Entrevista del mes: Sebastián Álvaro

Viajero incansable que ha tenido la oportunidad de conocer muchos lugares de climas radicalmente distintos. Sebastián Álvaro, aventurero, exdirector de "Al filo de lo imposible) de TVE

Vd. es un viajero incansable que ha tenido la oportunidad de conocer muchos lugares de la Tierra de climas radicalmente distintos. ¿Cuáles son los que más le atraen?

Resumiendo mucho, pues son más de 30 años de viajes y más de 200 expediciones, podría seleccionar cuatro: El Karakorum, porque acoge las montañas más bellas del mundo y ese lugar cambió mi vida para siempre. Si a uno le gusta la montaña no debería morirse sin caminar y escalar por el Karakorum. En las zonas polares escogería la Antártida, porque en su borde costero se asiste al espectáculo más bello del planeta, el que acoge mayor diversidad de vida marina y, por contraste, en su interior te sientes más vulnerable y pequeñito que en ningún otro lugar. Tierra de Fuego, porque la unión de bosques, hielos, montañas, canales, con las historias de exploración y navegación más fascinantes, lo convierten en un sitio único. Y, por último, el Gran Mar de Arena. El desierto siempre me ha gustado, y, recordando al conde Almasy, lo amo por sus silencios, sus cielos estrellados y sus tormentas de arena.

Sebastián Álvaro en el Desierto Líbico, en 2005
Sebastián Álvaro en el Desierto Líbico, en 2005
¿Qué le han ido aportando los viajes?

Vida. Vida en el más amplio sentido de la palabra. El viaje siempre te enriquece, con experiencias, conocimientos y emociones, y a poco sentido común que poseas, te abre al mundo real. Junto a los libros son indispensables para la formación del carácter y los valores con los que transitar por la vida.

¿De qué forma ha cambiado su visión de la vida y de la Naturaleza que nos rodea conforme ha ido recorriendo el mundo?

Espero haber madurado, haber aprendido, haber asimilado experiencias y conocimientos; por tanto, ser más sabio (o menos torpe si se quiere). También a ser más escéptico con la vida y nosotros en general. A no ser tan rotundo en mis ideas, ser más tolerante y poseer una visión más global, del mundo y de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. En definitiva, todo aquello que se aprende viajando y sabiendo envejecer al mismo tiempo.

Sebastián Álvaro con la cámara al hombro a los pies del K2, en el año 2004
Sebastián Álvaro con la cámara al hombro a los pies del K2, en el año 2004
¿Cómo surgió la oportunidad de hacer un programa como “Al filo de lo imposible”?

Empecé a trabajar en Televisión Española, en el apartado técnico desde los 16 años. Durante diez años trabajé en diferentes apartados técnicos y sobre todo en sonido haciendo programas dramáticos y de informativos. Y me fui preparando para tener un conocimiento del medio y sus herramientas que luego me sería muy útil.

Al mismo tiempo, desde niño, yo iba a la montaña. Había visto documentales de aventura hechos en Italia o Francia, pero en España no había nada parecido. Con un amigo alpinista, Manuel Martínez, hice un primer documental en cine super ocho. En el mundillo de la montaña aquel documental “Nueva Dimensión”, fue una pequeña revolución, obtuvimos el reconocimiento de mucha gente y tuvo mucha influencia en los alpinistas de mi generación. Es curioso cómo aquella experiencia iba a cambiar mi vida sin yo saberlo. Entonces se me presentó la oportunidad de hacer algo parecido a lo que habíamos hecho, pero esta vez en el Himalaya. Yo me decía que ya que trabajaba en Televisión Española se trataba de hacer algo parecido pero con materiales profesionales; y aquí los tenían. Hablé con Enrique Vázquez, responsable de programas culturales, y me dejaron una cámara de 16 mm y un equipo de sonido y me fui por primera vez al Himalaya, a una montaña de más de ocho mil metros. Cuando volvimos nos dedicamos a montarlo con mucha tranquilidad, sin prisa, teníamos todo el tiempo del mundo pero queríamos hacerlo bien. Enrique Vázquez me dijo que quería ver el producto antes de que se emitiese, lo que me pareció muy bien, aunque me sentí muy apretado por la responsabilidad. Lo vio y le encantó, y ese fue el principio. Aunque en aquella ocasión tuvimos que lamentar la muerte de mi amigo Manuel Martínez y su chica, Marisa Montes, que fueron a los Alpes para grabar algunos planos del recurso que no pudimos hacer en los Himalayas, entre otras cosas porque yo me caí con la cámara y estuve a punto de matarme. Pero ese fue el principio de “Al Filo...”

¿Dónde ha vivido las condiciones meteorológicas más extremas?, ¿Llegó a temer por su vida?

En muchos de los sitios que he estado las condiciones han sido extremas. Desde luego en los Polos, en el Ártico y en la Antártida, pero también en las altas montañas, en Tierra de Fuego, en la Patagonia chilena o en los desiertos que hemos atravesado, el Gran Mar de Arena y el Taklamakán. Y por supuesto que en esos lugares puedes llegar a temer por tu vida. En lugares como la Antártida o el Hielo Patagónico sur si pierdes la tienda cuando estas en medio de una tormenta lo más probable es que no salgas con vida.

Sebastián Álvaro durante una ascensión al Monte Wandell, en la Antártida, en el año 2006.
Sebastián Álvaro durante una ascensión al Monte Wandell, en la Antártida, en el año 2006.
¿Qué tipo de información meteorológica consulta durante sus viajes alrededor del mundo?

