La riada. Polán, 30 de agosto de 1926
David López-Rey LumbrerasEditorial LEDORIA-JMRAño 2013239 páginasISBN: 978-84-15352-94-5

Este libro de David López-Rey Lumbreras es una obra que se apoya en un exhaustivo trabajo de documentación histórica, que en todo momento el autor mezcla de forma eficaz con los datos meteorológicos disponibles, y con los apuntes científicos necesarios para entender en toda su dimensión las causas que dieron lugar a aquella extraordinaria riada, así como la génesis de situaciones parecidas.
Su lectura invita a la reflexión sobre las circunstancias que rodean los desbordamientos que históricamente han sufrido multitud de arroyos como el del Polán, que hay repartidos por toda la geografía española. El hecho de que los cauces estén casi siempre secos no debe hacernos olvidar el riesgo potencial de inundación intrínseco a cualquier curso natural de agua, por pequeño que éste sea. En este sentido, el libro es una invitación en toda regla a aprender de las lecciones del pasado y a no subestimar más de la cuenta a la Naturaleza.
En este mismo sentido se expresa en el prólogo del libro D. Fernando Aranda Alonso –Jefe del Observatorio Meteorológico de Toledo entre los años 1973 y 2000–: “Por desgracia, suele ser frecuente que, por desaforadas razones económicas, necesidades extremas o por ignorancia, usurpemos espacios que son propios de cauces de arroyos, ríos o zonas de desagües naturales, y ocurre que cuando se produce el retorno de factores meteorológicos extremos, la naturaleza, nos los reclama ya que le son propios, y al haberle sido arrebatados por el hombre, los recupera con violencia, causando destrucción y muerte.”
Arana se refiere también al autor como “un joven en quien la vocación por la Meteorología apareció ya desde su niñez. Recuerdo que, siendo un adolescente, su gran pasión por todos los temas relacionados con el tiempo atmosférico y la climatología, le llevaron a ser un asiduo visitante del Observatorio Meteorológico de Toledo, donde su infantil presencia se hizo habitual y familiar para todos los funcionarios que entonces estábamos destinados en él. Su interés por los instrumentos, las observaciones, los mapas o tratados, denotaban ya su clara vocación meteorológica.”
Ver más en: http://www.tiemposevero.es/imagenesreportajes/riada/riada.pdf
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