Nivel rojo en varios ríos andaluces: qué está pasando y por qué preocupan más las cuencas cortas

Las lluvias no afectan igual a todos los ríos. Mientras el Guadalquivir evoluciona con lentitud, otros cauces andaluces ya han entrado en nivel rojo, con subidas rápidas y riesgo localizado.

El temporal ha provocado subidas rápidas de nivel, umbrales de alerta superados y atención especial en tramos urbanos
El temporal ha provocado subidas rápidas de nivel, umbrales de alerta superados y atención especial en tramos urbanos

La persistencia de las lluvias y la gestión preventiva de embalses han activado estos días una vigilancia reforzada en numerosos ríos andaluces. El episodio hidrológico, ligado a un temporal con acumulados muy elevados en sierras y cabeceras, se traduce en subidas rápidas de nivel, con varios aforos ya en nivel 3 (alerta roja), umbrales superados y atención especial en tramos urbanos y vegas inundables.

El escenario no es homogéneo, ya que conviven grandes ríos con mucha inercia y margen de maniobra con cuencas cortas que reaccionan de forma súbita, donde una hora de lluvia intensa puede disparar el riesgo.

¿Hay riesgo de desbordamiento en el Guadalquivir?

El Guadalquivir vuelve a ser el gran referente. Su comportamiento, sin embargo, varía mucho según el tramo. En el entorno de Sevilla, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) recuerda que el riesgo de desbordamiento relevante se asocia a caudales en torno a 3.000 m³/s, muy por encima de los valores recientes, que se han movido alrededor de 740 m³/s en el punto de control previo a la capital.

El aspecto visual del río puede impresionar, pero el riesgo real se determina comparando datos con series históricas y umbrales operativos.

En Córdoba, el foco está puesto en la altura del agua y su relación con los niveles urbanos. En la madrugada del 4 de febrero, el Guadalquivir superó el umbral naranja, con una cota cercana a 2,14 m, mientras que el umbral rojo se sitúa en 2,5 m en ese aforo. A esta evolución se suma la influencia de desembalses como el de Navallana, que mantienen caudales sostenidos durante horas incluso cuando la lluvia pierde intensidad.

Situación delicada en Guadalete, Guadalteba y Guadiaro

La situación más delicada se observa en ríos de respuesta rápida. En la red autonómica de seguimiento (SAIH Hidrosur), varios aforos aparecen en nivel 3 (alerta roja).

En Cádiz, el Guadalete a su paso por Jerez de la Frontera ha registrado niveles medios en torno a 6,0 m, reflejo de un volumen muy elevado en un tramo especialmente sensible por su llanura aluvial y por la proximidad de áreas urbanas.

En Málaga, el Guadalteba (aforo de Teba) se ha situado alrededor de 3,2 m, con tendencia creciente durante la mañana, un patrón típico de cuencas serranas donde las aportaciones llegan en oleadas desde arroyos y barrancos tras episodios de lluvia intensa.

En el entorno de San Pablo de Buceite, este río ha mostrado niveles próximos a 5,6 m, lo que confirma un episodio relevante en el extremo occidental andaluz, con especial atención a zonas bajas y pasos próximos al cauce.

Afluentes vigilados: Anzur y Guadaíra

Dentro de la cuenca del Guadalquivir, varios afluentes han experimentado repuntes muy rápidos. El río Anzur ha alcanzado niveles cercanos a 3,1 m en la cartografía de avenidas, un valor significativo para un cauce pequeño pero muy reactivo, capaz de crecer en cuestión de minutos.

El Guadaíra también ha entrado en umbrales de alerta en distintos tramos, con especial seguimiento en áreas agrícolas y periurbanas. Estos episodios refuerzan una idea clave: los problemas suelen aparecer antes en afluentes y arroyos que en el tronco principal, incluso cuando el gran río aún está lejos de su escenario extremo.

Qué implica el nivel 3 y cómo actuar

Los sistemas SAIH, tanto estatal como autonómico, ofrecen datos casi en tiempo real y convierten esas mediciones en umbrales de vigilancia y alerta. Cuando un río entra en nivel 3, el escenario se considera de riesgo elevado, porque el cauce puede acercarse a situaciones de desbordamiento y la evolución puede cambiar en muy poco tiempo.

En estas circunstancias, lo prudente es mantenerse alejado de las márgenes, evitar vados, pasos bajos y caminos próximos al río, ya que una subida repentina puede cortar accesos o arrastrar vehículos y personas. También conviene no bajar la guardia aunque deje de llover, ya que la crecida puede llegar con retraso por las aportaciones desde cabecera y por la gestión de embalses, que a veces mantiene caudales altos durante horas.

Andalucía entra así en una fase en la que el riesgo no es uniforme, puesto que mientras el Guadalquivir se controla por su inercia y por lo que llegue desde aguas arriba, en ríos como el Guadalete, Guadalteba o Guadiaro manda la rapidez de respuesta de la cuenca.

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