Icebergs y eventos Heinrich
Antón Uriarte, Géografohttp://homepage.mac.com/uriarteArtículo de diciembre de 2003. Recuperado en diciembre de 2009En el fondo del Atlántico —en alta mar y en latitudes medias—, se han encontrado, d...

Antón Uriarte, Géografohttp://homepage.mac.com/uriarte
Artículo de diciembre de 2003. Recuperado en diciembre de 2009Figura 1. Las lenguas y mantos glaciares arrancan trozos de la roca madre que acarrean hasta el mar.A lo largo de la Ultima Glaciación hubo 6 episodios, denominados eventos Heinrich (Heinrich, 1988), en los que se depositaron en los fondos del Atlántico, en una zona comprendida entre los 40ºN y los 55ºN, cantidades anormalmente grandes de detritos rocosos transportados por icebergs (ice rafted debris).Figura 2. Trayectoria de los icebergs en el Atlántico durante las épocas más frías de la glaciación.Figura 3.Inestabilidad climática durante la Ultima Glaciación según el sondeo GISP II de Groenlandia. Interestadiales cálidos señalados con números y episodios Heinrich (suelta masiva de icebergs en el Atlántico Norte) con barras azules. Se señala también la compartimentación temporal en estadios isotópicos marinos (mis). YD es el último período frío: el Younger Dryas.La teoría más aceptada es que los mantos de hielo americanos, al crecer demasiado, se desequilibraban y se producían enormes derrumbes de hielo (surges), que en el Atlántico formaban grandes flotillas de témpanos a la deriva. Estos colapsos podían estar también provocados por la fusión en la base del hielo, causada por el calor del subsuelo rocoso, el cual iba quedando atrapado debajo del domo de hielo a medida que este iba creciendo. Se ha indicado también la posibilidad de que la propia masa de hielo del manto Laurentino, al aumentar de peso, acabase provocando pequeños seísmos que hacían derrumbarse al hielo.Señales del enfriamiento coincidente con los eventos Heinrich se manifiestan en el análisis de sedimentos —alquenonas, foraminíferos, sedimentos lacustres— en lugares muy alejados de la propia zona por la que se movían los icebergs: las costas de Portugal, el Mediterráneo Occidental, el nordeste de Brasil, el Golfo de Guinea, la península de Florida (Broecker, 2001). Incluso parecen afectar, por complejas teleconexiones oceánicas y atmosféricas, a la intensidad de los monzones en el este de Asia (Wang, 2001).Figura 4. Corte vertical esquemático de las aguas y corrientes profundas en el Atlántico en la actualidad. En el circuito termohalino el agua superficial se hunde en las latitudes altas. En las cercanías del Artico se forma la masa de agua denominada NADW (North Atlantic Deep Water) y en las cercanías de la Antártida la masa de agua, aún más densa, denominada AABW (Antarctic Bottom Water).En el Atlántico, con una circulación termohalina muy debilitada, la Corriente del Golfo no llegaba a las latitudes altas y se producía en superficie un avance hacia el sur de las masas de agua polares, que llegaba hasta la costas del sur de Portugal (Bard, 2000). De esta forma aumentaba el gradiente térmico latitudinal entre las zonas tropicales y las latitudes medias y altas, provocando cambios en los transportes atmosféricos de humedad (zonales y meridianos), que afectaban al clima no sólo del Atlántico sino también del Pacífico.Figura 5. Circulación termohalina en el Atlántico en la actualidad (conveyor belt). La corriente superficial más importante circula hacia el norte (en rojo). El agua se hunde en los Mares Nórdicos y en el Mar de Labrador. Desde allí, el flujo en niveles intermedios y profundos transporta agua hacia el sur (en azul). Los caudales son enormes. Vienen dados en sverdrups (1 sverdrup = 1 millón de metros cúbicos por segundo). No se representa en la figura el hundimiento de agua en algunas zonas próximas a la Antártida (Mar de Wedell y Ross).Otro de los motivos posibles de la salinización de las aguas del Atlántico Norte que sucedía al evento Heinrich podía provenir de la modificación de la circulación atmosférica, al reducirse la altura del manto Laurentino tras el colapso de hielo. Durante el período frío anterior, la altura y volumen que iba ganando el manto Laurentino era responsable del incremento de los vientos septentrionales y muy fríos que llegaban al Atlántico canalizados por el valle que separaba el propio manto Laurentino de Groenlandia (lo que es hoy el mar de Labrador). Estos vientos gélidos del Artico iban enfriando cada vez más las aguas superficiales oceánicas del noroeste del Atlántico. Luego, la reducción de la altura del manto Laurentino provocaba un retorno a condiciones más parecidas a las actuales, es decir, a vientos del oeste no tan fríos. El mayor efecto de evaporación de estos vientos del oeste ayudaba a la salinización de las aguas superficiales del Atlántico Norte, a su densificación y a la reinstalación más o menos intensa de las corrientes termohalinas y de la Corriente del Golfo (Paillard, 1994).Es posible que los colapsos de hielo del manto Laurentino y su repercusión en el enfriamiento del Atlántico Norte influyesen también en el comportamiento de los otros mantos de hielo (Groenlandés, Finoescandinavo, Islandés y Británico), cuyos avances y retrocesos a su vez inducirían otros cambios menores en la circulación y en el clima del Atlántico (Marshall McCabe, 1998).Referencias:Bard E. et al., 2000, Hydrological impact of Heinrich events in the subtropical Northeast Atlantic, Science, 289, 1321- 1324Bond G et al. 1992, Evidence for massive discharges of icebergs into the North Atlantic ocean during the last glacial period, Nature, 360, 245-249Broecker W. & Hemming S., 2001, Climate swings come into focus, Science, 294, 2308-2309Heinrich H. 1988, Origin and consequences of cyclic ice rafting in the Northeast Atlantic Ocean during the past 130.000 years, Quaternary Research, 29, 142-152Marshall McCabe A & Clark P. 1998, Ice-sheet variability around the North Atlantic Ocean during the last deglaciation, Nature, 392, 373-377Paillard D & L.Labeyrie 1994, Role of the thermohaline circulation in the abrupt warming after Heinrich events, Nature, 372, 162-164Wang Y. et al., 2001, A high-resolution absolute-dated late Pleistocene monsoon record from Hulu Cave, China, Science, 294, 2345-2348Esta entrada se publicó en Reportajes en 21 Dic 2009 por Francisco Martín León
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