Un astillero español instala la vela de succión más grande del mundo en un barco: cómo funciona y por qué es importante
¿Y si el viento volviera a impulsar los mercantes del siglo XXI? España ha instalado la mayor vela de succión del mundo en un buque para recortar combustible y emisiones, ¿es el inicio del cambio?

El transporte marítimo se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia reciente, reducir de forma drástica su huella ambiental sin comprometer el comercio global. En este contexto, España se ha convertido en escenario de un avance tecnológico relevante con la instalación de la vela de succión más grande del mundo en un buque mercante.
Esta innovación busca aprovechar la energía del viento para disminuir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes asociadas a la navegación comercial. La iniciativa representa un paso concreto hacia la descarbonización de un sector responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono.
Una nueva forma de usar el viento en alta mar
A diferencia de las velas tradicionales, la vela de succión no funciona como una simple superficie que empuja el barco. Se trata de una estructura vertical con forma aerodinámica que genera sustentación, una fuerza que, correctamente orientada, contribuye al avance del buque. Para ello, el sistema controla el flujo de aire alrededor de la vela, optimizando el rendimiento incluso con vientos moderados.
Weve installed another eSAIL, this time on the vessel Fluvius Tavy owned by @AmasusEemshaven. Following the success of Eems Traveller, Amasus proceeded with a 2nd installation, now fitting a 22-metre eSAIL - the largest suction sail installed on a general cargo vessel to date. pic.twitter.com/M1aUjeAwWO
— bound4blue (@bound4blue) December 17, 2025
Este principio permite obtener una fuerza propulsiva muy superior a la de una vela convencional de tamaño similar. El resultado es una reducción directa del esfuerzo que debe realizar el motor principal, lo que se traduce en un menor consumo de combustible y, por tanto, en una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes atmosféricos.
Un hito tecnológico con sello español
La instalación de esta vela de 22 metros de altura se ha llevado a cabo en un astillero español, consolidando el papel de la industria naval nacional en la transición energética del transporte marítimo. El buque elegido es un carguero general en operación comercial, lo que refuerza el carácter práctico y no experimental de la tecnología.

El montaje se realizó dentro de una parada técnica programada, sin alterar de forma significativa los tiempos de mantenimiento del navío. Este aspecto es clave para la adopción masiva de la tecnología, ya que demuestra que puede integrarse en flotas existentes sin necesidad de largas inmovilizaciones ni modificaciones estructurales complejas.
Descarbonizar sin esperar al futuro
El sector marítimo internacional se encuentra bajo una presión regulatoria creciente. Los nuevos objetivos climáticos obligan a reducir la intensidad de carbono del transporte por mar en las próximas décadas, con hitos intermedios ya fijados para 2030. Sin embargo, muchas de las soluciones basadas en combustibles alternativos aún no están disponibles a gran escala.
En este escenario, las velas de succión ofrecen una ventaja estratégica, ya que permiten reducir emisiones desde ahora, independientemente del tipo de combustible utilizado. Actúan como un complemento tecnológico que mejora la eficiencia energética del buque en condiciones reales de navegación, especialmente en rutas con regímenes de viento favorables.
El viento como aliado del transporte del siglo XXI
La instalación de la mayor vela de succión del mundo marca un punto de inflexión tecnológico. Durante siglos, el viento fue la principal fuerza motriz de la navegación. Hoy regresa, no como sustituto del motor, sino como aliado estratégico en la lucha contra la contaminación marítima.

Este avance demuestra que la transición ecológica del transporte marítimo no depende de una única solución milagrosa, sino de la combinación inteligente de tecnologías. En ese camino, España se posiciona como un actor relevante en el desarrollo de una navegación más limpia, eficiente y alineada con los desafíos climáticos del siglo XXI.
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