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Las ballenas: asesinadas por la ciencia

Japón lo ha vuelto a hacer: el próximo verano, retomará la caza de ballenas alegando fines científicos. La Comisión Ballenera Internacional, grupos ambientalistas, animalistas y demás gobiernos, ponen el grito en el cielo.

Carolina Morán Carolina Morán 11 Ene 2019 - 08:28 UTC
Ballena
En el último siglo 3 millones de ballenas han muerto cazadas. En 1964, Japón mató a más de 24.000 ballenas. Fuente: Greenpeace.

Tras un anuncio oficial, el país nipón ha decidido que reanudará, en julio de este 2019, la caza comercial de ballenas. Una caza que se limitará a sus aguas territoriales y zonas económicas exclusivas, y que evitará -según así lo han asegurado- las capturas en el Océano Antártico y el hemisferio sur. ¿Por qué? Ellos lo llaman “caza científica” o “caza sostenible”.

Una caza que no se sostiene, se mire por donde se mire

Desde que, en 1986, la Comisión Ballenera Internacional (en inglés, International Whaling Commission, IWC) pusiera en marcha una moratoria en la que prohibía la caza de ballenas, los rumores de abandono de la Comisión y la reanudación de la actividad ilegal por ciertos países fueron cada vez más en aumento, y Japón ha sido el primero en hacerlo oficial.

Una decisión que ha generado numerosas polémicas entre diferentes gobiernos y grupos ambientalistas y animalistas, como Sea Shepherd y el gobierno de Australia -quien tiene ubicado, por cierto, un santuario de ballenas, delfines y marsopas en parte de la región antártica-, que sostienen que la idea que defiende Japón de “caza de ballenas científica” es totalmente un fraude y una fachada para seguir con su cacería sin escrúpulos ni consecuencias legales, ya que aseguran que la caza de ballenas no tiene ningún tipo de intención científica, sino más bien comercial, pues se ha seguido comercializando con su carne de manera encubierta.

Pero y entonces, ¿cuáles son las razones -o excusas- que da el gobierno de Japón para seguir cazando ballenas? Pues que, y según aseguran, algunas de las especies ya se han recuperado lo suficiente como para permitir la reanudación de la caza "sostenible"; que "existen demasiadas ballenas en el mar" y se comen todos los peces; y que esta actividad forma parte de su cultura y alimentación.

Ballena
¿Posibles soluciones globales? Acabar con la caza comercial de ballenas y crear santuarios marinos.

Afirmación, por cierto, que hoy en día no es realmente válida, ya que ha descendido de forma abismal el consumo de carne de ballena entre su población y solo representa el 0,1% de toda la carne vendida y consumida en el país. Por no mencionar que la mayoría de las poblaciones de ballenas aún no se han recuperado. Prueba de ello está en los datos de Greenpeace y de IWC donde, por ejemplo, de las 333 ballenas que se capturaron durante una misión en 2017, 181 eran hembras y 122 estaban embarazadas.

Además de Japón, ¿hay países que continúan cazando ballenas?

Lamentablemente sí. Según datos del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (en inglés, International Fund for Animal Welfare, IFAW), Noruega, por ejemplo, solo respetó la prohibición de la caza de ballenas de la IWC hasta 1993, donde, tras un vacío legal en la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, aprovechó y reanudó la caza.

Islandia, al igual que Japón, en sus inicios organizó un programa “científico” de caza de ballenas. En 1992 decidió abandonar la IWC y cuando, en 2004, se reincorporó dejó clara su oposición a la moratoria existente en contra de la caza. Por poner un ejemplo de los tétricos niveles, solo en el 2010, los balleneros de Islandia mataron a más de 200 ballenas.

En las Islas Feroe, cientos de ballenas mueren cada año en cacerías legales -sí, legales…- en el archipiélago danés. La moratoria de la IWC no tiene una aplicación real sobre las islas, ya que la pesca aquí se define como una "actividad comunitaria", cuya carne es compartida entre todos los habitantes en lugar de venderse, y donde, según sus autoridades, en el archipiélago se mata una media de 800 ballenas por año. Groenlandia, Siberia, Alaska, San Vicente y Las Granadinas, por su parte, tienen permitida la llamada “caza aborigen de subsistencia”, allí la caza y el consumo de carne están permitidos.

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