El parque que existía antes de Yellowstone: el santuario milenario escondido en las montañas de Mongolia

Mucho antes que Yellowstone, Mongolia ya protegía una montaña sagrada donde la naturaleza y la espiritualidad conviven desde hace más de dos siglos, a solo unos kilómetros de una capital moderna.

Además de su valor natural, Bogd Khan Uul alberga antiguos grabados rupestres de la Edad del Bronce, testimonio de que estas montañas ya eran sagradas para los pueblos nómadas hace miles de años. Fuente: www.talilandsmanart.com
Además de su valor natural, Bogd Khan Uul alberga antiguos grabados rupestres de la Edad del Bronce, testimonio de que estas montañas ya eran sagradas para los pueblos nómadas hace miles de años. Fuente: www.talilandsmanart.com

Cuando se habla de grandes parques nacionales, prácticamente todos viajamos de inmediato a Estados Unidos y, casi sin excepción, a Yellowstone. Géiseres, bisontes, grandes paisajes y el orgullo de ser considerado el primer parque nacional del mundo.

Sin embargo, mucho antes de que el concepto moderno de “parque” existiera, ya había lugares protegidos por razones espirituales, políticas y ecológicas. Eran espacios sagrados donde la naturaleza estaba a salvo por decreto y por creencia. Y uno de ellos sigue en pie, silencioso y majestuoso. Y está en pleno corazón de Asia.

Un macizo sagrado a las puertas de Ulán Bator

Nos referimos a Bogd Khan Uul, que se alza al sur de Ulán Bator, la capital de Mongolia, a escasos kilómetros del bullicio urbano. Precisamente esta proximidad es lo que la convierte en una rareza: un santuario natural milenario junto a una capital moderna.

El macizo forma parte de la cordillera de Khentii y alcanza los 2.261 metros en su punto más alto, el pico Tsetsee Gun.

Su nombre puede traducirse como “la montaña sagrada del Kan Bogd”, una referencia directa a su carácter espiritual. Desde la estepa, su silueta boscosa rompe la horizontal infinita del paisaje mongol, anunciando un ecosistema radicalmente distinto al del entorno.

Protegido mucho antes de que existiera el concepto de parque nacional

La gran singularidad de Bogd Khan Uul no es solo natural, sino histórica. En 1778, casi un siglo antes de la creación de Yellowstone en 1872, el emperador Qing Qianlong decretó su protección oficial.

La caza, la tala y cualquier forma de explotación quedaron prohibidas. El motivo no era turístico ni científico: la montaña era considerada sagrada por el budismo y el chamanismo mongol.

Durante siglos, esta protección se mantuvo intacta gracias a rituales religiosos y normas imperiales. Es, por tanto, uno de los primeros ejemplos documentados de conservación ambiental a gran escala, aunque naciera de la espiritualidad y no de la ecología moderna.

Reserva de la Biosfera y símbolo nacional

En 1996, Bogd Khan Uul fue reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, consolidando su valor internacional. Mongolia la considera un símbolo nacional de equilibrio entre naturaleza, cultura y creencias ancestrales. No es solo un espacio protegido: es un lugar de peregrinación, identidad y memoria colectiva.

Sus monasterios, como el célebre Manzushir Khiid, hoy en ruinas, recuerdan el papel central que tuvo en la vida religiosa del país. Aún hoy, muchas ceremonias tradicionales se celebran en sus laderas.

Un refugio biológico entre la estepa y el bosque

Desde el punto de vista ecológico, este lugar es un enclave excepcional. Actúa como zona de transición entre la estepa mongola y el bosque siberiano. En sus laderas crecen más de 450 especies de plantas, incluyendo bosques de alerces, pinos siberianos, abedules y cedros.

La fauna es igualmente diversa: ciervos, corzos, jabalíes, zorros y lobos habitan el parque, junto a especies más esquivas como el lince euroasiático. En el cielo, águilas reales y halcones patrullan un territorio que sigue siendo salvaje pese a la cercanía urbana.

El equilibrio frágil de un santuario vivo

La presión humana es hoy uno de sus mayores retos. El crecimiento de Ulán Bator, el senderismo descontrolado y el cambio climático amenazan un equilibrio que ha resistido siglos. Sin embargo, Bogd Khan Uul sigue siendo un ejemplo de conservación temprana y de respeto profundo por la naturaleza.

Visitarlo, además, es sorprendentemente accesible para quienes llegan a Ulán Bator. Desde la ciudad, se puede tomar un taxi o transporte público hasta la entrada del parque, y varios senderos bien señalizados permiten recorrer sus bosques, arroyos y miradores sin necesidad de equipo especial.

Para los más aventureros, hay rutas que ascienden al pico Tsetsee Gun, desde donde se contempla una panorámica de estepa infinita y montañas boscosas que quitan el aliento. Además, los guías locales ofrecen excursiones culturales que combinan la naturaleza con la historia sagrada de la montaña, incluyendo visitas a antiguos templos y sitios de ceremonias.

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