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Las otras “lluvias” de animales

Dos situaciones extremas del tiempo en lugares muy diferentes del mundo, EE.UU. y Australia, han dado lugar a la caída de animales moribundos a tierra. Unos han tenido más suerte que otros.

Francisco Martin Francisco Martin 13 Ene 2018 - 12:12 UTC
Murciélagos muertos por altas temperaturas en Australia caídos desde los árboles
Murciélagos muertos por altas temperaturas en Australia caídos desde los árboles.

Se conocen situaciones donde las fuertes tormentas acompañadas de vientos muy intensos, e incluso con tornados, han conseguido arrastrar peces, ranas y otros animales pequeños para generar, lejos del lugar de origen, las llamadas "lluvias" de ranas, renacuajos y peces, por citar algunos ejemplos. 

Este inicio de enero de 2018 el tiempo extremo ha generado otro tipo de “lluvia” llamativa donde el viento intenso no ha estado presente, pero sí las temperaturas extremas, que han sido las protagonistas.

El frío en Florida: iguanas moribundas    

Una gran borrasca invernal recorrió la costa Este de los EE.UU. continentales dejando muertos y destrucción a su paso, a primeros de enero de 2018. Fue llamada la borrasca invernal Grayson. La baja en superficie llevó asociada una ciclogénesis explosiva con caídas de presión de 59 hPa/24 h, y alcanzando un mínimo de 951 hPa en su centro, según el NWS americano. 

El paso de esta superborrasca dejó nevadas en zonas tropicales como en Florida y fue seguida de una bajada de temperaturas extrema que afectó a la parte Este del país. Se batieron récords de temperaturas muy bajas en amplias zonas de las áreas afectadas. 

Muchos titulares de medios de comunicación se hacían eco de estas noticias meteorológicas. Pero lo llamativo del caso fue que también aparecía otra noticia curiosa: la ‘lluvia’ de iguanas en Florida. Los reptiles caían de los árboles inmóviles por la falta de flujo sanguíneo causado por las bajas temperaturas, pero no morían.

Iguana inmóvil en Florida, durante la bajada de temperaturas a primeros de enero de 2018.
Iguana inmóvil en Florida, durante la bajada de temperaturas a primeros de enero de 2018.

Las iguanas, reptiles de sangre fría, no pudieron soportar las temperaturas tan bajas de la ola de frío. Estos animales viven en zonas relativamente cálidas. El frío casi las congeló en los árboles. Algunas cayeron al suelo semialetargadas y sin poderse mover. El paso de la borrasca y la subida de temperaturas en Florida permitieron a las iguanas volver a su vida normal. Peor suerte tuvieron otros animales en el otro extremo del mundo. 

El calor en Australia: murciélagos

Las altas temperaturas en partes de Australia se excedieron como consecuencia de la ola de calor del 5-7 de enero de 2018. La estación de Penrith, en Sydney, alcanzó los 47.3°C el 7 de enero, domingo, batiendo un récord histórico, según la Oficina Meteorológica Australiana, BOM, Bureau of Meteorology.  Otras oficinas meteorológicas tuvieron altas temperaturas por la ola de calor veraniega.

Como consecuencia del calor extremo muchos animales sufrieron un fuerte estrés térmico, entre ellos los murciélagos. Según ciertas sociedades protectoras de animales, cientos de murciélagos murieron en condiciones sofocantes en Australia, y muchos cayeron de sus perchas debido a que las temperaturas abrasadoras literalmente “frieron sus cerebros”.

En estas condiciones extremadamente difíciles, los voluntarios trabajaron incansablemente para proporcionar fluidos subcutáneos a los cachorros que se podían alcanzar y se salvaron muchas vidas, pero lamentablemente muchos también se perdieron.

En estas situaciones no han sido las tormentas y los vientos asociados los responsables de estas "lluvias" de animales. Han sido las temperaturas extremas que han afectado al metabolismo de algunos de ellos. Unos han tenido mejor suerte que otros.

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