Las placas solares siguen produciendo electricidad con nubes: así cae su rendimiento en días nublados

Las placas solares continúan generando electricidad con el cielo cubierto, aunque la cantidad obtenida puede caer de forma importante según la nubosidad y la temperatura.

Las placas solares y los días nublados son compatibles: con mucha nubosidad pueden generar entre el 10% y el 25% de su capacidad máxima. Imagen: IA.
Las placas solares y los días nublados son compatibles: con mucha nubosidad pueden generar entre el 10% y el 25% de su capacidad máxima. Imagen: IA.

Durante el invierno, las instalaciones fotovoltaicas se enfrentan a unas condiciones menos favorables para producir electricidad. Las horas de luz son más cortas y, además, las nubes reducen la radiación que llega hasta los módulos. Eso no significa que las células dejen de funcionar cuando el Sol queda oculto. La clave está en que los paneles utilizan la luz solar para generar electricidad y no el calor. Mientras exista luminosidad, parte de esa radiación puede alcanzar las células aunque el cielo esté cubierto.

Las nubes bloquean una parte de la radiación directa, pero no toda la luz desaparece. La radiación puede atravesar la cobertura nubosa o llegar desde diferentes direcciones después de dispersarse. Este fenómeno recibe el nombre de radiación difusa y permite que los módulos mantengan cierta producción incluso durante una jornada gris. La cantidad de electricidad obtenida dependerá, entre otros factores, de la densidad de las nubes, la tecnología de los paneles y el resto de componentes de la instalación.

Placas solares: qué ocurre cuando el cielo está cubierto

Una célula fotovoltaica transforma la luz que recibe en corriente continua. Esa electricidad pasa después al inversor, encargado de convertirla en corriente alterna para su consumo habitual en una vivienda. Cuando la radiación disponible disminuye, también baja la producción. En jornadas con nubosidad intensa, los paneles pueden generar aproximadamente entre el 10% y el 25% de su capacidad máxima. La cifra permite entender la diferencia existente entre un cielo completamente despejado y otro cubierto durante buena parte del día.

No todas las nubes tienen el mismo efecto sobre los módulos. Las formaciones bajas y densas, especialmente cuando presentan una elevada opacidad, dificultan más la llegada de radiación solar. Los nimboestratos y los estratos figuran entre las nubes que más pueden limitar el rendimiento, mientras que la niebla también reduce la cantidad de luz disponible. Por el contrario, una cobertura menos compacta deja pasar más radiación y puede mantener una producción superior a la registrada durante un cielo completamente cubierto.

La propia tecnología empleada también modifica el resultado. El tamaño de las células solares influye en su capacidad para captar luz, mientras que los paneles bifaciales pueden aprovechar radiación recibida por distintas superficies. Además, el funcionamiento de una instalación no depende exclusivamente de los módulos. El inversor, el cableado y la batería, cuando existe, forman parte del sistema que permite transformar, transportar y almacenar la electricidad obtenida. Todos estos elementos intervienen en la energía que finalmente puede utilizarse.

Placas solares y temperatura: diferencias entre invierno y verano

La temperatura marca diferencias entre el funcionamiento de los paneles durante el invierno y el verano. En los meses fríos coinciden menos horas de luz con una mayor presencia de cielos cubiertos, dos factores que reducen la cantidad de electricidad que puede generarse. Las nubes tampoco compensan esa situación, porque disminuyen la radiación disponible y dejan menos tiempo para producir. Aun así, los módulos continúan trabajando mientras reciben suficiente luminosidad.

Las placas solares también puede funcionar mejor con temperaturas moderadas, mientras el exceso de calor perjudica su eficiencia.
Las placas solares también puede funcionar mejor con temperaturas moderadas, mientras el exceso de calor perjudica su eficiencia.

Cuando llega el verano, las condiciones pueden cambiar si los termómetros superan los 25 °C. Las temperaturas demasiado altas pueden reducir la eficiencia de los paneles solares, de modo que una bajada térmica puede favorecer su funcionamiento. Algunas nubes blancas y ligeras pueden contribuir a mantener los módulos más frescos y evitar que se calienten en exceso. En ese caso, la menor temperatura puede compensar parcialmente la pérdida de radiación directa.

La nubosidad ligera también puede modificar la forma en que llega la luz hasta las células. Parte de la radiación puede dispersarse o reflejarse en las nubes y alcanzar los paneles desde distintas direcciones. De este modo, los módulos pueden recibir al mismo tiempo radiación directa e indirecta. En determinados momentos, esta combinación puede generar picos de producción superiores a los previstos. Se trata de una circunstancia puntual vinculada a unas condiciones meteorológicas concretas.

Placas solares con nubes: qué ocurre con la producción

Que aparezcan nubes no significa que la generación eléctrica desaparezca. Los paneles continúan aprovechando la luz difusa mientras exista radiación suficiente para llegar hasta las células. Sin embargo, cuando la cobertura nubosa es espesa, la cantidad de electricidad obtenida disminuye de forma notable. El resultado depende de la densidad de las nubes y de la radiación que consiga atravesarlas. Por eso, un cielo parcialmente cubierto y otro completamente gris pueden ofrecer producciones muy diferentes.

Rendimiento de los paneles solares con Sol, nubes o lluvia.
Rendimiento de los paneles solares con Sol, nubes o lluvia.

Los posibles picos asociados a nubes ligeras no cambian el balance general de una jornada. Los cielos despejados siguen aportando más radiación y permiten obtener una mayor cantidad de electricidad en términos globales. El efecto favorable de determinadas nubes aparece durante momentos concretos, sobre todo cuando ayudan a evitar temperaturas excesivas en los módulos. No significa, por tanto, que un día nublado vaya a producir más energía que uno soleado.

En invierno, la combinación de menos horas de luz y mayor nubosidad limita la producción disponible, mientras que en verano ciertas nubes ligeras pueden contribuir a reducir el calor de los paneles. Incluso cuando la generación cae, la instalación sigue aportando electricidad mientras exista luminosidad. Esa producción puede cubrir una parte del consumo y reducir la cantidad de energía que debe obtenerse de la red eléctrica.