Lluvias fuertes en España y el sur de Europa mientras el Ártico permanece inusualmente seco: el tiempo europeo al revés

Este invierno, la persistencia de un bloqueo anticiclónico está provocando que el Ártico sea inusualmente seco y templado, mientras que España sufre fuertes lluvias. Analizamos cómo la debilidad del vórtice polar ha invertido el "tiempo" que es normal en Europa.

Este patrón ha favorecido la llegada de borrascas constantes al sur de Europa estas semanas, provocando lluvias intensas e inundaciones en muchos ríos.
Este patrón ha favorecido la llegada de borrascas constantes al sur de Europa estas semanas, provocando lluvias intensas e inundaciones en muchos ríos.

El invierno de 2025-2026 se está manifestando como una temporada de contrastes extremos en Europa, capaz de reescribir las estadísticas meteorológicas del continente a través de una configuración que los técnicos definen como “invertida”.

Si bien diciembre y enero el norte de Europa suele verse azotado por borrascas atlánticas y entradas de aire frío, con el Mediterráneo protegido por crestas anticiclónicas, este año el guión ha cambiado por completo.

Enero estuvo dominado por una persistente anomalía de presión, con grandes anticiclones ocupando permanentemente las latitudes septentrionales, entre Europa del Este, Escandinavia, el Atlántico Norte y las islas británicas. Esto obligó a las borrascas circular hacia el sur, convirtiendo a España en el principal receptor de precipitaciones europeas.

Diciembre de 2025 y enero de 2026, un bimestre de anomalías

El análisis de los datos muestra una situación que comenzó ya en diciembre de 2025, caracterizada por una circulación zonal (el flujo de vientos de oeste a este) fuertemente perturbada debido a las ondulaciones del chorro polar y un vórtice polar débil.

Si bien grandes zonas del Ártico y del norte de Europa han experimentado marcados déficits de precipitaciones, con déficits en Noruega y Suecia que se acercan al 60% de lo "normal", el Mediterráneo y la Península Ibérica se han convertido en un auténtico "semillero de borrascas".

En el entorno de la sierra de Grazalema, en el sur de la España peninsular, se han acumulado más de 1200 l/m² en enero de 2026, batiendo el récord de dicho mes en una serie que comienza en 1913.

Y todo parece indicar que a corto y medio plazo la situación no cambiará demasiado, con el paso constante de borrascas y sistemas frontales por latitudes más bajas de lo habitual, repartiendo precipitaciones en zonas del sur del continente en las que los suelos ya están saturados, disparando el riesgo de crecidas.

El motor del caos: la debilidad del vórtice polar

La explicación científica de este "tiempo al revés" reside en una configuración de la Oscilación Ártica (OA) fuertemente negativa. Cuando este índice alcanza valores negativos, la presión en el Polo aumenta, lo que indica que el vórtice polar está débil y fragmentado. En este contexto, el aire frío y las bajas presiones tienen mayor libertad para moverse por trayectorias alternativas. Al no encontrar espacio hacia el norte debido al bloqueo anticiclónico, se ven obligados a deslizarse por su borde sur.

Esta próxima semana la Península Ibérica volverá a ser el lugar más lluvioso del continente europeo, en contraste con el tiempo estable que habrá en latitudes altas, resultado del bloqueo anticiclónico.
Esta próxima semana la Península Ibérica volverá a ser el lugar más lluvioso del continente europeo, en contraste con el tiempo estable que habrá en latitudes altas, resultado del bloqueo anticiclónico.

Otro factor que aumenta la intensidad de las precipitaciones es la anomalía térmica del mar Mediterráneo, que ha mantenido las temperaturas de la superficie 1,5 °C por encima de la media, proporcionando energía y humedad adicionales a los sistemas de nubes que pasan por allí. También la llegada de flujos subtropicales de un Atlántico que también presenta anomalías cálidas en su superficie.

Pendientes de un posible calentamiento súbito estratosférico

Si los últimos dos meses se han caracterizado por las precipitaciones atlánticas, febrero de 2026 podría cambiar aún más la situación debido a un evento estratosférico inminente. Los modelos de alta resolución muestran una alta probabilidad de calentamiento estratosférico súbito (CSE), un calentamiento repentino que podría provocar que las temperaturas en la estratosfera (a 10 hPa) sobre el Ártico superen en más de 50 °C lo normal.

Las tendencias para esta primera quincena de febrero indican un vórtice polar con alto riesgo de división (una división del vórtice en dos lóbulos separados). Si esta dinámica se combinara con una NAO negativa (la formación de un fuerte anticiclón sobre Groenlandia), el patrón de precipitaciones atlánticas que ha caracterizado el invierno hasta la fecha podría interrumpirse, dando paso a descensos de aire ártico o continental.

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En este escenario, que cuenta con un alto grado de incertidumbre, habrá que seguir esa posibilidad de irrupciones frías que puedan alcanzar el sur del continente. Por lo tanto, febrero promete ser un mes con una configuración potencialmente favorable para el frío intenso y la nieve en algunas zonas de Europa. Sin embargo, la trayectoria final de cualquier ola de frío dependerá de la posición precisa de los bloqueos anticiclónicos que se formen.

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