Depende del lugar dónde me encuentre y la actividad que esté realizando. Respecto a las montañas, ahora hay varias páginas especializadas en la previsión del tiempo, como mountain-forecast.com, everest news, etc. Pero cuando estaba de expedición nos la hacían a medida diferentes organismos y personas, como cuando estuvimos en el Everest o en la Patagonia. Y esa información fue esencial para el éxito de esas expediciones.

¿Los montañeros que forman parte de una expedición destinada a coronar alguno de los ochomiles de la Tierra, disponen de buenos pronósticos meteorológicos?, ¿cómo les llega la información?

En parte está contestada en la pregunta anterior, pero en general yo creo que, con excepciones, no se dispone de buenos pronósticos porque, aunque parezca contradictorio, no se le da la importancia que merece.

Sebastián Álvaro durante una ascensión al monte Scott, en la Antártida, en el año 2006.
Sebastián Álvaro durante una ascensión al monte Scott, en la Antártida, en el año 2006.
¿Cuál es la principal carencia que ve en los pronósticos disponibles para un explorador, montañero o aventurero como Vd.?

La mayoría de las veces son datos y pronósticos muy generales y no se tiene en cuenta la situación local, algo que en estos sitios de elementos con tantas variables, y cambios tan bruscos, son determinantes. Nos ha llegado a ocurrir, por ejemplo, que en todo el Karakorum el tiempo era magnífico, pero la parte superior del K2 estaba cubierta por una nube espesa y dentro de ella mis compañeros se estaban, literalmente, muriendo de frío, congelados. Por otro lado, a pesar de todos los avances, no hay “ajuste fino” en estas previsiones. Decir 20º bajo cero y vientos de 40 km por hora a 8.000 metros de altitud, es decir muy poco, hay que saber si la montaña está soleada o en umbría, hay que saber si la ascensión se realiza por la mañana, y por tanto como va a ir variando el viento y la temperatura, y luego saber incluir las otras variables: las condiciones de la nieve o el hielo, el horario que se va a utilizar, la posibilidad de aludes, la condición física de los alpinistas, el número de ellos y un largo etc. que no amplió por no aburrir. Creo que en este campo queda mucho camino de eficiencia por recorrer.

De los polos a los desiertos, frío y calor extremo, ¿en cuál de esos ambientes tan distintos se encuentra más “cómodo”?, ¿cuál de ellos es más exigente de cara a montar una expedición?

Me he encontrado “cómodo” en todos ellos. Entendiendo esa “comodidad” con muchas comillas. El ser humano en realidad es muy vulnerable y unos pocos grados de más o menos, o una tormenta repentina, te pueden llevar rápidamente a tus límites físicos y psíquicos. Pero mi obligación, y mi trabajo fundamentalmente, consistía precisamente en prever y saber hacer frente a esas condiciones. En eso consistía precisamente el reto, y luego, por supuesto, volver para contarlo. Elegir voluntariamente ese campo de juego extremo ha sido mi pasión y mi profesión. Sólo así se entiende todo lo que ha supuesto, y sigue significando, una aventura como “Al Filo de lo Imposible”.

Y de todas las expediciones quizás la travesía al Polo Norte Geográfico haya sido la más dura, bajo el punto de vista de las condiciones meteorológicas que tuvieron que afrontar los expedicionarios.

Sebastián Álvaro en el monte Scott, en la Antártida, año 2006.
Sebastián Álvaro en el monte Scott, en la Antártida, año 2006.
¿Qué opinión tiene sobre el cambio climático (calentamiento global, cambio global…)? ¿en su opinión se está exagerando el asunto o, por el contrario, es más serio de lo que pensamos?

Lo que hay detrás de esa palabra es, sobre todo, muchos intereses que han desvirtuado completamente el debate necesario sobre algo que atañe a algo tan importante como es la vida de los humanos sobre nuestro planeta. El cambio climático no es una cuestión de creencias, sino de datos científicos. Que el planeta se está calentando es algo incontrovertible, de la misma forma que ya sabemos que hay una parte en este proceso debido a la actividad humana. Así que por tanto deberíamos, como especie, ser más inteligentes y comportarnos de forma menos irresponsable. Creo que sería más prudente dejar de contaminar las mares y de envenenar el agua de ríos y mares. Pero no es menos cierto que en la actualidad se exagera la capacidad del hombre en el universo, y no hay duda que el clima siempre ha sido cambiante en la larga historia de nuestro planeta y que estos cambios, inevitables, tienen que ver con cambios astronómicos. Así que podemos afirmar con rotundidad que en unos miles de años más volverá a ver una gran glaciación en la Tierra. Así que la cuestión debería ser qué es lo que va a pasar con nosotros, los humanos, hasta entonces. Y que este debate fuera realizado con rigor por científicos, y no presionados, y por tanto no manipulado, por los intereses de petroleras, grupos ecologistas con mucho poder, políticos, grupos universitarios, etc. Como hay mucho dinero en cuestión hay mucha gente dispuesta a llevar el agua a su molino.

Sólo desde mi experiencia personal, y por tanto no debe tomarse como un dato contrastado, me da pena ver como se están derritiendo los glaciares del planeta. Y eso lo he visto en los Pirineos, en el Ártico, en el Karakorum o en la Patagonia. Todo indica que este aspecto se está acelerando en los últimos años. Y me parece que será muy difícil revertirlo.

RAM. Gracias a Sebastián por tan interesante entrevista y hasta pronto

Esta entrada se publicó en Entrevistas en 11 Abr 2012 por Francisco Martín León

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