El PEVOLCA detecta una señal sísmica inédita hasta ahora en el Teide. Los geólogos explican si hay riesgo de erupción

Sin lava ni explosiones, pero con la ciencia en alerta. Una señal sísmica inédita hasta ahora bajo las cumbres de Tenerife ha llevado al PEVOLCA a activar su análisis técnico.

El comité científico del PEVOLCA ha sido convocado tras detectarse una señal sísmica inusual en las cumbres de la isla
El comité científico del PEVOLCA ha sido convocado tras detectarse una señal sísmica inusual en las cumbres de la isla

Mientras media España sigue pendiente de las lluvias y los avisos meteorológicos, en Tenerife se ha producido un episodio que ha pasado casi desapercibido fuera de los círculos especializados. El comité científico del PEVOLCA (Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias) ha sido convocado tras detectarse una señal sísmica inusual en las cumbres de la isla, en el entorno del Teide.

Qué se ha detectado en las Cañadas del Teide

La señal no corresponde a un gran terremoto sentido por la población, sino a una firma sísmica registrada por la red instrumental. En pocos días se han contabilizado decenas de pequeños eventos localizados en profundidad bajo el edificio volcánico central. Este patrón llevó a los responsables de vigilancia a elevar el análisis al máximo nivel técnico dentro del protocolo ordinario.

El hecho de que el comité científico se reúna forma parte del procedimiento habitual cuando se observa un comportamiento que se sale de la variabilidad considerada normal. No es un cambio de semáforo volcánico ni una alerta a la población, sino un ejercicio de prudencia y evaluación.

Movimientos de fluidos en profundidad: la teoría de los geólogos

Según los geólogos, la señal se atribuye a movimientos de fluidos en cavidades internas del sistema volcánico. En volcanología, esto suele relacionarse con circulación de gases o líquidos calientes en fracturas profundas, sin que necesariamente exista ascenso de magma hacia la superficie.

Los expertos han subrayado varios puntos fundamentales. Por un lado, no hay indicios de erupción a corto ni medio plazo; no se considera un fenómeno precursor eruptivo.

Por otro lado, no se había observado una señal exactamente igual en Tenerife desde que existen registros instrumentales modernos. Este último aspecto puede sonar llamativo, pero no implica automáticamente mayor peligrosidad, sino que se trata de un patrón poco frecuente dentro de la dinámica interna del volcán.

Por qué no es comparable a un escenario eruptivo

En un proceso que conduce a una erupción suelen aparecer varios indicadores simultáneos, una migración clara de la sismicidad hacia niveles más superficiales, deformación del terreno medible por GPS o técnicas satelitales, y cambios en la emisión de gases. Según lo trasladado por el comité científico, esos elementos no están presentes en este episodio.

Tenerife forma parte de un archipiélago volcánicamente activo.
Tenerife forma parte de un archipiélago volcánicamente activo.

La diferencia entre una intrusión magmática y un reajuste hidrotermal es esencial. En este caso, la interpretación preliminar encaja mejor con procesos de redistribución interna de fluidos que con una inyección de magma en ascenso.

Tenerife, isla activa y monitorizada de forma permanente

Tenerife forma parte de un archipiélago volcánicamente activo. El complejo Teide-Las Cañadas ha registrado erupciones históricas, aunque la última en el sistema central se remonta siglos atrás. La vigilancia continua no es una excepción, sino la norma.

La experiencia reciente en Canarias ha reforzado aún más los sistemas de monitorización. La red sísmica, los sensores geoquímicos y las técnicas de deformación del terreno permiten detectar cambios muy sutiles. Precisamente por eso se pueden identificar señales que antes habrían pasado inadvertidas.

La convocatoria del comité del PEVOLCA responde a esa filosofía preventiva, que es la de analizar cualquier anomalía relevante con rigor científico y comunicar conclusiones basadas en datos, no en especulación.

Calma institucional y seguimiento reforzado

El mensaje oficial ha sido inequívoco, no hay señales que apunten a una erupción inminente. La actividad detectada se vigila, se interpreta y se contextualiza. Si se produjera cualquier cambio significativo en los parámetros monitorizados, se comunicaría por los canales oficiales.

Mientras tanto, este episodio recuerda que los sistemas volcánicos están vivos incluso cuando no erupcionan. Bajo las cumbres de Tenerife, la dinámica interna continúa su curso. La diferencia hoy es que contamos con instrumentos capaces de registrar hasta el más leve susurro sísmico.

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