tiempo.com

Sagitario A*: un enorme "monstruo" en el corazón de la Vía Láctea

Una red de telescopios terrestres ha conseguido capturar una imagen del "monstruoso" agujero negro que se encuentra en el corazón de la Vía Láctea. Un gran paso que nos ayuda a conocer más el vasto espacio que nos rodea.

Sagitario A* agujero negro Vía Láctea
Esta es la primera imagen del agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y que ha sido bautizado como Sagitario A*. Créditos: Event Horizon Telescope Collaboration

El agujero negro bautizado como Sagitario A* fue descubierto en 1974, nombrado posteriormente por el astrónomo Robert Brown. La introducción del símbolo del asterisco en el nombre no es un error: en física cuántica un asterisco significa un átomo en estado excitado. Desde entonces, el nombre de este signo se ha utilizado para nombrar agujeros negros.

Volviendo a Sagitario A*, se sabe que es un agujero negro con una masa que equivale aproximadamente a 4 millones de soles, y encontrándose a unos 26.000 años luz de nuestro planeta. Se cree que su posición central en nuestra galaxia, así como su atracción gravitacional, son esenciales para que miles de millones de estrellas y planetas (incluido nuestro Sistema Solar) existan a su alrededor.

La primera imagen de este agujero negro fue construida por el consorcio Event Horizon Telescope (EHT), que comprende una red de 8 observatorios ubicados en países como España, Chile, México y Estados Unidos, así como en el continente antártico.

Esta imagen se hizo pública el jueves 12 de mayo, y permite ver con gran detalle el tamaño (un diámetro de unos 44 millones de kilómetros) y todo lo que sucede en ese espacio, es decir, la “sombra del agujero”, el lugar donde todo es absorbido, y el material luminoso que lo rodea, girando casi a la velocidad de la luz y alcanzando temperaturas del orden de millones de grados.

¿Cómo se ha obtenido la fotografía?

Aunque Sagitario A* fue descubierto hace casi medio siglo, hasta ahora no había sido posible obtener un registro fotográfico de este agujero negro, ya que los eventos en esa área ocurren tan rápido que tomó años de análisis de datos y superposición de fotos (más de 10.000 millones de imágenes) para poder minimizar el efecto de distorsión y así obtener una imagen en blanco y negro que ha sido “resaltada” con algunos colores para aumentar la belleza de la composición.

Para que este registro fotográfico fuera posible, fue necesario sincronizar todos los telescopios del EHT en un reloj atómico para poder tomar varias imágenes simultáneamente desde varios puntos de vista, recopilándose los datos durante el año 2017. Los observatorios capturaron radiación de microondas, que es invisible al ojo humano, que muestra la forma del agujero hace 26.000 años, siendo este el tiempo que tardó la radiación en llegar a nuestro planeta a la velocidad de la luz.

Los ocho telescopios EHT forman una especie de “antena” gigante del diámetro de la Tierra, es decir, aproximadamente 12.700 kms. Pero sin la ayuda de tecnología más avanzada, no sería posible crear y compartir una imagen extremadamente detallada de este agujero negro. Una serie de algoritmos rellenan las partes vacías de la imagen imperfecta, eliminadas por los 8 puntos de observación, en una técnica llamada interferometría.

Este tipo de fotografías confirman que la teoría general de la relatividad, formulada por Albert Einstein hace más de un siglo, es correcta.

Esta tecnología ha sido muy utilizada en los últimos años en el campo de la Astronomía, para poder “fotografiar” otros agujeros negros con el mismo nivel de definición. Estas imágenes confirman que la teoría de la relatividad general, formulada por Albert Einstein hace más de un siglo, es correcta, ya que se puede ver que todos los agujeros negros se comportan de la misma manera, independientemente de su tamaño y masa. Así, el próximo gran obstáculo a superar por la Física es descubrir lo que hay más allá de la “sombra del agujero”.