Miércoles 23, día clave para el tiempo en España: se moverán los anticiclones afectando al reparto de lluvias

Tras el último episodio de tormentas fuertes e irregulares en las comunidades mediterráneas, las lluvias se irá retirando de España hasta, al menos, los días centrales de la próxima semana, cuando se esperan nuevos cambios.
Durante los dos últimos días, el paso de una vaguada en niveles altos y el desplazamiento del anticiclón hacia el oeste ha permitido la entrada de una masa de aire más fresco a la Península Ibérica y también el desarrollo de violentos chubascos en la cuenca mediterránea, alcanzándose incluso intensidades torrenciales. Estos chubascos han ido acompañados de tormentas adversas que además han dejado una importante actividad eléctrica, granizo y vientos muy fuertes.
Esta situación está cambiando rápidamente: la vaguada se aleja hacia el este y la dorsal anticiclónica vuelve a reforzarse, permitiendo al anticiclón a estabilizarse de nuevo en el entorno peninsular. Por ello, las masas de aire dejarán prácticamente de desplazarse y las temperaturas volverán a ascender progresivamente, alcanzando valores muy superiores a los normales para esta época del año, propios de pleno julio.
Las altas presiones se impondrán sobre nuestro entorno en los próximos días, dando lugar a un ambiente más cálido y estable. A partir del día 23 podrían producirse algunos cambios.
Por otra parte la dorsal favorecerá los descensos de aire, impidiendo la formación de nubes y disminuyendo la probabilidad de lluvias prácticamente a cero durante los próximos 5 días en la mayor parte del territorio. Ello dará lugar a un nuevo periodo seco con condiciones prácticamente estivales, continuando con la dinámica de semanas anteriores tras el breve inciso que ha provocado el paso de esta vaguada. Sin embargo, a gran escala parece que pueden producirse nuevos cambios.
Las altas presiones migran al norte, extendiendo el bloqueo a Europa
La dorsal anticiclónica se propagará algo más al norte, estableciendo un bloqueo más firme sobre Europa mientras que el chorro polar adquirirá algo más de intensidad al ir disminuyendo la temperatura del polo, interaccionando con este bloqueo y propagándose hacia el sur sobre el Atlántico. Con esta situación, cabe esperar que las borrascas atlánticas empiecen a ganar protagonismo sobre el océano.

En la Península Ibérica, sin embargo, este escenario no traerá apenas precipitaciones a priori, aunque podría haber excepciones, sobre todo si algunos de los frentes asociados a estas borrascas atlánticas logran internarse en la región de altas presiones que rodeará la Península. En ese caso, podrían producirse algunas lluvias a mediados de semana en el extremo noroeste y zonas de litoral y prelitoral del noroeste peninsular.
Las borrascas comenzarán a erosionar la dorsal
A partir de mediados de la próxima semana, la dorsal se habrá expandido tan al norte que en sus flancos oriental y occidental las depresiones se verán obligadas a rodearla, también por el sur, erosionándola e inestabilizándola progresivamente.
Si esto sucede, hay dos escenarios bastante probables: el primero es que nos afecten los frentes y depresiones de su flanco occidental, dejando algunas precipitaciones en la vertiente atlántica y pocas lluvias en el resto, a excepción de alguna tormenta ocasional. Todo ello con temperaturas elevadas en el interior y este peninsular.
El segundo escenario contemplaría todo lo contrario: la dorsal se desplazaría hacia el oeste, y serían las depresiones que se descuelguen por el área mediterránea las que ganarían protagonismo pudiendo afectar eventualmente a la Península.

Si esto sucede, la vertiente atlántica no recibiría apenas precipitaciones, pero las temperaturas serían algo más bajas al irrumpir masas de aire frescas de latitudes más altas y existiría el riesgo de vuelvan a producirse episodios de tormentas muy fuertes en la vertiente mediterránea. Habrá que estar pendiente, por tanto, de esta posible evolución a partir del próximo 23 de septiembre.