de la nariz, se impide que entren partículas a nuestro organismo a modo de barrera física. Son partículas invisibles o casi invisibles, como el polen que estos días inunda nuestros pueblos y ciudades, pero también partículas de polvo o pequeños insectos.

La segunda función, no menos importante, es la de humidificar el aire antes de que entre en los pulmones. Todos sabemos lo malo que es respirar un aire seco. Los pelos retienen un poco el aire, hacen que aumente su temperatura y se humidifique antes de pasar a los pulmones.

La estética, su gran enemigo

Para ir bien, nunca deberíamos cortarnos, ni arrancarnos, los pelos de la nariz. Van creciendo a un ritmo justo hasta que van cayendo cuando son muy largos. Esto, evidentemente, no encaja en los cánones de belleza de nuestra sociedad.

Si queremos estar más atractivos y mantener estos pelos a raya, la mejor opción es cortarlos con una pequeña tijera cuando empiecen a asomarse fuera de la nariz. Lo que nunca se tiene que hacer es tirar de ellos y arrancarlos. No solo por la lágrima que nos puede suponer, sino porque puede provocar que el siguiente pelo se enquiste. Dentro de la nariz esto puede ser un gran problema, produciéndonos un gran dolor.

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