12.000 nuevos satélites, ¡el cielo estrellado cambiará para siempre!

Todos tenemos una imagen idílica del cielo nocturno: lleno de estrellas. El lanzamiento de 60 satélites el pasado día 23 de mayo lo va a cambiar. Y lo peor es que se trata de solo un anticipo. Se pondrán en órbita un total de 12.000 satélites

Cielo estrellado
Las fotografías nocturnas van a dejar de ser así en pocos años

Este artículo puede pasar a la historia, pero desearía que no fuera así. Desde muy pequeño observo el cielo nocturno. Recuerdo estar en el pueblo, lejos de la contaminación lumínica, y poder disfrutar del brillo de las estrellas y la gran mancha blanca de la Vía Láctea. Esto empezó a cambiar hace unos años.

Ya no soy el niño de entonces. El cielo tampoco es el mismo. Siempre hay dos o tres aviones en el cielo, avanzando lentamente con sus luces roja y verde. En contadas ocasiones se veía algún satélite en toda la noche. El paso de la estación espacial MIR se recibía como un gran acontecimiento, aunque no todas las noches brillaba. Ahora es un no parar de luces blancas que cruzan el cielo.

El proyecto del que quiero hablar hoy se llama Starlink. La empresa que lo llevará a cabo es Space X, fundada por el visionario Elon Musk. Su objetivo es crear una gran red de satélites en forma de constelación que darán cobertura de internet a todo el mundo. Lo hará gracias a 12.000 satélites que se irán lanzando próximamente. El primer lanzamiento fue el pasado día 23 de mayo con la puesta en órbita de 60 unidades.

¿Por qué brilla un satélite en el cielo?

Los satélites no tienen luces. No las necesitan y sería un gasto energético. Lo que vemos de noche, solo de vez en cuando, es el reflejo de la luz del sol en sus paneles solares o en la superficie metálica que los recubre. Se suelen ver a primeras horas de la noche o antes del amanecer porque el sol ilumina esas altitudes pero no la superficie terrestre.

Falcon 9 con los 60 satélites de Starlink
Los primeros 60 satélites dentro del cohete Falcon 9. Fuente: Space X / Rocketrundown.com

La mayoría de los satélites que pasan encima de nuestras cabezas de noche no los vemos. Es algo muy peculiar que justo el ángulo en el que se sitúan los paneles sea el adecuado para que reflejen la luz del sol hacia donde estamos nosotros. Pero esto sucede muchas veces a lo largo de la noche. Cada año más. A fecha de 1 de enero de 2019 había 4.987 satélites orbitando la Tierra según La Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOSSA). A más satélites, más posibilidades de que esto ocurra.

En todo caso estamos hablando de satélites polares. Son los que van dando vueltas alrededor de la Tierra. Los geoestacionarios, como el Meteosat, son más difíciles de ver al estar siempre en el mismo punto del cielo.

¿Cómo va a cambiar el cielo nocturno?

La noche estrellada, como la conocemos ahora, dejará de existir. Es paradójico lo que va a suceder. Hasta ahora, las miles de luces que tenemos en nuestras ciudades han hecho que la contaminación lumínica solo nos deje ver apenas unas decenas de estrellas. Ahora estamos llenando el cielo nocturno de nuevas luces que harán que entre constelaciones, luces en movimiento las vayan cruzando de un extremo a otro. Así se ven los primeros satélites de este proyecto:

Durante las primeras horas de la noche, y las previas al amanecer, cuando el proyecto esté a pleno rendimiento, veremos en todo momento satélites cruzando el cielo. Es difícil saber con exactitud el número que serán visibles, pero teniendo en cuenta que habrá 12.000 en todo el planeta dando vueltas entre 2020 y 2030, no sería descabellado decir que siempre dos o tres brillarán allí donde alcance nuestra vista. Falta por verlo. Eso sí, bien entrada la noche, sin la luz del sol incidiendo en los satélites, quedarán todos invisibles.

No me gusta la idea de pasar una noche de verano contemplando el cielo de noche viendo pasar satélites de un lado a otro y aviones sin cesar. ¿Nadie se ha preocupado de esto?