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Todos los fenómenos raros que hemos vivido desde que comenzó 2022

Aunque el comienzo de 2022 parece haber destacado por su monotonía en el ámbito meteorológico, lo cierto es que han tenido lugar fenómenos anómalos y de notable repercusión mediática y científica.

La calima, las heladas o los récords de calor parecen fenómenos antagónicos, pero hemos podido observarlos casi juntos en este comienzo de 2022.

Si algo cabe esperar echando la vista atrás a lo que llevamos de 2022, es que no encontraremos fenómenos meteorológicos relevantes. El protagonista es un poderoso bloqueo anticiclónico que, apenas se ha movido en meses. Una onda estacionaria de escala hemisférica impide que la situación evolucione, obligando a los sistemas meteorológicos a repetir el mismo comportamiento una y otra vez sin moverse apenas del sitio. Aunque la impresión es de vivir en la monotonía, lo cierto es que se han producido fenómenos muy destacables en la Península Ibérica y los archipiélagos, en muchos casos asociados a la presencia del anticiclón, pero en otros no.

Sequía

En este caso hablamos más bien de un evento que funciona a otra escala, entre la meteorológica y la climatológica. Las precipitaciones llevan 2 meses muy por debajo de los valores normales en casi toda la Península, lo que se está traduciendo en una progresiva disminución de la humedad del suelo y ausencia de nieve en las montañas, una de las principales fuentes de agua de muchos ríos durante la primavera. Sin embargo, una sequía no se gesta en unas semanas, por lo que todavía no estamos hablando de una situación extrema. La preocupación se centra ahora en ver si esto puede extenderse más tiempo.

Hay regiones, no obstante, en las que este periodo seco es mucho más preocupante porque está agravando una sequía que ya existía desde hacía tiempo. Es el caso del cuadrante suroeste peninsular, sin perder de vista tampoco a otros puntos de la mitad occidental y a Cataluña, donde el año 2021 fue bastante seco.

Temperaturas máximas extremas

El año comenzó en un periodo cálido casi sin precedentes. Una masa de aire sometida a una fuerte subsidencia favoreció que se dispararan las temperaturas máximas superando los 25 ºC en amplias zonas de la Península. El día 1 de enero cayeron 9 récords en capitales de provincia de temperatura máxima absoluta del mes, en un episodio excepcional rara vez observado antes. Durante los primeros días de febrero se ha repetido otra situación parecida, aunque menos destacable, que también ha dejado valores extremos con periodos de retorno de varias décadas. Destaca el puerto de Navacerrada, que con 16,8 ºC ha igualado su récord absoluto para un mes de febrero en una serie de más de 75 años.


Estos eventos se producen cuando una masa de aire templado en niveles medios o altos se ve forzada a descender hasta la superficie en presencia de un potente anticiclón. El aire al bajar se comprime adiabáticamente y se calienta hasta alcanzar valores muy elevados. No es por tanto necesario que esa masa de aire proceda del Sahara o de regiones tropicales para que se produzcan esas máximas tan elevadas.

Meteotsunami

Sin duda este fue uno de los fenómenos más singulares observados en mucho tiempo. El mar Mediterráneo experimentó oscilaciones perceptibles a simple vista y que generaron fuertes corrientes en zonas de costa. La causante de esta anomalía fue una onda de presión provocada por la reciente erupción de un poderoso volcán en Tonga.

Normalmente, estas oscilaciones son conocidas en Baleares como "rissagas" y suelen producirse por un fenómeno de resonancia con ondas atmosféricas. Esas ondas se forman frecuentemente con flujos fuertes de viento que se ven afectados por el relieve de la Península Ibérica. En este caso, el mecanismo de formación de esas ondas fue completamente distinto y único.

Heladas

Si bien un bloqueo anticiclónico tan persistente da lugar a cielos despejados y temperaturas diurnas suaves, por las noches esas mismas condiciones favorecen las heladas al perder calor el terreno rápidamente por emisión de radiación infrarroja al espacio. Las temperaturas no han sido especialmente bajas, pero sí han dado lugar a periodos prolongados de heladas en amplias zonas de interior. A destacar algunas de las mínimas registradas a mediados del mes de enero, cuando una masa de aire frío procedente de Europa irrumpió en la Península, empujada por el flujo de noreste del anticiclón.

En algunos casos estas heladas han sido fuertes, especialmente en valles propensos a la formación de inversiones térmicas muy marcadas. Los registros inferiores a -10ºC han sido frecuentes en zonas deprimidas de los principales macizos montañosos.

Calima

Ahora mismo es la protagonista en amplias zonas de la Península, llegándose a observar incluso en zonas del norte. La presencia de flujos del sureste en superficie está facilitando la llegada de polvo en suspensión procedente del desierto del Sahara. Con el anticiclón posicionado sobre el norte Península, esta situación se ha vuelto frecuente, y es habitual que estos días la visibilidad caiga por debajo de los 50 km y deje cielos blanquecinos o anaranjados.


En Canarias han tenido lugar episodios muy notables durante la segunda quincena de enero, en algunos la visibilidad ha llegado a reducirse a menos de 1 kilómetro. Durante esta primera quincena de febrero, la calima también ha hecho acto de presencia varias veces en todo el archipiélago.