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¿Es cierto que hay una "nueva" epidemia de bronquiolitis en España?

En estos últimos días se ha vuelto a hablar en todos los medios sobre una nueva epidemia. Y sí, es una epidemia, pero no es nueva. Todos los años se llenan los hospitales con bebés que sufren de bronquiolitis, lo que pasa es que les hacíamos poco caso, y quien lo ha sufrido, lo sabe. Aquí te contamos más.

niño enfermo
La bronquiolitis no es una epidemia "nueva". Los pediatras alertan cada año de sus riesgos.

Seguramente en estos últimos días habrás leído titulares dramáticos sobre una "nueva epidemia" en España como si fuera la primera vez que ocurre. El que está aquí debajo es de este año, pero serviría para cualquier año, porque los pediatras alertan cada año del aumento de casos y de que este virus se lleva a muchos bebés al hospital.

“Los pediatras alertan sobre el aumento de casos de bronquiolitis y en Francia lo considera ya epidemia”.

Por algún motivo, este año se le está prestando más atención. No pienso decir que tenemos “mono” de titulares epidémicos. No-lo-voy-a-decir.

¿Qué es la bronquiolitis?

Es una infección casi siempre provocada por el VRS, virus respiratorio sincitial, que causa inflamación y congestión en los bronquiolos del pulmón. Diferenciemos de bronquitis, que es la inflamación de los bronquios. Puede aparecer en cualquier época del año aunque es más habitual en meses de invierno previo a la epidemia de gripe.

Además, tiene otra serie de síntomas como tos, congestión nasal, fiebre… Y estos síntomas, digamos, más o menos leves, suelen durar más o menos una semana en la mayoría de los niños. Estos síntomas catarrales son también típicos en adultos, y justo es lo que hace que le quitemos importancia a la hora de estar con un bebé.

Niño con inhalador
Si los síntomas se complican, es necesario acudir al médico.

Las complicaciones en menores de un año pueden ser mucho más peligrosas. Los principales síntomas son respiración rápida, dificultad para respirar, sibilancias, fiebre, falta de aliento, las costillas se hunden al coger aire (tiraje) o piel con coloración azulada. En estos casos, lo más adecuado es acudir al médico de inmediato.

¿Solo afecta a los niños?

En absoluto. Según este informe del Sistema de Vigilancia de infecciones respiratorias agudas de España del Instituto de Salud Carlos III, se indica claramente:

Una mayoría de casos de VRS hospitalizados se dieron en niños menores de 5 años, entre los que sólo un 10% presentaron una o más enfermedades crónicas. Los pacientes mayores de 65 años concentraron las mayores prevalencias de enfermedades crónicas. Entre las complicaciones graves los hospitalizados con VRS de 15 a 64 años aparecieron la mayor prevalencia de neumonía y ventilación mecánica, mientras que la admisión en UCI estuvo entre el 20% y el 17% en todas las edades, con excepción de los casos de 80 y más años. La letalidad entre los hospitalizados por infección de VRS fue del 5% al 7% en los mayores de 45 años.

anciana en el medico
La bronquiolitis también puede afectar a ancianos e inmunodeprimidos

Si la COVID-19 nos da miedo, el VRS tiene motivos suficientes para la preocupación tanto en niños como en mayores, personas inmunodeprimidas o con enfermedades concomitantes.

No es una "nueva" epidemia

Es cierto que, durante los años de la pandemia, la estacionalidad varió, probablemente debido a la distancia social y uso de las mascarillas, pero la información no centinela sobre la circulación del VRS en España se recoge desde la temporada 2006-07 como complemento a la información sobre la gripe.

Desde hace más de 16 años se recogen datos sobre este virus. Por tanto, no es una nueva epidemia.

El informe del año 21-22 recoge más información sobre este virus que otros años, pero desde hace más de 16 años se recogen datos sobre las infecciones respiratorias agudas. Así que sí, los casos aumentan y hay que intentar contenerlos, pero no es una nueva epidemia, sino la misma de la que los pediatras alertan cada año.

¿Qué hacemos para no contribuir a la epidemia?

Y digo "no contribuir" porque ya sabemos cómo va el tema de los contagios aéreos, así que la clave será proteger a los más vulnerables. Y eso ya sabemos cómo hacerlo: medidas correctas de higiene y, sobre todo, no visitar, ni besar, ni achuchar, (ni nada) a bebés si tenemos los más mínimos síntomas catarrales, y, si no queda otra que estar con ellos, usemos la mascarilla. Ojalá tengamos pronto una vacuna.