Situaciones meteorológicas para el recuerdo

Artículo extraído del libro: Guía del clima de España

 

Autor: Vicente Aupí. Editorial Omega

José Luís Pelayo Arce
Colaborador voluntario del INM


Acerca del autor: Vicente Aupí

Vicente Aupí es periodista y escritor. La obra Guía del clima de España es el último de sus siete libros. Ha colaborado con artículos sobre ciencia con La Vanguardia, El País y otros medios de comunicación, y escribe diariamente sobre meteorología y divulgación científica en el Diario Levante-EMV, de Valencia. En 1.985 creo en Torremocha del Jiloca (Teruel) un observatorio meteorológico del que están a punto de cumplirse 20 años de observaciones ininterrumpidas.

En uno de mis frecuentes paseos por las librerías de Santander, tuve la ocasión de encontrarme con este libro de Vicente Aupí. Nada más ojearle por encima tuve la sensación de estar ante una obra de calidad en donde se condensaban muchas horas de trabajo, esfuerzo, consulta de enormes cantidades de datos, pero sobre todo ilusión por la meteorología. Sin duda la calidad es extraordinaria en todos los asuntos que aborda el libro, pero particularmente hubo un apartado que me llamó poderosamente la atención: Los Escenarios climáticos.

Me puse en contacto con el Sr. Aupí para solicitarle permiso de hacer la transcripción de ese capítulo a la revista RAM. Accedió a ello muy amablemente, siendo como es otro apasionado aficionado a la meteorología. Por eso mismo, con su consentimiento, vamos a repasar los mapas meteorológicos que dejaron alguna huella en nuestro recuerdo, llevados de la mano del autor.

Gracias, Vicente Aupí.


Introducción

A lo largo del tiempo se suceden en España situaciones de carácter general que modelan las condiciones del tiempo. Se trata de escenarios climáticos que se repiten con cierta periodicidad y cuya afluencia abarca gran parte del país.

A continuación se analizan una serie de mapas del tiempo, propios del clima de España, aunque debe quedar claro que existen muchos más debido a la variabilidad climática de la Península. Se han elegido aquellos que, independientemente de su importancia científica, suelen propiciar situaciones a las que la sociedad presta mayor atención, en unos casos por el impacto de los acontecimientos atmosféricos que están relacionados, y en otros por la persistencia de las propias situaciones.

Anticiclón invernal

Es el responsable de las típicas situaciones de altas presiones que se suelen dar en España durante el trimestre invernal (diciembre-febrero). El tiempo asociado a esta situación es muy estable, con notables oscilaciones de temperaturas entre el día y la noche, posibilidad de nieblas de radiación o incluso fuertes heladas en el interior peninsular donde una gran persistencia del anticiclón puede determinar un intenso enfriamiento nocturno.

El centro de las altas presiones suele estar centrado sobre la vertical de la Península y puede alcanzar valores superiores a los 1030 mb. Algunos climatólogos, entre ellos D. Inocencio Font Tullot, denominaron a esta situación “anticiclón peninsular”, pero la influencia de la Península no es suficiente para generar por sí misma dicho anticiclón, si no que las altas presiones tienen tendencia a centrarse sobre ella debido a sus características territoriales. El anticiclón puede centrarse también al oeste de Portugal, sobre aguas del Atlántico, pero en ese caso el tiempo no cambia significativamente. La situación puede durar semanas o meses y bloquear la entrada de frentes de lluvia procedentes del Atlántico. Por eso estas situaciones han desempeñado algunos significativos periodos de sequía, como el de principios de los años ochenta y el primer lustro de los noventa. Con este panorama son frecuentes también las inversiones térmicas, con la consiguiente concentración de contaminantes debido sobre todo a la ausencia de corrientes de aire, dando lugar al “smog” en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Ejemplos de esta situación atmosférica han sido los inviernos de 1980-1981, 1988-1989 y 1991-1992.


Mapa sinóptico correspondiente al 2 de Enero de 1.981. Situación de superficie (arriba) y a 500 milibares (abajo) La característica principal del mapa sinóptico anterior es un potente anticiclón abrazando la Península. Las condiciones son típicas de los meses invernales, con intenso frío nocturno por radiación, cielos claros y despejados, ausencia de viento y notables oscilaciones entre las temperaturas del día y la noche. (Fuente: Instituto Nacional de Meteorología).

Invasiones de aire polar

Casi todos los años llegan a la Península y Baleares masas de aire frío procedentes de latitudes más septentrionales que ocasionan nevadas importantes en la Cordillera Cantábrica, Pirineos y tierras altas de la mitad norte peninsular. Estas masas de aire son de origen polar, tanto marítimo como continental, y han causado en España las principales “olas de frío” de la historia. La duración habitual de esta situación es de 3-4 días, aunque a veces han permanecido durante 15 días, provocando importantes daños en la agricultura y graves trastornos en las comunicaciones.

En las principales olas de frío del siglo XX los responsables han sido un potente anticiclón ruso o escandinavo y una borrasca situada al sur o sureste de aquél, sobre el Mediterráneo o el centro de Europa. Entre ambos centros existe un “pasillo” que hace descender el flujo de aire provocando una advección polar que en casos muy importantes también han llegado a afectar a la mitad sur peninsular.

