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El verano y otoño de 2019 inolvidables por sus récords: balance final

El verano y el otoño de 2019 también serán recordados por sus numerosos récords meteorológicos batidos, algunos de ellos muy difíciles de superar. Veamos con detalle todas estas cosas.

Nieve España
El otoño, pese a ser un período seco, tuvo irrupciones puntuales frías que dejaron importantes nevadas en el norte peninsular.

Vimos en el anterior artículo la primera mitad del año 2019, en general cálido y seco. Ahora describiremos la segunda parte del año, el verano y el otoño, ambos cálidos y secos hasta noviembre o diciembre, cuando las precipitaciones generalizadas ayudaron a paliar, en parte, la sequía que arrastrábamos.

Características climáticas del verano

Durante los meses de junio, julio y agosto nos afectaron tres DANAS, con fuertes vientos, tormentas, granizo e importantes precipitaciones, aunque mal repartidas espacial y temporalmente, y una ola de calor en el mes de julio. Este período del año, en conjunto, fue muy cálido. Destacando en agosto la anomalía térmica, con valores próximos a +3,0 ºC en las islas Canarias. Hay que destacar que el pasado julio fue el séptimo más cálido desde el inicio de la serie en 1965 y que agosto fue el décimo.

En observatorios principales de AEMET, la máxima y la mínima más alta y baja durante este período correspondieron a Alcantarilla (Murcia) con 42,8 ºC en agosto y a Molina de Aragón (Guadalajara) con 2,4 ºC en septiembre.

Respecto a las precipitaciones, el pasado verano, paradójicamente, fue húmedo en comparación a los valores normales. Como suele suceder en esta época del año, la distribución espacial de las precipitaciones, debidas a tormentas o a los efectos de las DANAS, fue muy desigual. Hubo varios episodios importantes de precipitaciones, destacando entre todos el sucedido los días 11 al 15 de septiembre cuando en algunas zonas de las provincias de Alicante y de Murcia, se acumularon más de 400 l/m2.

Durante el verano se superaron nuevamente numerosos valores extremos en las variables de temperatura y precipitación. En el caso de las temperaturas máximas absolutas, cabe destacar en julio al observatorio de San Sebastián –Igueldo- que con 39 ºC superó su anterior marca que era, nada más y nada menos, de 1928.

Refiriéndonos a las precipitaciones, los observatorios que superaron la precipitación máxima diaria fueron numerosos, pero podemos destacar un par de casos por lo excepcional de la cantidad recogida o el tiempo que hacía que no se superaba: en agosto el observatorio de Alicante registró 86,4 l/m2 (récord también de precipitación mensual con 106,8 l/m2) y en septiembre, en el episodio anteriormente citado, Murcia –Alcantarilla- superó la precipitación máxima diaria con 179,2 l/m2 y también la máxima mensual con 240,4 l/m2, en ambos casos las efemérides anteriores eran de 1941.

Características climáticas del otoño

Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre nos afectó una DANA y seis borrascas con gran impacto: Amelie, Bernardo, Cecilia, Daniel, Elsa y Fabien, con récords de precipitaciones en muchas regiones españolas.

Este período del año fue cálido en conjunto; solo normal en noviembre. Destacando en octubre la anomalía térmica, con valores próximos a 2,0 ºC en zonas de la mitad este peninsular. Entre el 12 de junio y el 21 de octubre no se registraron valores negativos en observatorios principales lejos de la montaña. La última helada se produjo en Molina de Aragón y la primera de la nueva temporada en Salamanca.

En observatorios principales de AEMET, la máxima y la mínima más alta y baja durante este período correspondieron a Sevilla –aeropuerto- con 35,5 ºC a principios de octubre y a Molina de Aragón, Guadalajara, con -8,5 ºC en diciembre.

Lluvias de otoño recuperan embalses del norte peninsular y palian la sequía
Las grandes precipitaciones recogidas entre noviembre y diciembre ha ayudado a la recuperación de muchos embalses.

Respecto a las precipitaciones, este otoño ha sido muy variable y en conjunto húmedo en comparación a los valores normales. Mientras octubre fue seco, los otros dos meses acabaron siendo entre húmedos y muy húmedos, con episodios de precipitaciones muy importantes en Galicia, donde en zonas del suroeste de la provincia de La Coruña se superaron los 1.000 l/m2 o en la sierra de Grazalema, Cádiz, con valores cercanos a esa cantidad. En cambio, hay zonas en Canarias y en el extremo suroeste peninsular donde las lluvias han continuado siendo escasas.

Durante el otoño también se superaron numerosos valores extremos en las variables de temperatura y precipitación. En el caso de las temperaturas máximas absolutas destacó el período cálido de inicio de octubre, cuando en Izaña, en la isla de Tenerife a 2.400 m de altitud, se midieron 24,6 ºC. También en diciembre hay que destacar otro dato importante, en este caso el record absoluto de mínima más alta, con una noche tropical en el observatorio de Melilla aeropuerto con 20,4 ºC.

Refiriéndome a las precipitaciones, y al ser un período húmedo, se superó la precipitación máxima mensual en muchos observatorios, destacando San Sebastián –aeropuerto-, con 548,0 l/m2 superando en más de 160 l/m2 el valor anterior.

Otro índice a tener en cuenta para ver lo lluvioso de una parte de este otoño, son los días de precipitación apreciable (>= 0,1 mm) en un mes. Para el de noviembre y en los aeródromos gallegos de Vigo, de Santiago de Compostela y de Lugo, todos los días se registró precipitación apreciable.