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Con Ophelia los árboles “volaban como proyectiles” en Irlanda

Ophelia, ya como borrasca extratropical, ayer cruzó Irlanda dejando un rastro de devastación que segó la vida de tres personas. Descubre los detalles más impactantes de esta tormenta histórica. 

Juan José Villena Juan José Villena 17 Oct 2017 - 18:07 UTC
La marejada, aupada por el vendaval, coloniza las calles de Tramore. Foto vía @muddybootsguide.

Ayer Ophelia aprovechó su último hálito de vida para batir nuevos récords en Irlanda. Ya como una poderosa borrasca extratropical, dejó el temporal más intenso de los últimos 50 años en terreno irlandés. Se anularon las clases, la asistencia al trabajo e incluso la actividad en los quirófanos de los hospitales. Todo el país permaneció en vilo ante los achaques del ex-huracán.

A pesar de las extraordinarias medidas de prevención, la tormenta ha dejado al menos tres víctimas. Los árboles, que “volaban como proyectiles” según la prensa local, se desplomaron sobre viandantes y coches provocando la fatalidad.

El observatorio de Fastnet Rock, ubicado a unos 6,5 kilómetros al suroeste de la ciudad de Cork, registró una racha de viento máxima de 191km/h, el de Roches Point de 156km/h y en Sherkin Island las ráfagas llegaron a 135km/h.

Hoy Irlanda ha amanecido con innumerables daños en casas, arbolado y calzadas. Para empezar a aliviar la situación, desde buena mañana se ha puesto en marcha una operación masiva de limpieza para restablecer el transporte y la luz. Se calcula que al menos 245.000 personas permanecen sin corriente eléctrica. Las reparaciones tendrán un coste de decenas de millones de euros.

Las olas levantadas por Ophelia chocan con los acantilados de Porthleven, Cornwall. Foto de Tim Stevens.

Sólo en Cork han caído cerca de un centenar de árboles. “Estamos muy preocupados por el peligro que pueden suponer los árboles, aunque parezca que están bien muchos podrían caer”, ha declarado al diario Irishtimes Ruth Buckley, del Ayuntamiento de Cork. “Tengan cuidado, nunca hemos visto tantos daños”, advierte.

Esta mañana varios servicios ferroviarios han sido de nuevo cancelados. Las líneas de autobús funcionan, aunque con retrasos por los muchos obstáculos que presentan las carreteras. La tormenta causó la mayor devastación en el sur y el oeste del país pero casi todos los rincones tienen daños, más o menos graves.

Irlanda necesitará un buen puñado de días para ponerse al día y parece que las borrascas no se lo van a poner fácil. En la jornada del jueves el tiempo empeorará de forma plausible y el sábado llegará otro potente centro de bajas presiones: la “Tormenta Brian”. Brian, según los expertos del Servicio Irlandés de Meteorología (Met Éireann), podría obligar a declarar nuevas alertas por lluvias y viento. 

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