Los mejores ejemplos de invasión de aire polar en la segunda mitad del siglo XX son los de Febrero de 1956, en el que gran parte de los observatorios registraron sus mínimas absolutas (-28,0º, en Monreal del Campo y –24,0º en Albacete). También el de la primera quincena de Enero de 1.985 (-17,8º en Vitoria).

El mes de Enero es la época en que estas olas de frío suelen aparecer con mayor frecuencia; le siguen Febrero y Diciembre. También se producen durante los meses de Marzo y Abril, con consecuencias nefastas para la agricultura al producirse las temibles heladas tardías.


15 de Enero de 1.985. Situación en superficie (arriba) y a 500 mb (abajo) del día citado a las 12 horas, durante la ola de frío causada por una invasión de aire polar continental en España.
En Vitoria se alcanzaron –18ºC y en algunas zonas de Aragón hubo mínimas de –20ºC. En el Mediterráneo hubo importantes daños en el campo a causa de las heladas. (Fuente: Instituto Nacional de Meteorología)


Nevadas

La nieve, al contrario de lo que piensan algunas personas, no está asociada a las olas de frío propiamente dichas, aunque en algunas de éstas sí ha ocurrido así (Navidades de 1970-1971).

Entre la segunda quincena de Noviembre y finales de Marzo la nieve puede caer en cualquier punto de la España peninsular y Baleares por encima de los 800-1000 metros, gracias a la llegada de frentes fríos por el norte o noroeste. Casi siempre es el tercio norte peninsular el sector más afectado, pero si los frentes son muy activos, los temporales también afectan al resto de la mitad norte y pueden llegar a alcanzar el resto de la mitad sur. Entre el 15 de Diciembre de 1996 y el 7 de Enero de 1997, las nevadas descendieron hasta los 500-600 metros y causaron importantes trastornos en las comunicaciones y transporte. Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla-León y en otras comunidades quedaron aislados más de 1000 pueblos.

Otras nevadas importantes fueron las de Febrero de 1983 y las de la segunda quincena de Diciembre de 2001, que fueron seguidas de un periodo de estabilidad y cielos despejados que no hicieron sino agravar la situación por que el suelo cubierto de nieve propició temperaturas muy bajas. En el Valle del Jiloca, se alcanzaron mínimas de –25,2º.

En algunas de estas invasiones el aire es tan frío que las nevadas pueden alcanzar incluso la orilla del mar. La costa cantábrica es la más propensa a ello y así, ciudades como San Sebastián se cubren de blanco. En el área mediterránea, Barcelona ha registrado nevadas memorables como la de Diciembre de 1962 y en Valencia la última nevada que cuajó fue la del 11 de Enero de 1.960


3 de Enero de 1997. Mapa de superficie (arriba) y de 500 mb (abajo) del día reseñado. El frente frío que cruzó la Península dejó nevadas con espesores muy notables en zonas bajas del interior peninsular. El temporal de nieve fue uno de los más copiosos de finales del siglo XX. (Fuente: Instituto Nacional de Meteorología)

Temporales de viento

Aunque España es un país proclive a las altas presiones, los temporales de viento suelen presentarse esporádicamente y tienen un gran impacto en las comunidades bañadas por el Atlántico y Cantábrico. En casi todos los observatorios costeros, incluidos los del Mediterráneo, se han superado rachas de más de 100 Kms/hora y en algunos de estos temporales su persistencia ha causado daños muy graves, como el del 15 de Febrero de 1.941 en Santander (hay un artículo en la RAM sobre este temporal: http://www.meteored.com/ram/numero4/tempestad41.asp) donde un extraordinario vendaval avivó un incipiente incendio que acabo destruyendo media ciudad. El germen de los grandes temporales de viento suele ser la profundización de una borrasca situada sobre el Golfo de Vizcaya o sobre las Islas Británicas en cuyo centro la presión puede descender hasta los 980 hPa. El gradiente isobárico generado suele ser tan intenso que llega a afectar a España, incluyendo las Islas Baleares. En lugares como en Valle del Ebro el encauzamiento intensifica la fuerza del viento, algo que también suele ocurrir en el Golfo de Valencia cuando la dirección dominante del viento es la del NW.

Además del de 1941, temporales de viento especialmente intensos fueron los del 19-20 de Diciembre de 1.973, 4-12 de Diciembre de 1978 y 25 de Febrero de 1989.

Las situaciones más peligrosas y temibles se dan cuando la borrasca no sigue un recorrido marítimo y se interna sobre la Península, tal y como ocurrió en el episodio que hemos comentado del año 1941. En aquel caso la ciclogénesis se produjo al oeste de Portugal y después la depresión se desplazó hacia el noroeste; atravesó la Península propiciando rachas intensísimas del SW. A su paso, los observatorios registraron rachas de viento superiores a los 100 Kms/hora: Oviedo: 190 Kms/h; San Sebastián-Igueldo, 180 Kms/h. En Santander fue tan fuerte la intensidad de las rachas que se llevó los sensores de viento del Observatorio, por lo que no pudo medirse su intensidad que se ha estimado en algo más de 200 Kms/hora.


