¿Por qué nos sobran horas de sol pero nos falta vitamina D?

España es uno de los países europeos con más horas de sol. Sin embargo, su población tiene un importante déficit de vitamina D. ¿Por qué? Te lo contamos.

Maider Rodríguez Maider Rodríguez 07 Jun 2019 - 07:41 UTC
La radiación ultravioleta B (UVB) favorece la presencia de vitamina D en el organismo.
La radiación ultravioleta B (UVB) favorece la presencia de vitamina D en el organismo.

Los países del Mediterráneo como España y Portugal, el sur de Francia, Cerdeña, el sur de Italia y de Grecia y la costa de Croacia, tienen de media entre 2.500 y 3.000 horas de sol al año, unas 8,2 horas al día. Escocia, en cambio, cuenta con menos de 1.200 horas de sol anuales, por debajo de las 3,3 horas de media diarias.

Dentro de nuestro país también existen claras diferencias. Los valores de insolación más elevados los encontramos en Canarias, concretamente en la isla de Tenerife donde se superan las 3.000 horas anuales. Eso sí, la nubosidad asociada a los alisios deja diferencias dentro del archipiélago e incluso dentro de las propias islas. En la España peninsular, algunas zonas de Extremadura, el Valle del Guadalquivir, Almería o Alicante disponen de 2.800 horas de sol al año.

Galicia, el Cantábrico y el Alto Ebro apenas cuentan con 1.600 a 2.000 horas de sol, valores similares a los del norte de Francia, Alemania o Suecia.

Pero, con esta elevada insolación ¿por qué los españoles tenemos déficit de vitamina D? La paradoja tiene su explicación.

La falta de vitamina D en España

La vitamina D ayuda a nuestro cuerpo a absorber el calcio, de ahí que su presencia en el organismo sea tan importante con el fin de evitar enfermedades óseas e incluso algunos tipos de cáncer. Existen varias formas de obtenerla: mediante la radiación solar, a través de la alimentación o con suplementos vitamínicos.

A pesar de la diferencia de horas de sol entre los países del norte y del sur de Europa, España cuenta con niveles de vitamina D semejantes, o incluso inferiores, a los de la Europa central o Escandinavia. Estos bajos niveles están causados por un escaso aporte dietético de vitamina D, vitamina que no solo es necesario adquirir mediante la exposición al sol y la síntesis cutánea.

En el caso de los ancianos, los bajos niveles de vitamina D van asociados a una incorrecta exposición al sol. Las altas temperaturas que se registran en la época estival, especialmente en el sur peninsular, son la causa de que este sector de la población opte por refugiarse del calor. Además, cada vez estamos más concienciados frente al impacto negativo de los rayos solares en nuestra piel por lo que nos protegemos más.

Algunos alimentos ricos en vitamina D son los lácteos, los huevos y el pescado azul.
Algunos alimentos ricos en vitamina D son los lácteos, los huevos y el pescado azul.

Para unos niveles óptimos de vitamina D, no hace falta estar expuesto horas, por ejemplo, en niños y adultos bastaría con exponer los brazos o la cara durante veinte minutos tres días a la semana. No obstante, no hay un consenso entre los expertos en este asunto ya que, la exposición al sol para sintetizar la vitamina D, podría terminar causando daños en nuestra piel.

Los países más soleados del mundo

El desierto del Sáhara central y oriental es la zona del planeta con más horas de sol de media. No obstante, es la ciudad de Yuma, en Arizona, la que encabeza la lista de ciudades más soleadas. Tiene más de 4.000 hora de sol, lo que supone que el 91% del tiempo de luz, el ambiente es soleado. El mes más soleado es el mes de diciembre en la Antártida ya que, de las 24 horas del día, 23 son de sol.

En las latitudes más altas, por el contrario, encontramos las zonas con menos horas de sol, por encima de los 50º norte y sur. Encabezan este ranking las zonas sobre los océanos polares, la Europa septentrional, Alaska meridional y el norte de Rusia.

En latitudes más bajas hay algunas cuencas que se encuentran durante buena parte del año cubiertas por las nieblas que impiden ver el sol. Apenas tienen 1.000 horas de sol al año. Es el caso de las cuencas de Sichuan y Taipei, en China.

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