25 de Febrero de 1989. Mapas de superficie (arriba) y de 500 milibares (abajo), del día reseñado. La profunda borrasca situada al noroeste de la Península generó un violento temporal de viento en casi toda España, con daños muy importantes en el Cantábrico y costas mediterráneas. (Fuente: Instituto Nacional de Meteorología)

Otro episodio de vientos intensos ocurrió al desatarse la tormenta LOTHAR, que azotó al norte peninsular, con rachas de viento muy fuertes, en el mes de Diciembre de 1.999. Sus efectos también se dejaron sentir en Francia, Alemania y Suiza.

Concretamente en España, las rachas más violentas se registraron en Estaca de Bares, 179 Kms/h; Asturias (Aeropuerto de Rañón), con 141 Kms/h; Aeropuerto de Santander, 167 Kms/h; Punta Galea (Vizcaya), 141 Kms/h; Cabo Machichaco, 172 Kms/h; Lequeitio, 151 Kms/h y en Zumaia, 130 Kms/h. Todos estos valores de velocidad punta representan promedios en diez minutos superiores a los 96 kilómetros por hora.

La intensidad de aquel vendaval iba disminuyendo a medida que nos adentrábamos en el interior. Así en Lugo se midieron 73 Kms/hora; en Santiago de Compostela, 111 Kms/hora; en Oviedo, 122 Kms/hora; en el Aeropuerto de Bilbao, 126 kms/hora y en Vitoria, 84 Kms/hora.

Esta situación que se dio los dias 26 y 27 de Diciembre de 1999 en Asturias y Cantabria, sólo es comparable a la del temporal del 15 de Febrero de 1941 del que ya hemos hablado. (Calendario Meteorológico de 2.001 – I.N.M.)

Efecto Föehn

La acción combinada del viento y el relieve causan notables ascensos térmicos y bruscos descensos de la humedad a sotavento de las barreras orográficas. Este fenómeno se le conoce como efecto Föehn por su similitud con las alteraciones producidas en los Alpes por el viento del mismo nombre. En España tiene una gran influencia en las condiciones climáticas en las costas cantábrica y mediterránea. En ambas zonas estos episodios son responsables muchas veces de que se alcanzan las temperaturas más altas de sus series climatológicas. En invierno se presentan igualmente generando temperaturas anormalmente altas para la época.

De la misma forma que en los Alpes el efecto Föehn tiene su origen en un viento que pierde su carga de humedad al atravesar una barrera orográfica, ya que el flujo de aire se ve forzado a ascender primero y descender después, con lo que acaba recalentándose.


Los restos del Huracán Charley aproximándose a Europa occidental por el Atlántico, el dia 28 de octubre de 1982. Los vientos de componente sur que envía la borrasca hacia el norte peninsular, son los causantes del efecto föehn en la cornisa cantábrica (Fuente: Eumetsat).

En el extremo norte peninsular la barrera orográfica que actúa como agente del proceso es la Cordillera Cantábrica, con cumbres de más de 2.500 metros de altura (Peña Prieta, 2536 m; Torrecerredo, Picos de Europa, 2618 metros) y en las costas mediterráneas, las mesetas y la Cordillera Ibérica. En estas condiciones han alcanzado sus récords de calor ciudades como Santander y Bilbao, con 40,2ºC y 42,0ºC, registrados en agosto de 1943 y julio de 1947 respectivamente. En Agosto de 1944 se alcanzaron en Valencia 42,5ºC.

En el Cantábrico el efecto Föehn lo produce el viento del Sur, lo que ha dado pié a que popularmente se denominen “suradas” cuando se dan las condiciones para que fluya este viento o cuando esta situación está ocurriendo realmente. Así ocurrió en Febrero de 1.941, en la que una de estas suradas avivó el incendio que arrasó media ciudad en Santander.

En el Mediterráneo el aire que produce este efecto es el viento de Poniente. En ambas zonas mucha gente les llama “vientos pirómanos” por la facilidad que tienen también para propagar incendios forestales.


Mapa sinóptico correspondiente al 26 de Febrero de 1990. Situación de superficie (arriba) y en altura (mapa de 500 milibares) abajo del día 26 de febrero de 1.990- Febrero de este año se caracterizó por una gran persistencia de vientos del oeste, de forma que en algunos puntos del Mediterráneo fue el Febrero más cálido del siglo XX. (Fuente: Instituto Nacional de Meteorología)

Referencias:

AUPI, Vicente. Guía del Clima de España. Editorial Omega ,2004
CALENDARIO METEOROLÓGICO. Instituto Nacional de Meteorología, 2001
FONT TULLOT, Inocencio. Climatología de España y Portugal. INM, 1988
FONT TULLOT, Inocencio. Historia del clima de España. INM, 1988
MAPAS SINOPTICOS. Boletín Diario. Instituto Nacional de Meteorología
MARTÍN VIDE, Javier. Mapas del tiempo: Fundamentos, interpretación e imágenes de satélite. Editorial Oikos-Tau, 1991

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